
LA OPERACIÓN RYAN. Cuando el miedo estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear. (29 junio 2026)
A lo largo de la Guerra Fría se desarrollaron miles de operaciones de inteligencia. Algunas obtuvieron información decisiva; otras fracasaron; y unas pocas cambiaron el curso de la historia sin que el mundo llegara siquiera a ser consciente de ello. Entre todas ellas, la Operación RYAN ocupa un lugar singular.

«ESCUDO DE TROYA». LA OPERACIÓN QUE CONVIRTIÓ A MILES DE DELINCUENTES EN SUS PROPIOS INFORMADORES (28 junio 2026)
En el mundo de la inteligencia y la lucha contra el crimen organizado existen operaciones que marcan un antes y un después. Algunas destacan por su sofisticación tecnológica; otras, por la magnitud de sus resultados. Sin embargo, pocas pueden compararse con la denominada Operación Trojan Shield (Escudo de Troya), una operación internacional que logró algo que parecía imposible…

OPERACIÓN TAMARISK: CUANDO LA BASURA SOVIÉTICA SE CONVIRTIÓ EN UNA FUENTE DE INTELIGENCIA (16 junio 2026)
La historia de la inteligencia está repleta de operaciones sofisticadas, agentes infiltrados y complejas redes clandestinas. Sin embargo, algunas de las acciones de inteligencia más exitosas de la Guerra Fría tuvieron un origen mucho más sencillo que las películas de espionaje nos han acostumbrado a imaginar.

LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA EN EL CENTRO DE LA GUERRA FRÍA (I)
Los servicios de información soviéticos durante la “Guerra Fría” estaban ubicados en dos organizaciones madre: El KGB (Komitet Gosudarstennoi Bezopasnosti”) o Comité para la Seguridad del Estado; órgano civil aunque sus integrantes se identificaban en graduaciones militares, y el estrictamente militar GRU (Glavnoye Razdevivatelnoye Upravlenye”) u Oficina General Informativa, que en la actualidad sigue perviviendo. Eran organismos bien distintos con estructuras diferenciadas y con finalidades también diferentes.

OPERACIÓN “PANTALLA DE PLASMA”.El asesinato selectivo de Mahmoud al-Mabhouh en Dubái, enero de 2010. 19 mayo 2026
El asesinato selectivo de Mahmoud al-Mabhouh en Dubái, en enero de 2010, constituye uno de los ejemplos más llamativos de inteligencia operativa contemporánea. La operación, atribuida internacionalmente al Mossad, demostró hasta qué punto los servicios de inteligencia modernos son capaces de combinar vigilancia humana, tecnología, movilidad internacional y coordinación clandestina para ejecutar una misión de altísimo riesgo en un entorno urbano globalizado.

OPERACIÓN RUBICÓN. Cuando el cifrado dejó de ser seguridad y se convirtió en arma.
Una operación conjunta en la que la CIA y el BND alemán, mediante la adquisición (clandestinamente) de una empresa suiza de cifrado, consiguieron realizar un control masivo de comunicaciones oficiales cifradas, durante más de cincuenta años a un centenar de países…

THE THING – El dispositivo soviético que redefinió la inteligencia técnica.
Mediante un regalo de la URSS a la embajada americana en Moscú en septiembre de 1945, consistente en un gran escudo de madera, como símbolo de amistad, espiaron las conversaciones en el despacho del embajador americano durante siete años… SEGUIR LEYENDO…

OPERACIÓN “PAGER” DEL MOSSAD.
Una de las operaciones más ejecutivas, osadas e intrépidas de los servicios de inteligencia de Israel de este siglo XXI, sin duda ha sido la que se llevó a cabo contra Hezbolá en el Líbano y otros lugares. Con un alto grado de sofisticación y destreza técnica difícil de superar.

OPERACIÓN VANUNU
La operación ejecutada por el MOSSAD para secuestrar y trasladar a Israel a Mordechai Vanunu, técnico nuclear que trabajó para Israel. En 1986 desveló al diario The Sunday Times que Israel disponía de un programa de armas nucleares

OPERACIÓN «CANADIAN CAPER»
Ex filtración de seis diplomáticos estadounidenses atrapados en Irán tras la revolución. El ingenio de un agente de la CIA para diseñar una operación, mediante una excelente cobertura y sacar de Irán a los diplomáticos que habían conseguido escapara y refugiarse en la residencia del embajador canadiense.

RED AVISPA
Red de espías que enviaba información a los servicios de inteligencia cubanos, establecida en EEU. Durante siete años permaneció desarrollando una misión de espionaje.
LA OPERACIÓN RYAN. Cuando el miedo estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear. (29 junio 2026)

A lo largo de la Guerra Fría se desarrollaron innumerables operaciones de inteligencia. Algunas obtuvieron información decisiva; otras fracasaron; y unas pocas cambiaron el curso de la historia sin que el mundo llegara siquiera a ser consciente de ello. Entre todas ellas, la Operación RYAN ocupa un lugar singular. No fue una operación destinada a robar secretos industriales, reclutar espías o sabotear instalaciones enemigas. Su finalidad era mucho más trascendental: detectar con la máxima antelación posible un supuesto ataque nuclear sorpresa de Estados Unidos contra la Unión Soviética.
Aquella gigantesca operación de inteligencia terminó generando el efecto contrario al que perseguía. En lugar de proporcionar tranquilidad al Kremlin, alimentó una espiral de sospechas, interpretaciones erróneas y temor que situó al mundo en uno de los momentos de mayor riesgo nuclear desde la Crisis de los Misiles de Cuba, entre el 14 y el 28 de octubre de 1962, el momento de mayor tensión durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos descubrió que la Unión Soviética estaba instalando bases de misiles nucleares en territorio cubano.
A comienzos de la década de 1980 las relaciones entre Washington y Moscú atravesaban uno de sus peores momentos. La etapa de distensión había quedado atrás. La invasión soviética de Afganistán, el despliegue de misiles soviéticos SS-20 en Europa y la decisión de la OTAN de responder con los nuevos misiles Pershing II y misiles de crucero, incrementaron enormemente la tensión. La llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca agravó todavía más la situación. Su discurso calificando a la URSS como el «Imperio del Mal» fue interpretado por Moscú como la confirmación de una política mucho más agresiva. Mientras tanto, el líder soviético Yuri Andropov, antiguo presidente del KGB, estaba convencido de que Estados Unidos contemplaba seriamente la posibilidad de lanzar un primer ataque nuclear.
¿Qué significaba RYAN? RYAN era el acrónimo ruso de Raketno-Yadernoye Napadenie («Ataque Nuclear con Misiles»). El nombre resume perfectamente su finalidad: Detectar el inicio de un ataque nuclear antes incluso de que los misiles abandonaran sus silos. No se trataba de identificar un lanzamiento ya producido. El objetivo era descubrir los preparativos políticos, militares y logísticos que en buena lógica precederían a una guerra nuclear. Andropov estaba convencido de que la supervivencia de la Unión Soviética dependía de descubrir esos indicios con horas, o incluso minutos, de antelación.
La Operación RYAN comenzó oficialmente en mayo de 1981 y supuso la mayor movilización del KGB en tiempo de paz, fue probablemente la campaña de recopilación de inteligencia más extensa emprendida por el KGB durante toda su historia. En la operación participaron el KGB; la inteligencia militar soviética, GRU; los servicios de inteligencia de los países del Pacto de Varsovia; miles de oficiales desplegados en embajadas, consulados y residencias clandestinas en todo el mundo.
Cada residencia del KGB recibió instrucciones extremadamente detalladas sobre qué debía observar. Nunca antes se había elaborado una lista tan amplia de indicadores estratégicos. Los indicadores que buscaban los espías soviéticos. Los agentes recibieron decenas de parámetros aparentemente inconexos. por ejemplo: Indicadores políticos, reuniones inesperadas del presidente estadounidense; desplazamientos urgentes de ministros; incremento de actividad en la Casa Blanca; reuniones extraordinarias de la OTAN, indicadores militares, movimientos inusuales de bombarderos; aumento de vuelos estratégicos; cambios en bases de submarinos nucleares; activación de centros de mando.
Pero no solamente se observaron de forma minuciosa indicadores estratégicos, también se ordenó vigilar aspectos tan cotidianos como donaciones masivas de sangre; incrementos de suministro eléctrico en los edificios oficiales; iluminación nocturna de ministerios; desaparición de altos cargos de actos públicos y movimientos de familias de dirigentes políticos.
La lógica soviética era sencilla. Antes de iniciar una guerra nuclear, los dirigentes occidentales tendrían que adoptar medidas excepcionales, esas medidas dejarían rastros observables. La misión del KGB consistía en detectarlos antes que nadie.
Esto originó una falta de objetividad porque se partía de una información parcial y distorsionada. Desde el punto de vista de la inteligencia moderna, RYAN presentaba un grave defecto de metodología, los analistas no buscaban responder a la pregunta: «¿Existe realmente un ataque inminente?» En realidad, trataban de confirmar una hipótesis previamente aceptada: «El ataque se producirá; debemos encontrar sus señales.» Este fenómeno, conocido hoy como sesgo de información, provocó que cualquier actividad occidental pudiera interpretarse como una prueba más de una conspiración. Así, un ejercicio militar, una reunión diplomática o incluso un aumento temporal del consumo eléctrico podían convertirse en piezas de un supuesto plan para destruir la URSS.
Uno de los aspectos más extraordinarios de esta historia es que Occidente terminó conociendo gran parte de la Operación RYAN gracias a un solo hombre. Oleg Gordievsky era uno de los oficiales más brillantes del KGB, pero trabajaba secretamente para el MI6. Fue él quien entregó a los británicos y posteriormente a Estados Unidos numerosos telegramas secretos explicando el funcionamiento de RYAN. Aquella información permitió comprender que el Kremlin realmente temía un ataque nuclear occidental y que no se trataba simplemente de propaganda.
Durante 1983 se produjeron varios acontecimientos que reforzaron los temores soviéticos, entre los que cabe destacar los siguientes: La implantación de los misiles balísticos Pershing II en Europa (una respuesta estratégica de la OTAN al despliegue soviético de misiles SS-20; el anuncio de la Iniciativa de Defensa Estratégica («Guerra de las Galaxias»); el derribo del vuelo civil Vuelo 007 de Korean Air (vuelo comercial derribado por un interceptador soviético Sukhoi Su-15, tras un desvío accidental de su trayectoria hacia un espacio aéreo restringido) y un considerable aumento de la dura retórica entre las superpotencias. Cada uno de estos acontecimientos parecía confirmar, desde la óptica soviética, que Estados Unidos estaba preparando una confrontación decisiva.
El momento culminante llegó en noviembre de 1983, la OTAN inició el ejercicio anual Able Archer 83, a diferencia de años anteriores, el ejercicio era extraordinariamente realista. El ejercicio incluía, transmisiones cifradas reales; participación de dirigentes políticos; simulación de autorizaciones nucleares; cambios auténticos de niveles de alerta. Para los analistas soviéticos aquello encajaba de lleno en aquellos indicadores buscados por RYAN. En Moscú comenzó a extenderse la convicción de que aquel ejercicio podría ocultar un ataque real contra la Unión Soviética. Lo bombarderos fueron preparados para despegar; sus unidades nucleares elevaron su nivel de alerta; los misiles fueron puestos en disposición operativa; las fuerzas aéreas en Europa Oriental recibieron órdenes de preparación inmediata. Nunca antes una interpretación errónea de inteligencia había acercado tanto a ambas superpotencias a una guerra por accidente.
¿Estuvo realmente el mundo al borde de una guerra nuclear? Los historiadores mantienen hoy un intenso debate. Una corriente sostiene que noviembre de 1983 fue el momento más peligroso de toda la Guerra Fría después de Cuba, otra corriente considera que el riesgo ha sido exagerado y que, aunque la tensión fue real, el liderazgo soviético nunca tomó la decisión de iniciar un ataque preventivo. Lo que sí parece indiscutible es que la Operación RYAN influyó decisivamente en la percepción soviética de aquellos acontecimientos y elevó el nivel de alerta de sus fuerzas estratégicas.
La muerte de Andropov en 1984 supuso un cambio importante, con el paso de los años, la tensión comenzó a disminuir. La llegada de Mijaíl Gorbachov, junto con el diálogo iniciado con Reagan, redujo progresivamente el temor a un ataque sorpresa. La Operación RYAN fue perdiendo prioridad hasta desaparecer silenciosamente.
La Operación RYAN sigue estudiándose y demuestra cómo una excelente capacidad de obtención puede fracasar si el análisis parte de premisas erróneas; evidencia el peligro del sesgo de confirmación en los servicios de inteligencia; muestra cómo la percepción puede ser tan importante como la realidad; ilustra la necesidad de integrar inteligencia, diplomacia y comunicación estratégica para evitar escaladas involuntarias; recuerda que una inteligencia eficaz no consiste únicamente en recopilar datos, sino en interpretarlos correctamente.
La Operación RYAN constituye uno de los episodios más reveladores de la historia de la inteligencia contemporánea. Concebida para proteger a la Unión Soviética de un ataque nuclear por sorpresa, acabó demostrando que el mayor riesgo no siempre proviene de las capacidades del adversario, sino de la forma en que se interpretan sus acciones.
El programa puso de manifiesto que incluso el sistema de inteligencia más extenso y experimentado puede verse condicionado por el miedo, la presión política y los sesgos analíticos. Cuando un servicio parte de la convicción de que una amenaza es inevitable, corre el riesgo de convertir cualquier indicio ambiguo en una aparente confirmación.
Más de cuatro décadas después, la Operación RYAN sigue siendo una referencia obligada en el estudio de la inteligencia estratégica. Su principal enseñanza mantiene plena vigencia: “la inteligencia no fracasa únicamente cuando desconoce la realidad; también puede hacerlo cuando interpreta la realidad a través del prisma de sus propios temores”.
Fernán Santibáñez
«ESCUDO DE TROYA». LA OPERACIÓN QUE CONVIRTIÓ A MILES DE DELINCUENTES EN SUS PROPIOS INFORMADORES. “Uno de los golpes de inteligencia más audaces del siglo XXI contra el crimen organizado” (28 junio 2026)

