GEOPOLÍTICA: EL ARTE DE COMPRENDER Y DOMINAR EL TABLERO MUNDIAL

BREVE INTRODUCCIÓN: La geopolítica no es un mero estudio sobre el del mapa, es una disciplina que analiza cómo el poder se proyecta sobre el terreno, cómo los Estados, los actores estratégicos y organizaciones de distintos ámbitos, rivalizan, se asocian y confrontan para controlar , territorios, recursos y narrativas. Hablar de Geopolítica, es hablar de poder, supervivencia, influencias… Desde los poderosos imperios de la antigüedad hasta la globalización actual, la geopolítica se constituido como la mano invisible que explica la existencia de conflictos bélicos, crisis, alianzas y decisiones que marcaron y marcan el destino de naciones. El espacio físico sigue siendo clave, el acceso al mar, las fronteras, la ubicación estratégica… un ejemplo claro lo tenemos en el estrecho de Ormuz tan de actualidad por el conflicto EEUU-Israel vs Irán. Los recursos, son otro factor a tener muy en cuenta, la energía (petróleo, gas..), aquellos que controlan los recursos tienen poderío y dominio. El agua, los minerales estratégicos, la población, la demografía es poder; el envejecimiento y las migraciones, aspectos muy relevantes . La tecnología es otro factor decisivo, el poder hoy en día no solo es físico, resultan fundamentales la inteligencia artificial, los satélites, el ciberespacio el control de datos e información… Sin decisión estratégica, no hay posibilidad de tener poder real. La Geopolítica clásica, se basaba fundamentalmente en el control de los territorios, el dominio terrestre y marítimo y el equilibrio del poder entre los imperios. La Geopolítica moderna es infinitamente mas compleja, la guerra híbrida, el poder de la economía y su utilización como arma, la autoridad para decidir que otorga la información, el ciberespacio, etc. Y aquí, es donde el papel de la Inteligencia se antoja vital y decisivo. La inteligencia convierte la información en ventaja. En el mundo actual, quien comprende antes, decide mejor y para comprender bien, se ha de poseer y elaborar la mejor información. JLIF

AMENAZA HÍBRIDA Y ZONA GRIS. CASO MARRUECOS (4 agosto 2026)
Las amenazas híbridas ya no pertenecen únicamente al ámbito militar. Hoy combinan desinformación, presión migratoria, ciberataques, operaciones psicológicas, instrumentalización de actores civiles y otras herramientas destinadas a influir sobre las decisiones de un Estado sin llegar al conflicto armado. En este artículo, se analiza el concepto de «zona gris» y examina, desde una perspectiva de geopolítica, inteligencia y contrainteligencia, cómo las actuaciones de Marruecos hacia España constituyen un ejemplo de este tipo de confrontación estratégica, así como los desafíos que plantean para la seguridad nacional y la respuesta del Estado.

EL «YUGO ESPAÑOL»: HISTORIA,TÓPICOS Y REALIDAD. (10 de junio 2026)
Las recientes declaraciones del presidente de Colombia Gustavo Petro, en las que aludía a la necesidad de liberarse del «yugo español», han vuelto a poner sobre la mesa un debate que aparece periódicamente en algunos países iberoamericanos. Se trata de una cuestión que, más de dos siglos después de las independencias, continúa siendo utilizada en ocasiones como argumento político, ideológico o identitario.

LA VISITA DE LEÓN XIV A ESPAÑA: LOS MENSAJES GEOPOLÍTICOS DEL VATICANO (12 junio 2026)
La reciente visita del papa León XIV a España » ha sido presentada oficialmente como un viaje pastoral con la principal finalidad del fortalecimiento de la fe, encontrarse con los fieles y transmitir un mensaje de esperanza. Sin embargo, desde una perspectiva geopolítica, el viaje adquiere una dimensión más profunda.

LA SALIDA DE MELIÁ, VISA Y MASTERCARD. (05 JUNIO 2026)
Las noticias sobre Meliá, que abandona una parte importante de sus operaciones en Cuba, y sobre Visa y Mastercard, las mayores empresas de tarjetas de crédito del mundo, que dejan de operar en la isla, constituyen un acontecimiento económico de enorme relevancia. Más allá del impacto inmediato que, sin duda, van a provocar, estos hechos podrían interpretarse como el síntoma de un aislamiento económico creciente y persistente que podría desembocar en un cambio de escenario geopolítico con importantes consecuencias para el régimen cubano.

DECLIVE DE LA SEGURIDAD OCCIDENTAL. (artículo publicado en el diario The Objective, el 02 de junio de 2026)
Enrique Fojón defiende la tesis, que la seguridad occidental atraviesa un proceso de deterioro que comenzó tras el final de la Guerra Fría. La OTAN ha ido perdiendo cohesión interna y ya no funciona exactamente como la alianza estratégica que fue durante décadas. Las diferencias entre Estados Unidos y algunos aliados europeos, especialmente a raíz de la guerra de Ucrania y de los cambios políticos en Washington, han puesto de manifiesto esas tensiones. ¿Puede Europa garantizar su propia seguridad si Estados Unidos reduce su compromiso estratégico en el continente?

