GEOPOLÍTICA

Fuente: Elaboración propia mediante inteligencia artificial (ChatGPT – OpenAI)

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Fuente: Elaboración propia mediante inteligencia artificial (ChatGPT – OpenAI)

El año 2014 constituye un punto de inflexión. Abdelaziz Bouteflika, en el poder desde 1999, fue reelegido para un cuarto mandato en un contexto ya marcado por su delicado estado de salud tras el ictus sufrido en 2013. Su incapacidad para gobernar de forma efectiva dio lugar a un sistema político cada vez más opaco, donde el poder real se desplazó hacia círculos reducidos del aparato estatal, incluyendo sectores del ejército y de los servicios de seguridad.

A esta fragilidad política se sumó un factor determinante: el desplome de los precios del petróleo a partir de mediados de 2014. Dado que los hidrocarburos representaban entonces alrededor del 95% de las exportaciones y una parte sustancial de los ingresos del Estado, el impacto fue inmediato. El modelo económico argelino, basado en la redistribución de rentas energéticas, comenzó a mostrar signos de agotamiento. 

2. Crisis económica y respuestas limitadas.

Entre 2014 y 2019, Argelia enfrentó una contracción de sus ingresos exteriores y una disminución progresiva de sus reservas de divisas. El gobierno trató de contener el impacto mediante políticas de gasto público, recurriendo incluso a la financiación no convencional (emisión monetaria) a partir de 2017.

Sin embargo, las reformas estructurales fueron limitadas. La diversificación económica, objetivo recurrente en los discursos oficiales, avanzó lentamente. Sectores como la agricultura, la industria ligera o el turismo no lograron compensar la dependencia del gas y el petróleo.

El desempleo juvenil, uno de los principales problemas sociales, se mantuvo elevado, mientras que la economía informal continuó desempeñando un papel relevante. La percepción de corrupción y clientelismo contribuyó a erosionar la confianza ciudadana en las instituciones. 

3. 2019: l Hirak y la caída del sistema político tradicional.

El año 2019 marcó un giro histórico. El anuncio de la candidatura de Bouteflika a un quinto mandato provocó una movilización masiva sin precedentes. El movimiento del Hirak —caracterizado por su carácter pacífico, transversal y sostenido— exigía no solo la retirada del presidente, sino una transformación profunda del sistema político.

Las manifestaciones semanales pusieron de manifiesto el rechazo popular a lo que muchos consideraban un régimen agotado y dominado por élites desconectadas de la realidad social. Bajo esta presión, el ejército, actor clave en la política argelina, retiró su apoyo a Bouteflika, quien dimitió en abril de 2019.

No obstante, la transición fue controlada. Las estructuras fundamentales del poder permanecieron intactas, y las elecciones presidenciales de diciembre de 2019 llevaron al poder a Abdelmadjid Tebboune, considerado una figura del sistema, aunque con voluntad reformista declarada.

4.⁠ ⁠Reformas políticas: entre continuidad y cambio

Desde su llegada al poder, Tebboune ha impulsado una serie de reformas orientadas a responder a las demandas del Hirak, aunque con resultados dispares. En 2020 se aprobó una nueva Constitución mediante referéndum, que introducía cambios como la limitación de mandatos presidenciales y un mayor reconocimiento formal de derechos.

Sin embargo, la participación electoral fue baja, reflejo de la persistente desconfianza ciudadana. El Hirak, aunque debilitado por la pandemia de COVID-19 y por restricciones políticas, dejó un legado duradero: una sociedad más consciente de su capacidad de movilización y más exigente con sus gobernantes.

El papel del ejército sigue siendo central. Aunque menos visible, continúa siendo el garante último del sistema, lo que plantea interrogantes sobre la profundidad real de la transición política.

5.⁠ ⁠Recuperación económica y nuevo contexto energético

A partir de 2021, la subida de los precios del gas y del petróleo —acentuada por la guerra en Ucrania— proporcionó a Argelia un alivio económico significativo. El país, uno de los principales proveedores de gas a Europa, adquirió una renovada importancia estratégica, especialmente para países como España e Italia.