En el mundo de la inteligencia y la lucha contra el crimen organizado existen operaciones que marcan un antes y un después. Algunas destacan por su sofisticación tecnológica; otras, por la magnitud de sus resultados. Sin embargo, pocas pueden compararse con la denominada Operación Trojan Shield (Escudo de Troya), una operación internacional que logró algo que parecía imposible: convertir a miles de delincuentes en informadores involuntarios de las fuerzas de seguridad. Durante años, narcotraficantes, mafiosos, blanqueadores de capitales, traficantes de armas y asesinos a sueldo utilizaron una aplicación de mensajería cifrada creyendo que era el sistema más seguro del mundo. Lo que desconocían era que, detrás de aquella plataforma, se encontraban el FBI y otros organismos policiales internacionales leyendo cada uno de sus mensajes. Durante la última década, las organizaciones criminales habían encontrado en las comunicaciones cifradas una protección casi impenetrable frente a las investigaciones policiales, plataformas como Phantom Secure, EncroChat o Sky ECC permitían a los delincuentes intercambiar mensajes, fotografías, coordenadas y órdenes operativas con un elevado nivel de seguridad. La interceptación de estas comunicaciones resultaba extremadamente difícil incluso para los servicios de inteligencia y las fuerzas policiales más avanzadas. Cuando varias de estas plataformas fueron desmanteladas, miles de criminales quedaron sin un sistema de comunicación considerado fiable. Se creó así un enorme vacío en el mercado clandestino. Y fue precisamente entonces cuando el FBI decidió tender una trampa. En lugar de intentar romper los sistemas de cifrado existentes, los investigadores estadounidenses optaron por una solución mucho más ingeniosa: crear ellos mismos una nueva plataforma. La aplicación se llamó ANOM, oficialmente era una empresa privada especializada en teléfonos ultraseguros para clientes que necesitaban máxima privacidad. En realidad, se trataba de una operación encubierta diseñada por el FBI con la colaboración de la Policía Federal Australiana y con posterioridad de Europol y numerosos países aliados. Los dispositivos se comercializaban mediante canales clandestinos. No podían adquirirse en tiendas convencionales. Solo se obtenían por recomendación de otros usuarios, un método que aumentaba enormemente su credibilidad dentro del mundo criminal, este hecho suponía que la operación fuera especialmente brillante, el sistema parecía diseñado por y para delincuentes. El crimen organizado depositó confianza en el sistema, la difusión de ANOM no se realizó mediante campañas publicitarias ni acciones visibles. Los propios criminales se encargaron de promocionarlo. Grandes y destacados distribuidores vinculados al narcotráfico internacional comenzaron a recomendar la plataforma a sus contactos. Algunos de ellos ignoraban completamente que estaban ayudando al FBI. Uno de los casos más conocidos fue el de un influyente fugitivo australiano relacionado con el crimen organizado, que actuó como embajador involuntario de la aplicación entre mafias y cárteles de diversos continentes. La recomendación de delincuentes de alto nivel generó un efecto multiplicador. Si los grandes traficantes la utilizaban, debía ser segura. Si los líderes criminales confiaban en ella, el resto también podía hacerlo. La genialidad de la operación residía en un detalle oculto. Los teléfonos incorporaban una puerta trasera diseñada específicamente para que las fuerzas de seguridad pudieran acceder a todas las comunicaciones. Los usuarios creían que sus mensajes estaban completamente protegidos, pero cada conversación era copiada y enviada discretamente a los investigadores. Los delincuentes hablaban con absoluta confianza sobre: Tráfico internacional de droga, blanqueo de capitales contrabando de armas, corrupciones, amenazas, todo tipo de extorsiones, asesinatos, secuestros, etc. Muchos enviaban incluso fotografías de cargamentos, documentos, rutas marítimas o ubicaciones exactas de alijos. Lo hacían convencidos de que nadie más podía leer aquellas conversaciones. Entre 2018 y 2021, ANOM se expandió por todo el mundo criminal, más de 12.000 dispositivos llegaron a utilizarse en al menos un centenar de países y por parte de numerosas organizaciones criminales. Durante ese tiempo se recopilaron más de 27 millones de mensajes. Los analistas policiales observaron en tiempo real cómo se organizaban envíos de toneladas de droga, se negociaban pagos millonarios y se planificaban actos violentos. La información obtenida era tan detallada que, en muchos casos, permitía seguir toda la cadena criminal desde el productor hasta el distribuidor final. El 8 de junio de 2021 se puso en marcha la fase final. Tras años de recopilación de información, las fuerzas policiales actuaron simultáneamente en numerosos países. Los resultados fueron espectaculares: Más de 800 detenidos inicialmente, más de 700 registros, más de 8 toneladas de cocaína incautadas, 22 toneladas de cannabis, millones de dólares en efectivo y criptomonedas, cientos de armas de fuego y varias decenas de vehículos de alta gama decomisados. Además, las autoridades afirmaron haber evitado numerosos asesinatos que estaban siendo preparados y coordinados a través de la plataforma. Desde la perspectiva de la inteligencia, Trojan Shield constituye un ejemplo magistral de lo que se conoce como operación de engaño estratégico, No se trató de intentar una penetración en redes enemigas, se construyó una red. Los investigadores comprendieron que intentar romper sistemas cada vez más sofisticados podía resultar costoso y lento. En cambio, crearon una alternativa aparentemente segura y dejaron que los propios delincuentes acudieran voluntariamente a ella, en esencia, no fueron las fuerzas de seguridad quienes infiltraron el crimen organizado, fue el crimen organizado quien se infiltró por voluntad propia en un sistema controlado por las fuerzas de seguridad. Como ocurre con muchas operaciones de inteligencia de gran alcance, Trojan Shield también generó diversas controversias y reprobaciones, muchos de los abogados defensores, en un intento de desacreditar el origen lícito de las pruebas, cuestionaron algunas de las pruebas obtenidas mediante ANOM, uno de los principales argumentos fue que las autoridades habían inducido a los delincuentes a utilizar la plataforma para delinquir. Pero tribunales de muchos países han terminado por corroborar en gran medida la legalidad en la utilización de evidencias obtenidas durante la operación. La Operación Trojan Shield demostró que, en el siglo XXI, la inteligencia ya no consiste únicamente en interceptar comunicaciones o reclutar agentes. Implica comprender la psicología del adversario y diseñar mecanismos capaces de explotar sus propias necesidades. Miles de delincuentes creyeron haber encontrado el sistema perfecto para ocultar sus actividades. Durante tres años hablaron libremente sobre sus negocios ilícitos, con un total convencimiento de que nadie podía escucharlos. La realidad era exactamente la contraria, sin saberlo, se convirtieron en los confidentes de la policía, probablemente ahí reside la verdadera grandeza de esta operación. «La mayor genialidad de ANOM no fue su tecnología, sino su reputación. Los criminales no fueron obligados a utilizarla; la adoptaron voluntariamente, la recomendaron entre ellos y terminaron construyendo, con sus propias manos, la mayor red de vigilancia criminal jamás creada por las fuerzas de seguridad.»
Fernán Santibáñez
OPERACIÓN TAMARISK: CUANDO LA BASURA SOVIÉTICA SE CONVIRTIÓ EN UNA FUENTE DE INTELIGENCIA (16 junio 2026)