OCCIDENTE DESCONOCE EL PAPEL DE LAS TRIBUS EN ORIENTE PRÓXIMO Y NORTE DE ÁFRICA. 20 mayo 2026
La mentalidad de Occidente aún se encuentra alejada del concepto tribu; no se puede obviar que la religión se constituye como un pilar fundamental para entender la manera de pensar y vivir de diversas culturas. En Oriente Próximo, el concepto de nación no está fundamentada sobre un concepto laico, sino religioso, la Umma, desde mediados del siglo VII. El árabe clasifica la geografía por religiones y facciones religiosas, Occidente en cambio …

EUROPA INMIGRACIÓN MUSULMANA Y EL DESAFÍO DE LA INTEGRACIÓN
Europa atraviesa uno de los debates más delicados de las últimas décadas: cómo gestionar la inmigración y, especialmente, la integración de importantes comunidades musulmanas dentro de sociedades democráticas, laicas y culturalmente diversas. Es un asunto complejo, cargado de emociones, donde con demasiada frecuencia predominan los extremos: o el alarmismo identitario o el buenismo ingenuo.

SOMBRAS EN ALTA MAR: LA ANATOMÍA DE LOS BUQUES AGI
Los buques AGI (Auxiliary General Intelligence) representan uno de los instrumentos más sofisticados —y discretos— de la competencia geopolítica actual. Bajo una apariencia inocua —buques oceanográficos, plataformas meteorológicas o unidades logísticas—, estos activos operan como auténticos nodos flotantes de inteligencia técnica. Su misión no es visible… pero sí decisiva.

EL REARME DE EUROPA
Europa ha despertado. Tarde, quizá, pero con una claridad que durante décadas parecía ausente. La Unión Europea, construida sobre la promesa de paz perpetua tras la Segunda Guerra Mundial, se enfrenta hoy a una realidad incómoda: la seguridad no está garantizada, y mucho menos en un mundo en creciente desorden.

LO QUE OCURRE EN MALI NO ES UN CONFLICTO MÁS.
El JNIM (Jama´at Nusrat al-Islam wal-Muslimin –Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes-) es una coalición salafista yihadista cuyo jefe es el maliense Iyad Ag Ghaly, de la etnia de los tuareg de Mali. Este grupo que se dio a conocer en el año 2017 tras la fusión del grupo terrorista …

EL ESTRECHO DE ORMUZ
El Estrecho de Ormuz había sido conquistado y gestionado por Portugal a principios del S. XVI y perteneció posteriormente a la Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe II, entonces era considerado como una perla dentro de…

ARGELIA HOY:
Evolución política, económica y social desde 2014 a 2026 . Argelia, el país más extenso de África y uno de los actores estratégicos del Magreb, ha experimentado desde 2014 una transformación profunda marcada por la combinación de factores internos y externos. La caída de los precios del petróleo, los cambios políticos derivados de la crisis del …
AMENAZA HÍBRIDA Y ZONA GRIS. CASO MARRUECOS (4 agosto 2026)

