
GEOPOLÍTICA: EL ARTE DE COMPRENDER Y DOMINAR EL TABLERO MUNDIAL
BREVE INTRODUCCIÓN: La geopolítica no es un mero estudio sobre el del mapa, es una disciplina que analiza cómo el poder se proyecta sobre el terreno, cómo los Estados, los actores estratégicos y organizaciones de distintos ámbitos, rivalizan, se asocian y confrontan para controlar , territorios, recursos y narrativas. Hablar de Geopolítica, es hablar de poder, supervivencia, influencias… Desde los poderosos imperios de la antigüedad hasta la globalización actual, la geopolítica se constituido como la mano invisible que explica la existencia de conflictos bélicos, crisis, alianzas y decisiones que marcaron y marcan el destino de naciones. El espacio físico sigue siendo clave, el acceso al mar, las fronteras, la ubicación estratégica… un ejemplo claro lo tenemos en el estrecho de Ormuz tan de actualidad por el conflicto EEUU-Israel vs Irán. Los recursos, son otro factor a tener muy en cuenta, la energía (petróleo, gas..), aquellos que controlan los recursos tienen poderío y dominio. El agua, los minerales estratégicos, la población, la demografía es poder; el envejecimiento y las migraciones, aspectos muy relevantes . La tecnología es otro factor decisivo, el poder hoy en día no solo es físico, resultan fundamentales la inteligencia artificial, los satélites, el ciberespacio el control de datos e información… Sin decisión estratégica, no hay posibilidad de tener poder real. La Geopolítica clásica, se basaba fundamentalmente en el control de los territorios, el dominio terrestre y marítimo y el equilibrio del poder entre los imperios. La Geopolítica moderna es infinitamente mas compleja, la guerra híbrida, el poder de la economía y su utilización como arma, la autoridad para decidir que otorga la información, el ciberespacio, etc. Y aquí, es donde el papel de la Inteligencia se antoja vital y decisivo. La inteligencia convierte la información en ventaja. En el mundo actual, quien comprende antes, decide mejor y para comprender bien, se ha de poseer y elaborar la mejor información. JLIF

EL ESTRECHO DE ORMUZ
El Estrecho de Ormuz había sido conquistado y gestionado por Portugal a principios del S. XVI y perteneció posteriormente a la Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe II, entonces era considerado como una perla dentro de…

ARGELIA HOY:
Evolución política, económica y social desde 2014 a 2026 . Argelia, el país más extenso de África y uno de los actores estratégicos del Magreb, ha experimentado desde 2014 una transformación profunda marcada por la combinación de factores internos y externos. La caída de los precios del petróleo, los cambios políticos derivados de la crisis del …

EL MAGREB, NUESTROS VECINOS
06.05.2025
El Magreb, esa franja del norte de África que se extiende desde las costas atlánticas de Marruecos hasta las fronteras orientales de Libia, constituye un espacio geográfico, histórico y humano de gran relevancia para España y para toda Europa. No sólo nos une el Mediterráneo, sino también…
EL ESTRECHO DE ORMUZ

El Estrecho de Ormuz había sido conquistado y gestionado por Portugal a principios del S. XVI y perteneció posteriormente a la Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe II, entonces era considerado como una perla dentro de los distintos puntos existentes en la ruta comercial con Asia. Su pérdida supuso un duro golpe a las arcas del Estado. A todo buen español nos embarga cierta nostalgia, como le supuso al espía del rey Francisco de Quevedo, en su época, de cuya afilada pluma saldrían magníficos versos de dedicados a Ormuz.
En la actualidad, mediados del mes de abril de 2026, Ormuz supone un enclave eficaz para las partes implicadas en la guerra de Irán y esencial para su desenlace. La Guardia Revolucionaria iraní mantiene que, si continúa el bloqueo de los EE.UU., considerará una violación del alto el fuego. El bloqueo sigue y los americanos no dejarán pasar a ningún buque que comercie con Irán.
El presidente Trump solicita la entrega del uranio enriquecido por parte de Irán y estos a su vez solicitan otras compensaciones por el embargo padecido. Otro escenario es el sur del Líbano donde Israel no ha finalizado su plan de destruir completamente a la milicia terrorista de Hezbollah. Digo terrorista no sólo por estar incluida como tal en listas internacionales, sino porque esta milicia ha estado tras los asesinatos de hombres de estado y de gobierno, de militares americanos, franceses, italianos y españoles, además del atentado que sufrimos los civiles madrileños en el restaurante El Descanso en 1986 y que fuera reivindicado por la entonces Yihad Islámica, hoy diríamos “proxy” de Hezbollah. En este conflicto nadie quiere dar su brazo a torcer.