Los ingresos energéticos permitieron reforzar las reservas de divisas, aumentar el gasto público y financiar programas sociales. Asimismo, se reactivaron proyectos de inversión en infraestructuras y se impulsaron iniciativas para atraer capital extranjero, especialmente en el sector energético.

No obstante, la dependencia estructural de los hidrocarburos sigue siendo un desafío. La transición energética global plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo argelino.

6.⁠ ⁠Política exterior: afirmación regional y tensiones

En el plano internacional, Argelia ha reforzado su papel como actor regional. Su política exterior se caracteriza por una combinación de no injerencia y defensa de sus intereses estratégicos.

Las relaciones con Marruecos han alcanzado uno de sus puntos más bajos en décadas, con la ruptura de relaciones diplomáticas en 2021. El conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo un elemento central de esta rivalidad, con Argelia apoyando al Frente Polisario.

En el Sahel, Argelia desempeña un papel relevante en la lucha contra el terrorismo y en la mediación de conflictos, especialmente en Mali. Su experiencia en la lucha contra el islamismo armado durante los años noventa le otorga una posición singular en la región.

Al mismo tiempo, Argelia ha diversificado sus alianzas, manteniendo relaciones estrechas con Rusia —especialmente en el ámbito militar— y fortaleciendo vínculos con China en el marco de proyectos de infraestructuras.

7.⁠ ⁠Sociedad: juventud, identidad y desafíos

La sociedad argelina es joven: una gran parte de la población tiene menos de 30 años. Este factor demográfico constituye tanto una oportunidad como un desafío. Las aspiraciones de esta generación —empleo, participación política, libertades— son un motor de cambio, pero también una fuente potencial de tensión.

El sistema educativo ha mejorado en términos de acceso, pero enfrenta problemas de calidad y adecuación al mercado laboral. La emigración, especialmente de jóvenes cualificados, refleja las dificultades para ofrecer perspectivas atractivas dentro del país.

En el ámbito cultural, se observa una creciente afirmación de identidades diversas, incluyendo la amazigh, reconocida oficialmente en la Constitución. La lengua y la cultura bereber han ganado visibilidad, contribuyendo a una mayor pluralidad social.           

8. El impacto de la pandemia

La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en Argelia, tanto en el ámbito sanitario como económico. Las restricciones afectaron a la actividad económica y limitaron las movilizaciones del Hirak.

El sistema de salud, aunque con carencias, logró evitar un colapso total. La experiencia de la pandemia reforzó la percepción de la necesidad de reformas estructurales, especialmente en servicios públicos.       

9. Perspectivas de futuro

Argelia se encuentra en una encrucijada. Por un lado, dispone de recursos naturales, una posición geoestratégica privilegiada y una sociedad dinámica. Por otro, enfrenta desafíos estructurales que requieren respuestas profundas.

La diversificación económica sigue siendo una prioridad ineludible. El desarrollo de sectores como las energías renovables, la industria y la economía digital podría ofrecer nuevas oportunidades.

En el ámbito político, la consolidación de instituciones más transparentes y representativas será clave para recuperar la confianza ciudadana. La relación entre poder civil y militar continuará siendo un factor determinante.

Finalmente, la estabilidad regional —en un entorno marcado por conflictos y tensiones— condicionará en gran medida la evolución del país.

Conclusión

Desde 2014, Argelia ha atravesado una etapa de cambios significativos, marcada por crisis, movilización social y ajustes económicos. Aunque ha logrado evitar un colapso y mantener una relativa estabilidad, las transformaciones emprendidas aún no han resuelto las tensiones de fondo.

El país avanza entre continuidad y cambio, en busca de un nuevo equilibrio que permita responder a las expectativas de su población y a los desafíos de un entorno internacional en constante evolución. Su futuro dependerá, en gran medida, de su capacidad para transformar su modelo económico, fortalecer sus instituciones y canalizar las energías de una sociedad que ha demostrado, en repetidas ocasiones, su voluntad de ser protagonista de su propio destino.                    

Abril 2026 – JJPP                    

Fuente: Elaboración propia mediante inteligencia artificial (ChatGPT – OpenAI)

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Fuente: Elaboración propia mediante inteligencia artificial (ChatGPT – OpenAI)