La historia de la inteligencia está repleta de operaciones sofisticadas, agentes infiltrados y complejas redes clandestinas. Sin embargo, algunas de las acciones de inteligencia más exitosas de la Guerra Fría tuvieron un origen mucho más sencillo que las películas de espionaje nos han acostumbrado a imaginar. Entre ellas destaca la Operación Tamarisk, una de las iniciativas de obtención de información más originales y eficaces desarrolladas por Occidente contra la Unión Soviética.
Lo que comenzó como una simple inspección de residuos terminó proporcionando valiosa información sobre la organización, capacidades, armamento, logística y estado moral de las fuerzas soviéticas desplegadas en Europa Oriental. La operación confirmó una máxima clásica de la inteligencia: ninguna fuente es insignificante si se sabe explotar adecuadamente.
Durante décadas, Europa permaneció dividida por el denominado Telón de Acero. Las fuerzas de la OTAN y del Pacto de Varsovia se observaban mutuamente con enorme desconfianza a través de una frontera altamente militarizada. Uno de los principales problemas de los servicios de inteligencia occidentales consistía en conocer con precisión la estructura, despliegue y nivel de preparación de las tropas soviéticas estacionadas en la República Democrática Alemana (RDA). Obtener información desde el interior del dispositivo militar soviético resultaba extremadamente difícil debido a las estrictas medidas de seguridad impuestas por Moscú. Ante esta situación, Estados Unidos, Reino Unido y Francia recurrieron a métodos poco convencionales.
La Operación Tamarisk fue desarrollada principalmente por las misiones militares occidentales acreditadas en Alemania Oriental: BRIXMIS (British Commanders’-in-Chief Mission to the Soviet Forces in Germany), USMLM (United States Military Liaison Mission) y MMFL (Mission Militaire Française de Liaison). Estas organizaciones disfrutaban de determinados derechos de circulación derivados de los acuerdos establecidos tras la Segunda Guerra Mundial. Oficialmente actuaban como misiones de enlace militar, aunque en la práctica constituían excelentes plataformas de observación e inteligencia.
Sus miembros recorrían constantemente Alemania Oriental observando maniobras, fotografiando material militar y recopilando cualquier información útil sobre las fuerzas soviéticas. Durante sus desplazamientos, los equipos occidentales detectaron algo sorprendente: los soviéticos mantenían hábitos extremadamente descuidados en la gestión de determinados residuos militares.
Tras maniobras y ejercicios, numerosos documentos terminaban abandonados en vertederos, papeleras o zonas de acantonamiento. Los agentes occidentales comenzaron a inspeccionar sistemáticamente estos lugares y pronto descubrieron que, en ocasiones, soldados soviéticos desplegados sobre el terreno utilizaban documentos militares como sustituto del papel higiénico.
Aquellos documentos, frecuentemente dañados o parcialmente destruidos, acababan mezclados con otros residuos. Lo que para cualquier persona era simplemente basura, para un analista de inteligencia podía convertirse en una valiosa fuente de información.

¿En qué consistió la Operación Tamarisk? El término «Tamarisk» se convirtió en la denominación utilizada por los miembros de BRIXMIS para referirse a la búsqueda sistemática de información entre los residuos soviéticos.
Los equipos occidentales recuperaban: Documentos militares desechados, órdenes de operaciones, cuadernos de trabajo y anotaciones personales, correspondencia privada de soldados, manuales técnicos, diagramas y esquemas de armamento, restos de munición, material procedente de hospitales militares, fragmentos de equipos averiados. Posteriormente, todo el material era trasladado a centros de análisis donde se reconstruían documentos fragmentados, se traducían textos y se cruzaban los datos obtenidos con otras fuentes de inteligencia.
Los resultados fueron extraordinarios. Entre los documentos recuperados aparecieron datos detallados sobre las unidades soviéticas desplegadas en Alemania Oriental. Los analistas occidentales lograron identificar unidades concretas, estructuras orgánicas, movimientos de tropas, calendarios de entrenamiento, emplazamientos operativos y niveles de preparación militar. También se recuperaron dibujos técnicos, anotaciones y referencias a nuevos sistemas de armamento soviético. Esta información permitió evaluar capacidades militares que hasta entonces apenas eran conocidas por Occidente.
Las cartas personales de los soldados proporcionaron una valiosa información sobre la vida cotidiana dentro del Ejército soviético y sobre todo la moral de sus tropas.. Gracias a ellas se pudieron conocer los problemas de abastecimiento, las condiciones de vida que sufrían, el nivel de disciplina, su estado de ánimo, la motivación de los soldados y las opiniones sobre el régimen soviético. Esta información permitía obtener una visión mucho más completa de la realidad interna de las fuerzas armadas soviéticas.
Uno de los aspectos más sorprendentes de Tamarisk fue la recuperación de documentación y residuos procedentes de hospitales militares. Durante la intervención soviética en Afganistán aparecieron indicios sobre la naturaleza de las heridas sufridas por los soldados evacuados desde el frente. Ello permitió a los analistas occidentales conocer mejor el desarrollo de aquel conflicto y evaluar determinados sistemas de armamento empleados por las fuerzas afganas y soviéticas.
A diferencia de la imagen cinematográfica del espionaje, los participantes en Tamarisk no conducían deportivos ni acudían a elegantes recepciones diplomáticas, muy al contrario su trabajo era muy poco glamuroso. Su trabajo consistía en revisar contenedores, inspeccionar vertederos, manipular residuos contaminados y recuperar documentos extremadamente deteriorados. Las condiciones eran con frecuencia desagradables e insalubres, pero los agentes eran plenamente conscientes del enorme valor de la información que podían obtener.
La principal razón de su éxito fue que los soviéticos no percibían la basura como una vulnerabilidad de seguridad. Mientras los documentos clasificados permanecían protegidos dentro de instalaciones militares, una vez desechados dejaban de recibir cualquier atención. Los servicios occidentales comprendieron antes que nadie que la gestión de residuos podía convertirse en una importante fuente de inteligencia estratégica. Este principio constituye hoy uno de los fundamentos de la disciplina conocida como DOMEX (Document and Media Exploitation), dedicada a la explotación de documentos y materiales recuperados.
Conclusión
La Operación Tamarisk constituye uno de los ejemplos más sorprendentes y originales de la historia de la inteligencia contemporánea. Sin recurrir a sofisticados dispositivos tecnológicos ni a espectaculares infiltraciones, Estados Unidos, Reino Unido y Francia lograron obtener información de enorme valor estratégico simplemente analizando aquello que sus adversarios consideraban desechos. La operación demostró que la inteligencia no siempre depende de grandes recursos o avanzadas tecnologías. En ocasiones, el éxito reside en la capacidad de observar aquello que otros ignoran. Porque, como puso de manifiesto Tamarisk, algunos de los secretos mejor guardados de una potencia pueden acabar escondidos en su propia basura.
Fernán Santibáñez
LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA EN EL CENTRO DE LA GUERRA FRÍA (I)

Los servicios de información soviéticos durante la “Guerra Fría” estaban ubicados en dos organizaciones madre: El KGB (Komitet Gosudarstennoi Bezopasnosti”) o Comité para la Seguridad del Estado; órgano civil aunque sus integrantes se identificaban en graduaciones militares, y el estrictamente militar GRU (Glavnoye Razdevivatelnoye Upravlenye”) u Oficina General Informativa, que en la actualidad sigue perviviendo. Eran organismos bien distintos con estructuras diferenciadas y con finalidades también diferentes.
El KGB (anteriormente NKVD y otros anteriores GPU, OGPU) fue el depositario de toda la experiencia de la policía secreta zarista, la Okhrana que había inspirado la creación de la Cheka la policía política de Lenin dirigida y creada por el polaco Dzerzinsky que iniciaría su andadura con la contención de la contrarrevolución blanca y haría frente también a las desviaciones desde el interior del propio partido bolchevique. Fue un elemento fundamental de la primera represión que se hizo fuerte e imprescindible con la llegada de Stalin, pieza ejecutora de las terribles purgas. Comenzó actuando en el interior del partido y se extendió hacia la sociedad civil y militar. El KGB, era un servicio de espionaje al tiempo que ejercía como policía secreta, lo que le imprimía un carácter político emanado y dirigido directamente por el Comité Central del Partido Comunista Soviético (PCUS). En tiempos de Yuri Andropov disponía de un presupuesto de miles de millones de dólares USA.
Su situación física se encontraba en el edificio ubicado en la plaza Dzerzhinsky, un edificio emblemático y terrible donde se ejercía la tortura y las ejecuciones sumarísimas, En la década de 1970 estaba integrado por unos 8000 funcionarios que controlaban a unos 200.000 miembros en el interior de la URSS, sin contar los que trabajaban en el exterior que se desconoce el número con precisión, y sin contar tampoco los encargados del control de las fronteras que serían en torno a 250.000 los componentes de la “Potranchnyie Voiská” (Tropas Fronterizas de la Unión Soviética). Todos ellos pertenecían al PCUS.
Su organigrama estaba Compuesto por once direcciones generales principales y dieciséis secciones especiales. Por su importancia cabe resaltar la Dirección de Contraespionaje, el KRU. En esos tiempos se dividía en cuatro subdirecciones, una de ellas las de acciones de provocación cuyo objetivo era crear confusión en los servicios de contraespionaje occidentales, así como el fomento de las relaciones y el sostenimiento de los partidos comunistas a nivel internacional, Komintern. También existía una subdirección de vigilancia de los extranjeros residentes en la Unión Soviética, otra de las subdirecciones era la de información sobre los servicios de inteligencia occidentales, y finalmente la subdirección encargada del control interno, uno de los vestigios de la Cheka para el control de la sociedad soviética,
Existía la Dirección de asuntos Exteriores, la INU “Innostrannoye Upravlenye”, eminentemente enfocada al espionaje que englobaba todo el espectro político, económico, militar, científico o social de todo el mundo, dentro del bloque soviético y de Occidente, existía la Dirección de Operaciones y la de Informaciones, cuyos departamentos englobaban Europa Occidental; Reino Unido; Alemania y Austria; Oriente próximo, medio y extremo Oriente; África. Quizás el departamento más importante era el Departamento para el Hemisferio Oeste.
A esta dirección INU, tradicionalmente los espías soviéticos se referían a ella como “El Centro”, apelativo que sigue existiendo a día de hoy. De ella dependían tanto los agentes legales, conocidos como agentes residentes o con cobertura diplomática, como los ilegales que trabajaban obteniendo información sin relación con sus embajadas. La Dirección de Informaciones se dedicaba a controlar a aquellos rusos o de otras republicas que se habían asentado en el exterior tras la revolución de 1917 y conformaban grupos antisoviéticos.
Igualmente la GPU “Glvnoye Politicheskoye Upravlenye” o Dirección Central para el Control Político, se encargaba de supervisar la actividad del Ejercito y de los miembros del PCUS dentro de las Fuerzas Armadas, integrados en su mayoría por jóvenes de la Liga Juvenil Comunista (Komsomol), entre ellos figuraba un grupo especial de oficiales para el control político, los “Zampolits”, dignos herederos de los antiguos comisarios políticos estalinistas.
También existía otra Dirección Secreta para el Control Político SPU “Secretno Politicheskoye Upravlenye” muy similar a la GPU, la principal diferencia es que aquella se refería en concreto al ejército y esta controlaba la vida política de la sociedad soviética, desde la que se vigilaba al clero, a los funcionarios, a los miembros del PCUS, a la policía o milicia y al KGB o a toda la “inteligencia”. Por último la Dirección para los Asuntos Económicos EKU “Ekonomicheskoye Upravlenye) era el organismo de control económico y seguridad industrial de la URSS.
De las secciones especiales del KGB cabrían destacar la “Sección Terror y Desviación”, “Sección de Colaboración Técnica” y la “Sección de Comunicaciones Especiales”. El enorme poder acumulado por el KGB no discernía entre dirigentes o subordinados, todos ellos eran súbditos de un sistema extremadamente elaborado y peligroso para el individuo que no contaba como persona sino como simple parte de una ideología. En la KGB se unía el espionaje, el contraespionaje y la represión, estimulado todo por la ideología evolutiva comunista.
Raúl Melguizo
OPERACIÓN “PANTALLA DE PLASMA” .El asesinato selectivo de Mahmoud al-Mabhouh en Dubái, enero de 2010. 19 mayo 2026