Estados Unidos, en una jugada estratégica de primer nivel, ha logrado revertir la amenaza iraní utilizando Ormuz como cuello de botella para dejar, o no, transitar a los buques, al tiempo que intenta neutralizar el riesgo procedente del uranio haciéndose con el mismo. En el otro teatro de operaciones, ha conseguido que Israel frene su avance en el Líbano y se declare una tregua, que a los israelíes no les habrá hecho mucha gracia. Permanecen observantes antes de tomar una decisión de reanudar la guerra. En el frente contrario, la economía iraní ha quedado muy dañada, sus líderes religiosos y miliares han sido neutralizados, aunque no derrocado el régimen teocrático; de seguir el bloqueo podría verse en la situación de tener que cerrar pozos de petróleo para evitar una sobreproducción con riesgo de desbordamiento, mientras tanto incertidumbre de futuro para la paciente y sufrida sociedad iraní.
Todo el panorama conforma una partida de ajedrez que aún está en tablas, aunque las negras con menos figuras. Hoy el estrecho ha sido abierto, mañana no se sabe que ocurrirá, la intermitencia del “abro-cierro”, genera desconcierto. Los fines próximos se han conseguido: se ha desmantelado el programa nuclear de Irán; se ha destruido la capacidad armamentística y se ha agravado la crisis económica. Los fines lejanos los dirá la geopolítica venidera. Irán tendrá un futuro nada amigable con sus vecinos sunníes a los que atacó traicioneramente, lo que ocurra con Europa o con ciertos países de la Unión está por llegar.
Abril 2026 – JLM

ARGELIA HOY:
Evolución política, económica y social desde 2014 a 2026
Argelia, el país más extenso de África y uno de los actores estratégicos del Magreb, ha experimentado desde 2014 una transformación profunda marcada por la combinación de factores internos y externos. La caída de los precios del petróleo, los cambios políticos derivados de la crisis del régimen de Abdelaziz Bouteflika, la irrupción del movimiento popular del «Hirak» y las nuevas dinámicas geopolíticas han configurado una Argelia distinta, aún en proceso de redefinición.
1.- 2014: el inicio de una etapa de incertidumbre:
El año 2014 constituye un punto de inflexión. Abdelaziz Bouteflika, en el poder desde 1999, fue reelegido para un cuarto mandato en un contexto ya marcado por su delicado estado de salud tras el ictus sufrido en 2013. Su incapacidad para gobernar de forma efectiva dio lugar a un sistema político cada vez más opaco, donde el poder real se desplazó hacia círculos reducidos del aparato estatal, incluyendo sectores del ejército y de los servicios de seguridad.
A esta fragilidad política se sumó un factor determinante: el desplome de los precios del petróleo a partir de mediados de 2014. Dado que los hidrocarburos representaban entonces alrededor del 95% de las exportaciones y una parte sustancial de los ingresos del Estado, el impacto fue inmediato. El modelo económico argelino, basado en la redistribución de rentas energéticas, comenzó a mostrar signos de agotamiento.
2. Crisis económica y respuestas limitadas.
Entre 2014 y 2019, Argelia enfrentó una contracción de sus ingresos exteriores y una disminución progresiva de sus reservas de divisas. El gobierno trató de contener el impacto mediante políticas de gasto público, recurriendo incluso a la financiación no convencional (emisión monetaria) a partir de 2017.
Sin embargo, las reformas estructurales fueron limitadas. La diversificación económica, objetivo recurrente en los discursos oficiales, avanzó lentamente. Sectores como la agricultura, la industria ligera o el turismo no lograron compensar la dependencia del gas y el petróleo.
El desempleo juvenil, uno de los principales problemas sociales, se mantuvo elevado, mientras que la economía informal continuó desempeñando un papel relevante. La percepción de corrupción y clientelismo contribuyó a erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.
3. 2019: l Hirak y la caída del sistema político tradicional.
El año 2019 marcó un giro histórico. El anuncio de la candidatura de Bouteflika a un quinto mandato provocó una movilización masiva sin precedentes. El movimiento del Hirak —caracterizado por su carácter pacífico, transversal y sostenido— exigía no solo la retirada del presidente, sino una transformación profunda del sistema político.