El asesinato selectivo de Mahmoud al-Mabhouh en Dubái, en enero de 2010, constituye uno de los ejemplos más llamativos de inteligencia operativa contemporánea. La operación, atribuida internacionalmente al Mossad, demostró hasta qué punto los servicios de inteligencia modernos son capaces de combinar vigilancia humana, tecnología, movilidad internacional y coordinación clandestina para ejecutar una misión de altísimo riesgo en un entorno urbano globalizado.
Mahmoud Al-Mabhouh, era responsable de alto nivel dentro corazón operativo de Hamas, sus principales actividades estaban relacionadas con la adquisición clandestina de armamento, redes logísticas, transporte de armas, coordinador a nivel internacional y relacionado con actores regionales, en especial Irán. Mahmoud vivía principalmente en Siria, el 19 de enero de 2010 viajó a Dubái y se registró en hotel Al Bustan Rotana. Los agentes parece que no tenían la certeza del alojamiento que iba a utilizar a su llegada. El equipo operativo se dividió por grupos y se desplegó para vigilar el aeropuerto y todos los hoteles donde el dirigente palestino se había alojado en sus visitas anteriores a la ciudad.
Dubái: Escenario perfecto
Desde hacía tiempo los servicios secretos israelís tenían como objetivo prioritario a Mahmoud y Dubái representaba un entorno particularmente idóneo para la ejecución de la operación. El elevado tráfico internacional por la llegada a diario miles de viajeros y el alto flujo empresarial, hacía que. Dubái fuera era el lugar ideal para ejecutar sin ser detectados. Ahora bien, presentaba un riesgo no desdeñable, la ciudad disponía de una extensa red de video vigilancia y modernos sistemas de seguridad.
La operación debería ser diligente, limpia, coordinada y muy discreta. Probablemente el operativo contra Al-Mabhouh exigió seguimiento internacional previo, estudio de hábitos, análisis de itinerarios, vigilancia de comunicaciones, etc. Los equipos operativos poseían, a la vista de los acontecimientos, un exhaustivo control de sus movimientos.
Las imágenes difundidas posteriormente por la policía de Dubái permitieron ver detectar como se movieron los operativos clandestinos modernos en un entorno urbano internacional. Los miembros del operativo llegaron a la capital desde distintos países, se alojaron en hoteles diferentes, cambiaron de vestimenta con frecuencia, evitaron patrones repetitivos en sus movimientos y la relación entre ellos se redujo al mínimo imprescindible. Su mejor cobertura fue la normalidad. Posiblemente los distintos núcleos operativos compartimentaron información, cada uno de ellos sabría su misión desconociendo las del resto.
Mahmoud Al-Mabhouh apareció muerto en su habitación de hotel el mismo día que llegó a Dubái a las pocas horas de su alojamiento. Las circunstancias exactas siguen siendo objeto de debate, aunque según algunos medios periodísticos publicaron que diversas investigaciones apuntaron a métodos discretos que buscaban inicialmente aparentar una muerte natural o poco llamativa. Cuanto menos ruido genera una operación, más eficaz suele ser. El objetivo no era hacer un espectáculo de aquello, debían neutralizar al objetivo, abandonar el escenario rápidamente minimizando el tiempo de reacción del adversario.
Enlace 1 a YouTube imágenes componentes operativo
Enlace 2 a YouTube imágenes componentes operativo
Los forenses tras la realización de la correspondiente autopsia sobre el cadáver, determinaron que fue drogado con un sedante muscular y posteriormente asfixiado con una almohada.
Tras un minucioso examen sobre las grabaciones de las cámaras y medios de seguridad en Dubái , la operación y sus componentes, fue reconstruida al menos parcialmente, pero ya era tarde, todos los operativos habían abandonado el país.
La operación contra Mahmoud Al-Mabhouh en Dubái representa uno de los ejemplos más sofisticados de inteligencia operativa moderna. No destacó por fuerza militar convencional, destacó por su infiltración, coordinación y una exquisita precisión. Operaciones de estas características poseen la capacidad de alterar el equilibrio estratégico y psicológico de organizaciones enemigas.
Probablemente la principal enseñanza sea una vez más, que la operación perfecta no es la que hace más ruido, sino aquella cuya complejidad apenas llega a comprenderse.
Fernán Santibáñez

OPERACIÓN “PAGER” DEL MOSSAD.
Una de las operaciones más ejecutivas, osadas e intrépidas de los servicios de inteligencia de Israel de este siglo XXI, sin duda ha sido la que se llevó a cabo contra Hezbolá en el Líbano y otros lugares. Con un alto grado de sofisticación y destreza técnica difícil de superar. Sin entrar en analizar los desacuerdos jurídicos o las polarizaciones causadas por el desafío al Derecho Internacional con nuevos métodos de guerra, o sobre el ius ad bellum, derecho sobre el empleo de la fuerza, analizaremos en esta ocasión en el plano exclusivamente operativo de inteligencia la que puede ser considerada como acción híbrida u operación de contrainteligencia donde intervienen varios actores, agentes y servicios.
Inicio de la escalada
El grupo terrorista Hamás tenía previsto llevar un macro atentado contra la población civil de Israel en el año 2022, o en la primera noche del Pesaj, la Pascual judía, el 5 de abril de 2023. Finalmente el ataque fue ejecutado el día 7 de octubre de ese año, al que no se sumó Hezbolá por un mal entendido con Hamas en la coordinación previa que se llevó a cabo en el anterior mes de julio. Todo indica que coordinador de la estrategia fue Hezbolá, el instigador del ataque fue Irán y el ejecutor del mismo fue Hamás.
Se lanzaron casi 4000 cohetes y proyectiles desde Gaza hacia Israel, se arrojaron 57 drones, se infiltraron por mar 7 embarcaciones y 6 parapentes por aire. Unos 5500 terroristas invadieron el sur de Israel en tres oleadas consecutivas; el ataque finalizaría con más de 1200 asesinados y 251 secuestrados la mayoría civiles, en una concatenación de violaciones, torturas y asesinatos de personas que ostentaban unas 19 nacionalidades y que por diversas razones residían en Israel, entre ellas dos españoles: Maya Villalobos e Iván Illaramendi.
Primeras consecuencias de la acción
En apenas tres días, los servicios de inteligencia de Israel se infiltraron y destruyeron las estructuras de mando de Hezbolá, con la detonación el día 17 de septiembre de 2024 de varios miles de buscapersonas y un día después la detonación igualmente de miles de walkie-talkies.
Detrás de todo esto existía una operación de arduo trabajo de inteligencia: desde 2004 los agentes israelíes habían penetrado en Hezbolá a través de colaboradores. Colocaron dispositivos de control en búnkeres, túneles, reuniones de sus comandantes, que les hacía conocer a tiempo real sus movimientos.
La Unidad 8200 de la Inteligencia Militar (AMAN) de Israel, que desde 2012 mantenía un control total sobre los movimientos de líderes, escondites secretos y arsenales de Hezbolá, conoció que un técnico de Hezbolá sospechó sobre las baterías de los Walkie-Talkies y pocos meses después la misma unidad supo que habían enviado algunos buscapersonas a Irán para que os inspeccionaran ya que sospechaban que estuvieran manipulados. Esto precipitó la operación para su detonación de los aparatos y unos días después el ataque al líder Hassan Nasrallah y otros mandos de la organización terrorista.
La operación de contrainteligencia “Caballo de Troya”.
El Mossad y la Unidad 8200 habían diseñado un plan que consistía en construir dispositivos o “pequeños caballos de troya” que pudieran ser portados individualmente e introducirse en los bolsillos de los dirigentes y miembros activos de Hezbolá, se les llamó “botones”. Para ello el servicio de inteligencia exterior comenzó la parte más aventurada y creativa de la operación que era engañar para que estos “botones” de fabricación taiwanesa, aunque realmente manufacturados en Israel, fueran adquiridos por Hezbolá para ser distribuidos entre los suyos.
La Unidad 8200, años atrás, supo que Hezbolá buscaba los walkie-talkies IC-V82 de fabricación japonesa para dotación de sus fuerzas de élite, la empresa que los ensamblaba dejó de producirlos, es aquí cuando Israel comenzó a fabricar réplicas incorporando material explosivo en sus baterías. Las primeras réplicas llegaron al Líbano en 2015, se enviaron más de 15.000 aparatos.
En 2018 el Mossad ya se planteaba implantar material explosivo también en buscapersonas, comenzó una campaña de publicidad para que estos “beepers” fueran adquiridos y usados por Hezbolá, para ello y mediante bots, redes sociales y hackerismo crearon las condiciones para hacer llegar el mensaje de que Israel penetraba en los teléfonos inteligentes, lo que hizo que se decidieran a fomentar el uso de buscapersonas entre sus combatientes, esto permitiría enviar mensajes a los dispositivos sin peligro de ser ubicados, ya que no disponían ni de micrófonos ni de cámaras que piratear.
Hezbolá comenzó a buscar en el mercado y el Mossad creó una red de empresas en cascada que permitieron ocultar el origen para poder vender los buscapersonas a través de un fabricante real, este fue la marca Gold Apollo de Taiwan, que había cedido su marca y la fabricación a otra empresa.
En mayo de 2022 se constituyó la empresa BAC Colsunting en Budapest (Hungría) dirigida por Cristiana Arcidiacono. En junio se registró en Sofía (Bulgaria) la empresa Norta Global a nombre del ciudadano noruego de origen indio Rinson Jose; ambas llevaban actividades de consultoría y suministros de buscapersonas, y estaban registradas como proveedoras de servicios en una sede donde se ubicaban numerosísimas empresas, más de cien. La misión de la empresa húngara sería engañar a Gold Apollo para comprar sus derechos.
BAC Consulting adquirió la licencia de Gold Apollo para poder fabricar el modelo concreto de buscapersonas AR-924 Rugged. La producción, no obstante, se llevó a cabo en Israel bajo la supervisión del Mossad que a través de comerciales independientes comenzó a venderlos a clientes de Hezbolá, para ello ofrecían un precio muy competitivo si las compras se hacían al por mayor.
En otoño de 2023, BAC Consulting, envió el primer lote de buscapersonas a Hezbolá. El 7 de octubre la operación de distribución de los aparatos aun no estaba finalizada. Por estas fechas la Unidad 8200 detectó que al menos un técnico sospechó de los walki-talkies adquiridos años antes y fue neutralizado mediante un ataque aéreo. Meses después también surgieron sospechas de que los buscapersonas pudieran haber sido saboteados.
A principio de septiembre de 2024, la Unidad 8200 detectó, y el Mossad comprobó que se estaban enviando buscapersonas a Irán para su estudio. El 17 de septiembre Netanyahu ordenó la explotación de la operación y a las 15,30 horas se envió un mensaje cifrado a más de cinco mil buscapersonas, que en pocos segundos detonaron al ser utilizados o fueron explosionados por control remoto.
Al día siguiente el Mossad hizo estallar los walkie-talkies, la mayoría de ellos aun estaban almacenados porque Hezbolá no había movilizado a sus combatientes y no les había adjudicado el transmisor receptor. En ambos atentados, decenas de personas murieron sembrando el caos entre los altos mandos de la organización terrorista.
Operación de Engaño
El Mossad había inventado una leyenda engañó a Hezbolá vendiéndoles un modelo personalizado bajo la marca taiwanesa Gold Apollo. El presidente de esta marca, el señor Hsu Ching-Kuang, había recibido previamente la visita de una ex empleada suya, Teresa Wu, junto a su jefe llamado Tom, que tras unas negociaciones compraron la licencia y obtuvieron el derecho de comercializar los productos bajo la firma Gold Apollo.
En septiembre de 2023 se crearon páginas web con imágenes del buscapersonas y sus baterías, este lugar redirigía al visitante a una dirección de Hong Kong, hacia una empresa Apollo Sistems HK., que en realidad no existía. Teresa Wu abrió una empresa en Taipei, a principios de año, llamada también Apollo System y la enlazó con la de Hong Kong. A finales de año dos tiendas importantes de baterías comenzaron a ofrecer en sus catálogos la batería que llevaban los buscapersonas, a pesar de su inexistencia en el mercado. Se crearon páginas web, tiendas online y foros de discusión que daban cobertura a las baterías.
Tras el ataque, del 17 de septiembre, Hezbolá nombró un funcionario responsable de la investigación que llegó a la conclusión de que agentes israelíes utilizaron técnicas de venta agresiva, bajando los precios para asegurarse la venta. El alto funcionario que llevaba la investigación catalogada como secreta, fue eliminado por Israel.
David Barnea, en febrero de 2025 manifestaba: “La operación del beeper es un claro ejemplo de la realización de nuestra misión. Fue planeada por empleados del Mossad de manera creativa utilizando sofisticación y astucia. Demostró inteligencia, penetración y un profundo conocimiento del adversario, superioridad tecnológica y capacidades operativas de primer nivel”. Todo era al 100% Kosher, empresas, marketing, ingenieros, salas de exposiciones y un largo etcétera. Una auténtica y complicada operación de contrainteligencia.
La operación de los beepers, según Barnea, se armó porque la de los walkie-talkies vio el Mossad que era ineficaz, ya que habían sido vendidos diez años antes y aún estaban almacenados sin distribuirse a sus combatientes, pues se reservaban para un ataque directo, una guerra total y abierta contra Israel.
Al parecer, el líder de Hezbolá, Hasan Nasrallah, cayó en depresión tras la operación de los beepers y el asesinato de Fuad Shukr, uno de los fundadores de Hezbolá, esto también dañó la moral de los combatientes. Al poco llegaría la operación Nuevo Orden, con la eliminación de Nasrallah por parte de las FDI, con un ataque al cuartel subterráneo del líder, mediante un ataque aéreo con bombas “bunker-buster”.
Marzo 2026 – Raúl Melguizo