Las manifestaciones semanales pusieron de manifiesto el rechazo popular a lo que muchos consideraban un régimen agotado y dominado por élites desconectadas de la realidad social. Bajo esta presión, el ejército, actor clave en la política argelina, retiró su apoyo a Bouteflika, quien dimitió en abril de 2019.
No obstante, la transición fue controlada. Las estructuras fundamentales del poder permanecieron intactas, y las elecciones presidenciales de diciembre de 2019 llevaron al poder a Abdelmadjid Tebboune, considerado una figura del sistema, aunque con voluntad reformista declarada.
4. Reformas políticas: entre continuidad y cambio
Desde su llegada al poder, Tebboune ha impulsado una serie de reformas orientadas a responder a las demandas del Hirak, aunque con resultados dispares. En 2020 se aprobó una nueva Constitución mediante referéndum, que introducía cambios como la limitación de mandatos presidenciales y un mayor reconocimiento formal de derechos.
Sin embargo, la participación electoral fue baja, reflejo de la persistente desconfianza ciudadana. El Hirak, aunque debilitado por la pandemia de COVID-19 y por restricciones políticas, dejó un legado duradero: una sociedad más consciente de su capacidad de movilización y más exigente con sus gobernantes.
El papel del ejército sigue siendo central. Aunque menos visible, continúa siendo el garante último del sistema, lo que plantea interrogantes sobre la profundidad real de la transición política.
5. Recuperación económica y nuevo contexto energético
A partir de 2021, la subida de los precios del gas y del petróleo —acentuada por la guerra en Ucrania— proporcionó a Argelia un alivio económico significativo. El país, uno de los principales proveedores de gas a Europa, adquirió una renovada importancia estratégica, especialmente para países como España e Italia.
Los ingresos energéticos permitieron reforzar las reservas de divisas, aumentar el gasto público y financiar programas sociales. Asimismo, se reactivaron proyectos de inversión en infraestructuras y se impulsaron iniciativas para atraer capital extranjero, especialmente en el sector energético.
No obstante, la dependencia estructural de los hidrocarburos sigue siendo un desafío. La transición energética global plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo argelino.
6. Política exterior: afirmación regional y tensiones
En el plano internacional, Argelia ha reforzado su papel como actor regional. Su política exterior se caracteriza por una combinación de no injerencia y defensa de sus intereses estratégicos.
Las relaciones con Marruecos han alcanzado uno de sus puntos más bajos en décadas, con la ruptura de relaciones diplomáticas en 2021. El conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo un elemento central de esta rivalidad, con Argelia apoyando al Frente Polisario.
En el Sahel, Argelia desempeña un papel relevante en la lucha contra el terrorismo y en la mediación de conflictos, especialmente en Mali. Su experiencia en la lucha contra el islamismo armado durante los años noventa le otorga una posición singular en la región.
Al mismo tiempo, Argelia ha diversificado sus alianzas, manteniendo relaciones estrechas con Rusia —especialmente en el ámbito militar— y fortaleciendo vínculos con China en el marco de proyectos de infraestructuras.
7. Sociedad: juventud, identidad y desafíos
La sociedad argelina es joven: una gran parte de la población tiene menos de 30 años. Este factor demográfico constituye tanto una oportunidad como un desafío. Las aspiraciones de esta generación —empleo, participación política, libertades— son un motor de cambio, pero también una fuente potencial de tensión.
El sistema educativo ha mejorado en términos de acceso, pero enfrenta problemas de calidad y adecuación al mercado laboral. La emigración, especialmente de jóvenes cualificados, refleja las dificultades para ofrecer perspectivas atractivas dentro del país.
En el ámbito cultural, se observa una creciente afirmación de identidades diversas, incluyendo la amazigh, reconocida oficialmente en la Constitución. La lengua y la cultura bereber han ganado visibilidad, contribuyendo a una mayor pluralidad social.
8. El impacto de la pandemia
La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en Argelia, tanto en el ámbito sanitario como económico. Las restricciones afectaron a la actividad económica y limitaron las movilizaciones del Hirak.
El sistema de salud, aunque con carencias, logró evitar un colapso total. La experiencia de la pandemia reforzó la percepción de la necesidad de reformas estructurales, especialmente en servicios públicos.
9. Perspectivas de futuro
Argelia se encuentra en una encrucijada. Por un lado, dispone de recursos naturales, una posición geoestratégica privilegiada y una sociedad dinámica. Por otro, enfrenta desafíos estructurales que requieren respuestas profundas.