LOS BUZONES DIGITALES DEL MI6 EN MOSCÚ
En enero de 2006, las autoridades rusas hicieron pública una operación de contrainteligencia por la que consiguieron detectar un buzón de intercambio de información que el MI6 inglés había elaborado. El sistema utilizado tenía como escenario un parque, una piedra y el típico intercambio clandestino de información. Un escenario y un modus operandi utilizado tantas y tantas veces en el mundo de la Inteligencia. Sin embargo, en el interior de la piedra en esta ocasión no había papeles, ni microfilm ni documento alguno, en esta ocasión el interior de la piedra contenía “tecnología”.
Agentes británicos utilizaban en Moscú lo que a simple vista parecía una piedra, pero no lo era, se trataba de un buzón muerto digital (dead drop electrónico) que permitía el intercambio de información sin contacto directo con el objeto.

Rusia, y especialmente Moscú, ha sido históricamente lugares muy exigentes y de alto riesgo para cualquier servicio de inteligencia. La vigilancia intensiva sobre el personal diplomático y la efectividad en contrainteligencia de los rusos, hacen que el entorno presente dificultades. Operar en Moscú, exige a los distintos servicios de Inteligencia buscar soluciones para evitar riesgos. En este contexto, los servicios occidentales buscaban soluciones que redujeran la exposición humana al mínimo.
El dispositivo descubierto por los rusos, suponía una evolución de los clásicos buzones muertos. Estaba enmascarado en una piedra normal y en interior contenía tecnología digital. Las dimensiones de la piedra eran de unos 30 cm aproximadamente. El equipo estaba dotado de una memoria digital con capacidad para realizar transferencia inalámbrica de datos (unos 20 metros), la persona encargada de cargar el buzón no debía realizar contacto físico con el mismo, se aproximaba y transfería la información al buzón, posterioriormente los miembros del MI6 descargaban la misma. Tanto los miembros del MI6 como sus fuentes rusas utilizaban ordenadores de mano para realizar el intercambio. En el video de YouTube se pueden ver imágenes de la piedra y de diplomáticos británicos participando. Vídeo YouTube
El nuevo sistema daba respuesta a una evidente necesidad operativa que permitiera eludir los encuentros físicos, evitar lo máximo posible la exposición de las fuentes y acelerar la transmisión de la información. A pesar de la sofisticación del sistema, estas maniobras fueron detectadas por el Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB). Aunque los detalles completos no fueron revelados, es posible que el fracaso del buzón se debiera a patrones de comportamiento incorrectos. La contrainteligencia busca conductas extrañas, movimientos repetitivos, estancias injustificadas, tiempos anómalos, trayectorias coincidentes con otros objetivos…. Es factible, que la combinación de vigilancias físicas, algún indicio técnico y posteriores análisis de comportamientos, activaran el detonante que permitiera el descubrimiento por parte del FSB.

Los rusos no mantuvieron la detección del buzón en secreto y optaron por hacerla pública. Difundieron a través de los medios de comunicación el hecho, proporcionaron imágenes del dispositivo y de los diplomáticos británicos que participaron en la operación mientras realizaban sus tareas. ¿Por qué optaron por esta vía? Probablemente obedeció a varios factores. Políticamente es posible que resultara oportuno sacar a la luz el hecho en ese momento. Sin embargo, no se puede desestimar que desde le punto de vista de la Inteligencia, los rusos aprovecharan la oportunidad para desprestigiar al MI6, demostrar la potencia en contrainteligencia que poseen sus servicios y lanzar un mensaje de disuasión a otros servicios occidentales. El incidente ocasionó tensiones diplomáticas y la expulsión de los diplomáticos británicos implicados. En principio, el gobierno británico negó las acusaciones, pero en el año 2012, (Jonathan Powell, ex jefe de gabinete del primer ministro Tony Blair, asumió en un documental de la BBC la veracidad del asunto y que los rusos «nos atraparon con las manos en la masa» .
El éxito operativo por mucha tecnología aplicada, sigue dependiendo del factor humano en grado máximo. Los dispositivos y medios utilizados podrán ocultarse de manera óptima, pero no los comportamientos de las personas que intervienen. No es necesario que se cometan errores evidentes, el cúmulo de evidencias y comportamientos antinaturales, a largo plazo acaban siendo letales en Inteligencia. Por mucha era digital y tecnológica en la que vivamos, los fundamentos básicos de la Inteligencia permanecen inamovibles.
Marzo 2026 – Fernán Santibáñez
RED AVISPA