La diversificación económica sigue siendo una prioridad ineludible. El desarrollo de sectores como las energías renovables, la industria y la economía digital podría ofrecer nuevas oportunidades.
En el ámbito político, la consolidación de instituciones más transparentes y representativas será clave para recuperar la confianza ciudadana. La relación entre poder civil y militar continuará siendo un factor determinante.
Finalmente, la estabilidad regional —en un entorno marcado por conflictos y tensiones— condicionará en gran medida la evolución del país.
Conclusión
Desde 2014, Argelia ha atravesado una etapa de cambios significativos, marcada por crisis, movilización social y ajustes económicos. Aunque ha logrado evitar un colapso y mantener una relativa estabilidad, las transformaciones emprendidas aún no han resuelto las tensiones de fondo.
El país avanza entre continuidad y cambio, en busca de un nuevo equilibrio que permita responder a las expectativas de su población y a los desafíos de un entorno internacional en constante evolución. Su futuro dependerá, en gran medida, de su capacidad para transformar su modelo económico, fortalecer sus instituciones y canalizar las energías de una sociedad que ha demostrado, en repetidas ocasiones, su voluntad de ser protagonista de su propio destino.
Abril 2026 – JJPP

EL MAGREB, NUESTROS VECINOS
06.04.2025
El Magreb, esa franja del norte de África que se extiende desde las costas atlánticas de Marruecos hasta las fronteras orientales de Libia, constituye un espacio geográfico, histórico y humano de gran relevancia para España y para toda Europa. No sólo nos une el Mediterráneo, sino también siglos de historia compartida, de intercambios culturales, económicos y, en ocasiones, de conflictos que han modelado nuestras relaciones. Hoy, más que nunca, comprender la realidad del Magreb es esencial para entender parte del presente y el futuro de nuestro propio país.
Desde el punto de vista climático, el Magreb es una región privilegiada y, al mismo tiempo, castigada por los extremos. Goza de un clima mayoritariamente mediterráneo en las zonas costeras, con inviernos suaves y veranos cálidos, lo que favorece una agricultura rica en cítricos, olivos, cereales y hortalizas. Sin embargo, hacia el interior, la aridez del desierto del Sáhara impone su dominio, limitando los recursos hídricos y condicionando el desarrollo humano. Las recurrentes sequías, la escasez de agua potable y la presión sobre los acuíferos son problemas cada vez más graves que amenazan la estabilidad social y económica de la región.
Los países más cercanos a España —Marruecos, Argelia y Túnez— presentan realidades políticas y sociales distintas, aunque comparten retos comunes. Marruecos ha experimentado en los últimos años un notable desarrollo económico e infraestructural, con avances en energía renovable y turismo. No obstante, las desigualdades sociales, el desempleo juvenil y las limitaciones en libertades políticas continúan siendo un desafío. El Reino mantiene una monarquía fuerte y estable, pero con tensiones latentes en cuestiones como el Sáhara Occidental, que siguen afectando a su relación con España y con otros países vecinos.
Argelia, por su parte, es un gigante energético y un socio estratégico en el suministro de gas natural. Sin embargo, su estabilidad política depende en gran medida del control que ejerce el poder militar y de un sistema económico poco diversificado. Tras el movimiento popular del Hirak en 2019, que reclamó reformas democráticas profundas, el país vive una etapa de incertidumbre y reajuste político. Las dificultades económicas derivadas de la fluctuación de los precios del petróleo y el gas agravan el malestar social, especialmente entre los jóvenes.
Túnez representa el ejemplo más complejo. Tras la “Primavera Árabe”, que allí tuvo su origen, el país experimentó un proceso de apertura democrática que, con el paso del tiempo, se ha visto frenado por crisis políticas, corrupción y problemas económicos. Hoy, el desencanto social es evidente, y el autoritarismo vuelve a ganar terreno.
En conjunto, el Magreb es una región de enormes posibilidades, tanto por su juventud demográfica como por sus recursos naturales y su cercanía a Europa. Pero también es un espacio donde los desafíos —la gobernanza, la escasez de agua, la migración y la presión social— se entrelazan. España, por proximidad y por historia, no puede permanecer ajena a su evolución. El futuro de nuestras relaciones con el Magreb dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad de cooperación, comprensión y respeto mutuo.
Abril 2026 – JJPP