A finales del siglo XX, cuando internacionalmente se celebraba el aparente fin de la Guerra Fría, una silenciosa guerra continuaba librándose. En este nuevo escenario se desarrolló una operación de inteligencia muy relevante tras la caída de la URSS.
La Unión Soviética supuso para Cuba, durante su alianza tras la revolución cubana en 1959, un protectorado total a nivel económico, militar y político. De esta manera, el país caribeño aseguraba la supervivencia del régimen castrista frente a Estados Unidos, eso sí, a cambio de una dependencia absoluta de los soviéticos. La URSS, a cambio, obtuvo una extraordinaria rentabilidad, dispuso de un enclave estratégico muy cerca de EEUU, pudo expandir la Ideología Comunista, consiguió posicionamiento militar con misiles y centros de escucha y espionaje, que permitieron a la URSS monitorizar las comunicaciones de Estados Unidos.
Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, Cuba quedó aislada e indefensa, EEUU aplicó presiones económicas y políticas asfixiantes sobre la isla. El régimen cubano consideraba que existían organizaciones del exilio en Florida (algunas de ellas violentas) y que por tanto se constituían como amenaza cierta y directa hacia la seguridad del país.
El servicio cubano diseñó un plan para penetrar esas organizaciones, anticiparse a acciones de las mismas y sobre todo neutralizarlas. Pero no solamente pretendían estas acciones, también obtener inteligencia sobre las capacidades militares de EEUU como Boca Chica y el Comando Sur, al menos así lo aseguró EEUU.
El gobierno de Cuba comenzó a crear una infraestructura en Florida para penetrar en organismos federales, instalaciones militares y especialmente en grupos de exiliados anticastristas. Los componentes de la misma fueron agentes ilegales, es decir no poseían cobertura diplomática, se integraron completamente en la sociedad estadounidense y se crearon identidades elaboradas a base de leyendas operativas consistentes y construidas durante años. Los miembros de la red fueron elegidos en base a dos criterios, fundamentalmente el primero de ellos: “Un fuerte componente ideológico y una alta capacidad operativa” además de ser personas con perfil bajo. Uno de los hechos diferenciales frente a modelos de inteligencia occidentales fue el peso de la ideología frente al pragmatismo. Utilizaron “cut-outs” (agentes o intermediarios utilizados para diferenciar a los agentes más importantes de sus superiores para proteger la operación).
Aprovecharon perfectamente la cobertura que les proporcionaba el gran flujo migratorio de cubanos que abandonaban su país con destino EEUU. Debían hacerlo de manera irregular puesto que la salida del país no se reguló como tal hasta el año 2013. La principal fachada utilizada por los agentes infiltrados fue la de ser exiliados cubanos que huían del régimen castristas. René González «robó» un avión cubano pilotando hasta los EEUU, con la cobertura de buscar asilo, pero buscando con ese pretexto no solamente ganarse la confianza de los cubanos residentes en EEUU, sino más en concreto (pues ese era su principal objetivo) poder acceder al grupo «Hermanos al Rescate», como así sucedió. Eso les proporcionó residencia y documentación legítima consiguiendo inicialmente algo esencial en la infiltración: «No levantar sospechas inicialmente».
En aquella época estaba vigente la famosa ley «Pies secos, pies mojados», una enmienda de EE.UU a la Ley de Ajuste Cubano. Mediante esa ley a los cubanos que consiguieran llegar a tierra firme (pies secos) se les permitía quedarse en el país norteamericano y tras un año y un día solicitar la residencia, mientras que a los cubanos interceptados en el mar (pies mojados) se les devolvía a su país. Curiosamente, esa ley que favorecía, ¡y de que manera! a los cubanos, fue eliminada por Obama en el año 2017. Desde ese momento, todos los cubanos deben acceder al país con el correspondiente visado.
Así pues se trató de una operación con elevado nivel de estudio, planificación y posterior ejecución, pero no es menos cierto que las circunstancias políticas y sociales del momento favorecieron notablemente la integración de los agentes cubanos en territorio americano.
Durante siete años (según apreciaciones del FBI) la red estuvo operativa, los agentes vivieron en localidades de Florida y Carolina del Sur, en función de los objetivos señalados. Poseía una estructura muy organizada, muy disciplinada y bajo un estricto control centralizado desde La Habana. Las células eran compartimentadas, de manera que en caso de caer alguna de ellas no tuviera repercusión en el resto. Las comunicaciones que utilizaban eran cifradas a través de radio y ordenadores. El número de agentes que la compusieron, según el FBI, fue de al menos 27. Los documentos desclasificados y que formaron parte de las pruebas en el juicio, la mayoría de ellos utilizaron identidades falsas, cuyos nombres, número de seguro social y direcciones, correspondían a personas fallecidas.
Pero se puede considerar como punto crítico el 24 de febrero de 1996, la Fuerza Aérea de Cuba derribó dos avionetas civiles de la organización “Hermanos al rescate” en el Estrecho de la Florida, lo que generó condenas internacionales. Murieron cuatro pilotos cubano-estadounidenses. El ataque fue ordenado por Raúl Castro, los cubanos utilizaron cazas MiG-29 contra avionetas civiles desarmadas. “Hermanos al rescate” era una organización que sobrevolaban el mar con frecuencia para localizar a balseros que intentaban huir de Cuba y rescatarles. EE.UU. aseguró que la red, seguía instrucciones de la Dirección de Inteligencia de Cuba.. En el siguiente enlace YouTube, se puede visualizar el derribo de las naves y las conversaciones mantenidas por los pilotos cubanos: https://www.youtube.com/watch?v=OpqOgaMMYc8.
El 2 de septiembre de 1998, 10 agentes de la inteligencia cubana fueron detenidos por el Buró Federal de Investigaciones estadounidense (FBI) tras un trabajo de años de seguimiento , fueron considerados parte de la Red Avispa. El caso derivó en un símbolo dual, para EEUU fue un espionaje hostil en su territorio, para Cuba fueron héroes que protegieron su nación. Fue el prólogo de una larga historia que duró más de 16 años. Se sucedieron juicios, reuniones, mensajes secretos, denuncias, traiciones, campañas de propaganda y visiones encontradas entre La Habana y el exilio de Miami. EE.UU acusó a la red de intentar insertarse en bases militares, aeropuertos, la sede del Comando Sur y organizaciones de exiliados. La Habana lo negó rotundamente. Entre los cargos más destacado en el juicio sobresalió la acusación contra Hernández como autor de la información proporcionada Cuba que contribuyó al derribo en 1996 de las dos avionetas de Hermanos al Rescate. EEUU y Cuba mantuvieron desencuentros acerca de si el derribo de las aeronaves se produjo o no en aguas internacionales.
Al menos 2 miembros lograron eludir la detención inicial, otros regresaron a Cuba antes de ser arrestados, otros no pudieron ser plenamente identificados. Cuba siempre negó la existencia de espías que no fueran los cinco que se mencionan a continuación: René González, que fue liberado en 2011 tras cumplir la condena y permaneció en EEUU bajo libertad vigilada regresando a Cuba en 2013. Fernando González, liberado en 2014 tras cumplir condena. Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero liberados el 17 de diciembre de 2014 como parte de un acuerdo diplomático entre Cuba y EEUU y enmarcado dentro del acercamiento que el entonces presidente Obama facilitó entre los dos países. A cambio, Cuba liberó al contratista estadounidense Alan Gross encarcelado en el país caribeño acusado de espionaje a favor de EEUU.
La película «Red Avispa» estrenada en septiembre de 2019 (Wasp Network), volvió a recuperar la historia de “los cinco”. De esta manera se les llama en Cuba a los personajes reales más conocidos de la Red Avispa, los cinco agentes son considerados en Cuba como héroes nacionales. La película, se basa en un libro del escritor y periodista brasileño Fernando Morais, donde se narra la versión del gobierno de Cuba sobre el caso. Que la película solo presente la versión cubana, obvie la historia de otros miembros de la red, no mencione otros actos de espionaje de los que fueron acusados por parte de EEUU y que presenten a las organizaciones del exilio como terroristas y narcotraficantes, provocó muchas y airadas críticas en Miami.

CONCLUSIONES:
La Red Avispa demuestra que: Un Estado con recursos limitados puede penetrar con éxito a una potencia superior mediante HUMINT bien planificado y ejecutado. Cuba compensó su inferioridad tecnológica con inteligencia humana. La operación se fundamentó en la proximidad, paciencia y conocimiento exhaustivo del entorno. Podemos decir que a superioridad tecnológica no siempre garantiza la superioridad en inteligencia
Modelo clásico de red clandestina: La operación confirma la eficacia del modelo tradicional: Células compartimentadas, agentes ilegales, control centralizado y comunicaciones discretas
Ideología en el reclutamiento: La fortaleza de la red se basó en gran medida, sobre la motivación ideológica, motivación que puede sustituir medios materiales en operaciones de alto riesgo, compensando la carencia de medios con alta resistencia psicológica. La lealtad, se convirtió una vez más, en multiplicador de la eficacia operativa
Éxito operativo contra fracaso estratégico: La Red Avispa plantea una dualidad importante: Por una lado un éxito táctico, consiguiendo una infiltración efectiva durante varios años. Sin embargo, el resultado estratégico puede considerarse controvertido y opinable, porque el resultado final derivó en una exposición y profunda crisis política. En inteligencia una operación puede ser brillante en ejecución, sin embargo, sus consecuencias pueden derivar en problemática diplomática.
Eficacia y éxito de la Contrainteligencia de EEUU: La desarticulación en 1998, demuestra la capacidad del FBI para detectar patrones, monitorizar redes a largo plazo y realizar operaciones coordinadas. La paciencia se convirtió de nuevo, en una potente herramienta de la contrainteligencia
Dimensión política de la Inteligencia: El caso acaba culminando en un acuerdo diplomático (2014). Evidencia que la inteligencia no opera aislada y se subordina a política y la estrategia de los Estados.
Guerra de narrativas de ambas partes: La Red Avispa para EE.UU. es claramente un caso de espionaje hostil en su territorio. Por el contrario, para Cuba simboliza un claro ejemplo de densa nacional. Estas posturas tan encontradas confirman que la percepción pública forma parte del campo de batalla.
Marzo 2026 – Fernán Santibáñez

OPERACIÓN «CANADIAN CAPER»
La operación de la CIA para rescatar a seis funcionarios estadounidenses atrapados en Irán (1979-1980)
En noviembre de 1979, tras el triunfo de la revolución iraní, culminada el 11 de febrero de 1979, una multitud de estudiantes asaltó la embajada de Estados Unidos en Teherán. De esta manera se desencadenó una grave crisis diplomática: “La crisis de los rehenes en Irán”. 52 diplomáticos de EEUU permanecieron retenidos desde el 04 de noviembre de 1980 hasta el 20 de enero de 1981, un total de 444 días.
Seis funcionarios americanos lograron huir de la embajada y buscaron refugio, tras intentar distintos lugares de ocultación, en la residencia el embajador de Canadá en Teherán, Ken Taylor. Durante semanas permanecieron ocultos. La CIA puso en marcha la ejecución de un plan para la extracción de forma clandestina de los seis funcionarios mediante una operación que resultaría altamente imaginativa y elaborada.
Extraer a los funcionarios se convirtió en una misión complicada y muy peligrosa. Irán se encontraba inmersa en una exacerbada euforia revolucionaria, las fronteras, puertos y aeropuertos permanecían estrechamente vigilados. En caso de ser descubiertos los funcionarios fugados, correrían serio peligro.
La CIA comenzó a estudiar distintas opciones para extraer a los seis funcionarios. Alguna de las iniciales ideas consistió en hacerles pasar por agricultores del país. Otra opción que se barajó fue realizar un desplazamiento en bicicleta hasta la frontera de Turquía. Se estudió también la opción de simular a los mismos como profesores de inglés. Ninguna de estas ideas apareció lo suficientemente sólida para que tuviera posibilidades reales de éxito.
Tony Méndez, un funcionario de la CIA, especialista en disfraces, documentaciones, infiltración y exfiltración, propuso un plan absolutamente distinto y revolucionario respecto a las ideas que hasta ese momento habían sido objeto de consideración. Su plan, consistía en hacer pasar a los funcionarios por un equipo de cine de nacionalidad canadiense, que buscaba en Irán lugares donde filmar una película de ciencia ficción.
Para que la operación tuviera éxito, la CIA no escatimó medios. Creó una productora en Hollywood llamada “Six Productions”. Alquiló una oficina para la productora, contrató a revistas como Hollywood Reporter y Variety para publicitar en los medios de comunicación el largometraje. Méndez pretendía que sonara la idea tan creíble como fuera posible, temiendo que los iraníes decidieran chequear su historia. Se elaboraron guiones para la película y tarjetas de visita. El título del film sería “Argo” una superproducción de ciencia ficción. En la publicidad que en la prensa se mostraba rezaba: Studio Six Productions Presenta “Argo”… una conflagración cósmica… una historia de Teresa Harris”

Méndez confesó que, apenas producida la crisis en Teherán, emprendieron la elaboración de un plan. “Yo pasé casi todos los primeros días de la crisis creando una operación de engaño diseñada para desactivar la crisis». «Todo el mundo sabe que la gente de Hollywood va donde quiere, sin importar el momento histórico. No toman en cuenta las circunstancias políticas ni los peligros», manifestó Tony Méndez en entrevista posterior a los hechos y tras la desclasificación de parte de los documentos relativos a la operación.
La CIA, tenía buenos informes sobre las medidas de seguridad del aeropuerto de Teherán y un gran conocimiento sobre los documentos de identificación utilizados tras la revolución. Decidieron que la mejor opción, era facilitar pasaportes a los seis funcionarios, quienes se harían pasar por ciudadanos de otro país que no fuera EEUU y tomaran algún vuelo para abandonar Irán. Tony Méndez, manifestó, que los iraníes en esas fechas prestaban una especial atención a los pasaportes americanos tras descubrir en la embajada (en la toma de la sede americana), dos pasaportes falsos que utilizaban agentes de la CIA.
En la propaganda que los medios de comunicación hicieron sobre la película, hacían constar que era una producción de Teresa Harris, precisamente ese nombre era uno de los que figuraba en los pasaportes que se entregaron a los funcionarios americanos para dar mayor consistencia y credibilidad a la cobertura empleada.
Los “cineastas” viajarían a Irán para estudiar lugares especiales donde realizar rodajes para la película y posteriormente regresarían a Canadá. Recibirían identidades distintas con las coberturas de director, guionista, director artístico o productor.
El día 25 de enero de 1980, Tony Méndez viajó a Irán acompañado de otro agente de la CIA, ambos con pasaporte canadiense y haciéndose pasar por productores de la película Argo. Tras reunirse con los fugados, en la residencia del embajador canadiense, Tony y su compañero, comenzaron a preparar a los funcionarios de forma minuciosa sobre sus nuevas identidades. Estudiaron sus nuevas personalidades, memorizaron biografías ficticias cada uno de ellos, y se familiarizaron con actitudes y comportamientos propios del mundo cinematográfico.
El 28 de enero de 1980, el grupo se dirigió al aeropuerto de Teherán, cada uno de ellos portaba su correspondiente pasaporte (pasaportes auténticos proporcionados por el gobierno canadiense), documentación relativa a la producción de la película Argo y distintas ilustraciones relacionadas con la misma.

En el control policial de salida, los funcionarios iraníes de inmigración no objetaron ningún impedimento a los ocho componentes de la expedición y tras validar sus pasaportes tomaron un vuelo de la línea Swiss Air con destino a Zúrich. La operación había sido un rotundo éxito.
En 1997, la CIA desclasificó parte de los detalles de la operación. Esta se convirtió en uno de los iconos de una exfiltración clandestina mediante engaño. A nivel de inteligencia se pueden extraer varias enseñanzas, en primer lugar, la extraordinaria creatividad de la cobertura, en segundo lugar, el plan no se basó en la utilización de la fuerza para la exfiltración (no era en absoluto conveniente, máxime con 52 rehenes dentro de la embajada americana) sino en una historia que resultó muy creíble. No menos relevante, fue la preparación tanto técnica como psicológica de los seis funcionarios para que estos consiguieran interiorizar totalmente sus nuevas identidades y se prepararan mentalmente para ejecutar la operación sin mostrar signos que evidenciaran nerviosismo o actitudes llamativas, preparación que dispuso de muy poco corto espacio de tiempo, tan solo dos días.

En 2012, se estrenó la película Argo, basada en los hechos reales, sin embargo el guión de la misma se adorna con cambios que aumentaron y extrapolaron el dramatismo real de la operación. Entre otros aspectos totalmente dispares de lo que realmente ocurrió, los guardias iraníes no descubrieron el engaño en el control de pasaportes, ni realizaron persecuciones al avión en las pistas, ni el despegue del mismo se produjo en el último instante tal y como en la película se muestra. La salida fue totalmente tranquila y los funcionarios americanos mostraron una actitud normal y tranquila, en momentos tan críticos como aquellos.
Por otro lado, se minimiza la relevancia de Canadá en el desarrollo de la operación, país que no solamente facilitó pasaportes legales con identidades para los seis funcionarios y los dos miembros de la CIA, el embajador canadiense y su equipo consiguieron ocultarlos en su residencia hasta la exfiltración durante varias semanas.
Marzo 2026 – Fernán Santibáñez
EL Mossad en la Operación Vanunu

Mordechai Vanunu fue un técnico que trabajó en el Complejo de Dimona situado en el desierto del Neguev, en el programa nuclear de Israel, hasta noviembre de 1985 que le comunicaron su baja junto a otros ciento ochenta empleados, motivada por recorte de gastos en el Centro de Investigación Nuclear (KTM); en esta época ya estaba siendo investigado por la contrainteligencia israelí, el Shin Bet, debido a sus posiciones contrarias a la política de seguridad del gobierno. Tras poner en venta su apartamento y su vehículo, se trasladó al aeropuerto Ben-Gurión donde adquirió un billete hacia Europa con la finalidad de viajar posteriormente a Australia. A partir de este momento su seguimiento pasaría desde el Shin Bet al Mossad, el servicio de inteligencia exterior de Israel, dirigido por Nahum Admoni y del que dependía la Unidad de misiones especiales Metsada y sus equipos especiales de ejecutores, el kidón.
Una vez en Australia, Vanunu se convirtió al cristianismo; allí contactó con un periodista colombiano de nombre Oscar Guerrero, un buscavidas al que contó lo que por su anterior profesión conocía de la producción nuclear israelí y podía demostrar, ya que disponía de unas sesenta fotografías del interior y exterior de Dimona, que había tomado clandestinamente pocos meses antes de ser despedido. Aquél le convenció para que contase su historia a la vez que se ponía en contacto con el periódico The Sunday Times de Londres al que ofreció un adelanto de la información.
El rotativo envió a uno de sus reporteros, Peter Hounam, que era licenciado en ciencias físicas, para que se entrevistara con Vanunu, en el Hotel Hilton de Sidney. A pesar de que la historia era creíble y estaba apoyada por fotografías, algunos directivos del The Sunday Times rechazaron la publicación de las informaciones, no quisieron arriesgarse a cometer un error. La situación supuso que ya se había desvelado una información secreta sobre el programa nuclear de Israel, lo que constituyó un atentado contra la seguridad del país. De estos datos podía inferirse que Israel poseía entre 200 y 300 cabezas nucleares.
En ese momento el MI6 británico tuvo conocimiento de la información que estaba llegando al periódico y de que la fuente era un ciudadano israelí, lo que hizo pensar que, si la prensa se había hecho con aquella información, grupos terroristas podrían haber llegado también a la misma. El Agente de enlace del MI6 Donald Wellerd informó al jefe de la estación del Mossad en Londres sobre el material obtenido por el diario; información que de inmediato fue transmitida a su sede central en Israel: “el Instituto”.
El jefe del Mossad, Nahum Admoni, contactó con el jefe de gobierno Shimon Peres que le transmitió una orden clara concisa y muy concreta: emplear todos los medios para tener controlada la situación. Esto en lenguaje de inteligencia significaba que el primer ministro había autorizado una operación de contrainteligencia defensiva prioritaria; al llevarse a cabo en el extranjero correría a cargo del Mossad y, en concreto, de su Unidad de Misiones Especiales el Metsada.
La investigación de contrainteligencia confirmó que Vanunu comenzó a trabajar en el complejo Dinona en febrero de 1977 siendo destinado en agosto como controlador en el turno de noche para lo que tuvo que firmar el “Acta de Secretos Oficiales del Estado de Israel”, y había sido cesado unos diez años después. Su destino estaba en una unidad productiva considerada como secreta, situada a seis pisos bajo tierra en una estructura acorazada. Había fotografiado los paneles de control y la maquinaria nuclear que daba idea del procesamiento de plutonio y de la fabricación de bombas, los carretes fotográficos los había extraído del recinto en el interior de una bolsa de playa sorteando los sistemas de prevención y seguridad.
Con el fin de obtener beneficios económicos y dado que el Times no publicó la información, el periodista Guerrero contactó con la competencia, el The Sunday Mirror, para publicar la historia, finalmente este medio la publicó a grandes titulares “El extraño caso de Israel y su Poder Nuclear”, al tiempo que en una campaña de acción psicológica promovida desde Israel se editó una fotografía en grande de Vanunu y una historia que lo dejaba en ridículo. Después de esto el técnico nuclear se asustó y se escondió en un lugar del centro de Londres. No fue fácil esconderse porque los sayanim (voluntarios israelíes que trabajan para la inteligencia israelí) del Mossad en la capital británica fueron movilizados y localizaron al traidor en el hotel Mountbatten de Londres, donde se había registrado bajo el nombre de George Forsty.

La Contrainteligencia israelí optó por dar inicio a una operación de seducción sexual. Para ello el Mossad contactó con una mujer, que se convertiría en bat leveyha (una especie de agente auxiliar), que ya había recibido adiestramiento, de nombre Cheryl Hanin Ben Tov, hija de una familia acomodada judía de Orlando, que había permanecido años atrás en un kibbutz y creyéndose en deuda con Israel estaba dispuesta a trabajar por el que consideraba su país, si la reclamaban para ello. El reclutador, llegado el momento, le dijo para quien iba a operar y Cheryl aceptó.
Algunos años antes, el que fuera director general del Mossad en la década de 1960, Meir Amit, estableció las primeras reglas para incorporar a la mujer en labores de obtención a través de la seducción, según él: “Una mujer tiene habilidades que no poseen los hombres. Sabe cómo escuchar. Las conversaciones de alcoba no son problema para ella. La historia de la inteligencia moderna está plagada de referencias a mujeres que utilizaron su sexo por el bien de su país. Decir que Israel no hizo lo mismo sería estúpido. Pero nuestras mujeres son voluntarias, mujeres inteligentes que saben el riesgo que corren. Eso requiere una forma especial de coraje. No es tanto el hecho de acostarse con alguien como el de hacer que un hombre crea que se acuestan con él a cambio de lo que tiene para contar. Y eso es un mínimo ejemplo de las habilidades que hacen falta para conseguirlo.”
Durante dos años se había entrenado a Cheryl para engañar, para utilizar métodos ilegales en su vida diaria, para llevar a cabo actos poco agradables e indecentes; a disparar, a robar, a ocultar armas y utilizarlas contra personas, a memorizar con rapidez, a ligar e intimar con otros hombres, a utilizar el sexo como arma de coacción, de chantaje, de seducción y de dominio. Su primera misión después de acabar el entrenamiento era la de servir de acompañante a los agentes del Mossad que lo requirieran para utilizarla como cobertura de novia, amante, o esposa.
El jefe del Mossad le asignó su última misión: utilizar sus encantos femeninos para cautivar a Vanunu y poder sacarlo de Gran Bretaña, para ello tendría que hacerse pasar por una turista americana que estaba recién divorciada y viajaba por Europa visitando países para finalmente volar a Roma donde quería cumplimentar a su hermana que vivía en aquella ciudad.
El 23 de septiembre de 1986 Cheryl se incorporó al equipo, con la identidad falsa de Cindy Johnson, integrada en un dispositivo de vigilancia que se había desplazado a Londres para controlar a Vanunu. Un día después, en una cafetería, “Cindy” contactó con el técnico al que supo seducir haciéndose pasar por turista americana. Mantuvo algunos encuentros con él y repentinamente le dijo que no se verían en Londres durante algunos días ya que ella se ausentaría para visitar a su hermana, aunque si él quería podría acompañarla y estarían juntos en Italia una corta temporada, lo que el encandilado aceptó con agrado. El 30 de septiembre cinco agentes operativos, entre ellos el jefe de operaciones del Mossad, Cindy y Vanunu, tomaban el vuelo BA504 de la British Airways con destino a Roma.
Tras aterrizar en el Aeropuerto Leonardo da Vinci y recoger el equipaje, una mochila y un macuto, Cindy llamó por teléfono para pedir un taxi, hecho que le hizo sospechar a Vanunu. Se dirigieron al domicilio de la hermana de Cindy, en realidad una base del servicio israelí situada en un edificio gris de pisos modestos ubicados en las afueras de la ciudad, al llegar a la puerta nadie contestaba al timbre, y ella con llave propia abrió la cerradura, entraron al piso y en ese momento fue reducido Vanunu por unos agentes del Mossad, le inyectaron un somnífero y perdió el conocimiento.
El 4 de octubre, envuelto en un saco de dormir e introducido en un camión de transporte de mudanzas, junto con otros enseres, trasladaron al detenido a 425 kilómetros de Roma, al puerto de La Spezia, donde estaba esperando el buque de 11.000 toneladas “Noga”, este había descargado en el puerto de Barcelona y de regreso a Haifa había declarado avería a las autoridades portuarias que autorizaron su amarre en La Spezia. Vanunu fue introducido y encadenado en un camarote sin claraboya. Seis días después, en plena noche, el carguero atracó en el puerto de Haifa, se introdujo al detenido en un coche de policía con destino a la prisión de máxima seguridad Ashkelon, situada a unos 50 kilómetros de Tel Aviv, donde fue interrogado por agentes del Shin Bet, del Mossad, de la policía y de la seguridad de KMG, la autoridad nuclear de Israel.

Marzo 2026 – Raúl Melguizo
THE THING

En el verano de 1945, en plena transición entre la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría (recordemos que oficialmente la segunda guerra mundial finalizó el 2 de septiembre de ese mismo año), la Unión Soviética entregó a la embajada de Estados Unidos en Moscú, como gesto de cortesía, un escudo de madera con el Gran Sello estadounidense.
Durante siete años, aquel objeto ubicado en la pared del despacho del embajador fue, en realidad, uno de los dispositivos de espionaje más sofisticados diseñados. El actor principal en esta operación, fue el NKVD que posteriormente se convirtió en el KGB. El NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) la temida policía secreta y agencia de seguridad de la Unión Soviética (1934-1946), fundamental para la represión llevada a cabo por Stalin.
Ese dispositivo pasaría a la historia con un nombre sencillo, pero legendario: THE THING. La URSS buscaba penetrar las comunicaciones diplomáticas de EEUU de manera que no levantara sospechas, y vaya si lo consiguió. La solución no pudo ser más audaz y brillante: introducir el dispositivo dentro de un objeto simbólico que difícilmente sería sospechoso.
El ingenio supuso toda una revolución tecnológica, fue diseñado por un ingeniero soviético llamado León Theremin. Este escudo no contenía ningún tipo de batería para alimentar el mecanismo, tampoco tenía cableado, no emitía de manera continua y se activaba de forma remota a través de radiofrecuencia. Se fundamentaba en un micrófono de cavidad resonante. En aquella época esta señal era indetectable para los dispositivos de barridos existentes.
El medio, además unas características técnicas revolucionarias en aquellos años, estaba dotado de otra gran virtud ya que la vida útil del dispositivo era indefinida. Se trataba de un aparato pasivo, sin duda alguna precursor de las posteriores tecnologías modernas como RFID y sensores sin alimentación.

Cómo se descubrió:
El descubrimiento de THE THING en 1952 no fue debido a una inspección rutinaria, se produjo tras detectar los estadounidenses una anomalía, casi por casualidad. Los equipos de seguridad advirtieron la presencia de algo inusual, señales de radio discontinuas que procedían del entorno de la embajada americana y no coincidían con el tipo de emisiones que ellos realizaban, no existía ningún dispositivo conocido que emitiera ese tipo de señal. La señal era tan solo detectada cuando alguien, esa es la sensación que tenían, emitía desde el exterior hacia el edificio de la embajada. Rompía con los esquemas habituales para aquella época porque no se conocían equipos con estas características. No se trataba de un micrófono convencional, tampoco parecía un transmisor clásico y carecía de alimentación, algo desconocido.
Los americanos realizaron un exhaustivo y minucioso registro en el despacho del embajador. Paredes, mobiliario y todo tipo de objetos allí presentes fueron extremadamente inspeccionados y realizaron un profundo análisis punto por punto del origen de aquella señal. Finalmente, la señal parecía centrarse en un objeto concreto, en el Gran Sello «obsequiado» siete años antes por los soviéticos como símbolo de amistad. Al desmontarlo, descubrieron lo que contenía su interior, un dispositivo pequeño, sin cableado, sin batería y oculto en el interior del relieve del escudo.


Funcionamiento
Los operadores soviéticos emitían una señal de radio hacia la embajada que activaba el dispositivo oculto en el escudo. El objeto poseía una cavidad metálica que había sido ajustada a una frecuencia determinada. Cuando el equipo recibía la señal se ponía en funcionamiento a modo de una antena pasiva, algo parecido a provocar la vibración de un vaso o copa de cristal con sonido. La clave de todo, era una sensible membrana que vibraba con las voces detectadas en el despacho del embajador, las vibraciones modificaban la cavidad resonante y como resultado, el sonido se convertía en una variante física. Y la novedad era, que la señal recibida no se emitía de vuelta de la misma manera, se modulaba con las vibraciones de la voz. La conversación viajaba en el interior de la señal reflejada.
[Operador soviético] → 📡 señal RF → [THE THING]
↓
🎤 capta voz
↓
🔁 modula señal reflejada
↓
[Operador soviético] ← 📡 señal con audio ← .
Porque tardó tanto en descubrirse
No se descubrió antes porque solo funcionaba cuando se activaba desde el exterior de la embajada (señal discontinua), no tenía fuente de energía lo que hacía muy difícil detectarlo por los métodos entonces disponibles , tampoco generaba ruido ni calor, así que resultaba indetectable a inspecciones rutinarias y habituales. Como complemento, se encontraba dentro de un objeto intocable, era ni más ni menos que un símbolo nacional ¡Cómo se iba a sospechar de aquel objeto!
El descubrimiento de este sofisticado sistema de espionaje, levantó un gran revuelo e inquietud en todos los servicios de inteligencia occidentales. Durante siete años los soviéticos habían tenido acceso a conversaciones del más algo nivel diplomático y posiblemente de inteligencia, en el despacho del máximo mandatario diplomático estadounidense en la URSS. El daño sufrido a nivel informativo había sido demoledor.
Conclusión
La inteligencia técnica no siempre deja una huella física, pero si que puede dejarla en el comportamiento del sistema. La lección a efectos de inteligencia es, que a veces el adversario, cuando posee menos recursos lo compensa con mejores y más creativas ocurrencias. Demuestra una vez más, que no se trata de ocultar el objeto en el lugar más recóndito, sino en el más indetectable basándose en un excelente diseño. The Thing, fue la demostración palpable, que la superioridad en inteligencia no depende exclusivamente de los medios (aunque por supuesto es factor muy importante), también depende en gran medida del el estudio concienzudo del enemigo, de la creatividad y de la audacia.

Marzo 2026 – Fernán Santibáñez
OPERACIÓN RUBICÓN. Cuando el cifrado dejó de ser seguridad y se convirtió en arma.

En la imaginación popular, la inteligencia se asocia a agentes encubiertos, operaciones clandestinas y acciones de alto riesgo. Sin embargo, algunas de las operaciones más decisivas de la historia se ejecutan sin ruido, sin exposición y sin dejar rastro visible, la Operación Rubicón es el mejor ejemplo de ello.
Durante décadas, la CIA y el servicio alemán BND controlaron en secreto la empresa suiza Crypto AG, convirtiendo sus productos en una herramienta de penetración global. No se trataba de interceptar comunicaciones, se trataba de algo mucho más sofisticado: hacer creer al adversario que estaba seguro, mientras era leído constantemente.
Es importante tener en cuenta el contexto estratégico, años 70 Guerra Fría: una encarnizada lucha por el dominio de la información. En un entorno marcado por la confrontación ideológica, la ventaja no solo se medía en armas, sino en capacidad de anticipación. Conocer decisiones diplomáticas antes de que se ejecutaran, leer comunicaciones militares en tiempo real, anticipar posiciones en foros internacionales, etc. Gracias a esta operación, Estados Unidos y Alemania tuvieron información de primera mano sobre eventos cruciales: Guerra de las Malvinas (1982, pudieron interceptar las comunicaciones argentinas y entregar inteligencia vital al Reino Unido. Acuerdos de Camp David (1978), conocían las posiciones de negociación de Egipto de antemano. Crisis de los rehenes en Irán (1979), monitorizaron las comunicaciones iraníes durante el asalto a la embajada. Atentado en la discoteca La Belle (1986), obtuvieron pruebas de la implicación de Libia en el ataque en Berlín.

Crypto AG, era una empresa suiza con reputación impecable. Suiza aportaba, neutralidad política, confianza internacional y credibilidad tecnológica. Muchos gobiernos confiaban en sus sistemas para proteger información sensible. En los años 70 la CIA adquirió el control secreto de la empresa, El BND alemán se sumó a la operación, estableciéndose un modelo de gestión completamente clandestino.
Oficialmente la empresa era privada, pero se convirtió en una plataforma global de inteligencia. Las máquinas incluían algoritmos deliberadamente debilitados, generadores de claves previsibles y estructuras criptográficas con puertas traseras. Como resultado, los usuarios creían operar con seguridad máxima a través de equipos técnicamente muy fiables y seguros, pero los operadores de inteligencia podían descifrar los mensajes.
Más de 120 países adquirieron estos sistemas: América Latina, Oriente Medio, África y Asia, pero existía un patrón muy significativo, las grandes potencias (EEUU, URSS, China) no utilizaban estas máquinas.
El ciclo era sencillo pero devastador: El país objetivo cifraba su comunicación, transmitía el mensaje creyéndolo seguro, pero era interceptado por capacidades SIGINT, era descifrado gracias a la vulnerabilidad introducida teniendo acceso casi total a comunicaciones sensibles. La operación no explotó fallos técnicos visibles, explotó algo mucho más poderoso, la confianza institucional. La operación Rubicón demostró, que la inteligencia más eficaz no genera alertas, no provoca reacción y no requiere operaciones visibles. Es permanente, silenciosa y estratégica. No se trató de una operación táctica, fue una infraestructura de inteligencia global que facilitó un flujo constante de información, acceso a decisiones críticas y ventaja acumulativa en el tiempo.
Sin embargo, Rubicón presentó sospechas en algunos países (como Irán), ocasionó tensiones internas entre servicios y como consecuencia un creciente riesgo de exposición creciente con el tiempo. Esto da pie a otra máxima en inteligencia “El éxito prolongado aumenta la probabilidad de descubrimiento”.
En 1993, los alemanes vendieron su parte de la empresa. Con anterioridad había mantenido discrepancias, una de ellas era, que la NSA explotó información de países pertenecientes a la OTAN, Alemania no estaba de acuerdo en este aspecto y los estadounidenses siguieron con este criterio adelante.
En febrero de 2020 se dio a conocer públicamente la operación, tras una investigación conjunta del Washington Post, la ZDF (Cadena de televisión pública de Alemania) y SRF (Radio y televisión pública de Suiza). El informe se cimentó sobre El «Informe Minerva» (Documentación interna de la CIA), Documentos del BND (en los que confirmaba su propiedad compartida de la empresa) y sobre entrevistas que los periodistas realizaron a exoficiales de inteligencia y antiguos empleados de Crypto AG. El expediente demostró que la empresa vendió dispositivos manipulados a más de un centenar de países.
La Operación Rubicón redefine el concepto de inteligencia, en ocasiones no se basa en infiltración humana ni en acciones de alto riesgo, en esta ocasión se basó en algo más sofisticado: Controlar el entorno en el que el enemigo se cree más seguro. En un mundo cada vez más dependiente de la tecnología, su enseñanza sigue plenamente vigente: La seguridad puede ser una ilusión, la tecnología puede ser un vector de dominación o de vulneración y por encima de todo “La inteligencia más poderosa… es la que no se percibe”
Abril 2026 – Fernán Santibáñez

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