A primera vista la hibridez es un concepto novedoso que está íntimamente relacionado con el mundo militar; aunque ha sido tal su impacto social que la utilización del vocablo “híbrido” o “híbrida” se ha extendido para identificar múltiples actividades, siendo los ambientes políticos, académicos, periodísticos, equipos de think tank, y otros, los que de manera habitual utilizan este término para referirse a situaciones o actividades diversas y no exclusivamente militares. En 2010 los altos mandos militares de la OTAN definían las amenazas híbridas como aquellas “que plantean los adversarios, con la capacidad de emplear simultáneamente medios convencionales y no convencionales de forma adaptativa en la persecución de sus objetivos”.
A pesar de la reciente aparición del concepto, las acciones híbridas no son totalmente novedosas para la contrainteligencia, dado que actuaciones similares se han implementado durante un periodo anterior a ellas, conocidas como “medidas activas” que se enmarcaban en aquellas acciones de contrainformación, desinformación, manipulación, propaganda, presión, uso de la clandestinidad o acciones encubiertas, con la finalidad de penetrar o desestabilizar al adversario y conseguir ventajas estratégicas. Bien es cierto que dichas “medidas activas” las llevaban a cabo los órganos de inteligencia estratégica y no las unidades militares. Era una forma de hostilidad cuyas embestidas debían ser afrontadas por la contrainteligencia propia.
Tras las intervenciones rusas en la península de Crimea y el conflicto con Ucrania en 2014, o la aparición y campaña del Daesh en Iraq, el concepto y la utilización de la hibridez se ha popularizado, para definir actividades de desestabilización, de subversión, de insurgencia, de presión y de este modo informar acerca de la complejidad de los conflictos actuales, bien de guerra o bien de levantamientos civiles. Todo ello apoyado en la popularización, también, del vocablo “zona gris” para referirse a las actividades que se llevan a cabo de una manera normalizada en la franja existente entre la paz (blanco) y la guerra abierta o conflicto armado (negro), o entre la normalidad política (blanco) y el levantamiento civil bajo la forma de subversión, insurgencia, revolución, etc. (negro) dando ambos conceptos, de hibridez y zona gris, una visión para entender mejor la dificultad poliédrica de los conflictos armados o los conflictos civiles.
Si bien debiera utilizarse el término “guerra híbrida” para las acciones enmarcadas dentro de un enfrentamiento armado, y la expresión confrontación en la “zona gris” para aquellas situaciones en las que la contienda bélica aun no se ha iniciado; la fuerza de los acontecimientos y su divulgación, por comentaristas políticos o por los medios de comunicación al público en general, hace que se confundan ambos términos.
En la vertiente híbrida militar pueden actuar agentes propios, criminalidad, contratistas militares, falsas banderas, terroristas, guerrillas; pudiendo utilizar desde sistemas sofisticados de ataque a las armas personales. También pueden llevarse a cabo, cuando se trata de la vertiente política o civil, acciones en “zona gris” como el adoctrinamiento social, las operaciones psicológicas, la desinformación, el control social, la manipulación de la información, el uso de think tanks, de las ONG, los actos de terrorismo, los chantajes, los sabotajes, los ataques cibernéticos, la dimensión internacional de la falsa información, la vulneración de la legalidad, la agresión social en fronteras, el uso de organizaciones criminales transnacionales, y una multiplicidad de acciones que si a primera vista parecen hechos cotidianos o ejercicios de derechos individuales o sociales, analizados convenientemente pueden dar como resultado el descubrimiento de la convergencia y la utilización de los mismos, de forma estratégica, para conseguir la polarización social que lleve a la desestabilización del Estado en un escenario de subversión o en tránsito hacia un conflicto político continuado en el tiempo.
La gradación de la hibridez también depende del contexto en el que se emplea, la intensidad de la acción o la intencionalidad de los actores; se dirá que existe una guerra híbrida cuando una conflagración armada se lleve a cabo de forma abierta o de manera encubierta; rebajada esta tensión entraríamos en el término de conflicto híbrido y el de amenaza híbrida. Para el Consejo de Europa la guerra híbrida sería “una situación en la que un país recurre al uso abierto de las fuerzas armadas contra otro país, o un actor no estatal, con la combinación de otros medios (por ejemplo, económicos, políticos y diplomáticos)”. El conflicto híbrido se da cuando existe “una situación en la que las partes no usan de forma abierta las fuerzas armadas, sustituyéndose por una combinación de intimidación militar (sin llegar al ataque), explotando las vulnerabilidades económicas y políticas, y medios diplomáticos o tecnológicos para lograr sus objetivos”; por otro lado la amenaza híbrida “es un fenómeno que resulta de la convergencia e interconexión de diferentes elementos, que juntos forman una amenaza más compleja y multidimensional”.
El diseño de la hibridez se perfila para que perdure en el tiempo, con periodos de escaladas y desescaladas en función de las oportunidades tácticas que se le presenten al atacante aprovechando las debilidades aparentes del contrario. El relativo cese de las acciones no significa el final de ellas sino el control del grado de empuje que quiera imprimirse a esas manifestaciones, que estarán íntimamente relacionadas con las vulnerabilidades surgidas en el Estado objetivo de las mismas.
Son numerosos los ejemplos que se pueden aportar respecto a las amenazas híbridas, a través de las distintas formas de acción como la terrorista, de ciberseguridad, de criminalidad transnacional; mediante operaciones encubiertas, o el uso de recursos, además de otras acciones hostiles tácticas. Dentro de estas últimas, las llevadas a cabo en mayo de 2021 por Marruecos contra España, y la frontera de la Unión Europea, en la ciudad autónoma de Ceuta, influenciando sobre la población civil difundiendo mensajes falaces como que la frontera estaba abierta, y valiéndose de los funcionarios policiales (Medjanía y Policía) que abrieron el acceso a la valla de separación, en la parte marroquí, para dar paso a una multitud formada por más de diez mil personas, entre ellas más de mil quinientos menores de edad, posteriormente abandonados a su suerte, con la finalidad de invadir el territorio español bajo la falsa bandera de la inmigración ilegal, con una clara finalidad coactiva. Primera acción híbrida llamativa, en la que se empleaban jóvenes y menores de edad, desarmados.
Partiendo de la anterior y haciendo memoria otras acciones hostiles habían precedido en las relaciones Marruecos-España. Al poco de conseguir su independencia, el reino alauí entró en conflicto armado contra España en la “Guerra de Ifni” a través de un Ejército de Liberación Marroquí, que aunque mantenía una apariencia independiente del reino existían elementos motivadores del Estado marroquí que apoyaban el proyecto de reconstrucción del “Gran Maruecos” con la anexión de Ifni, Ceuta, Melilla, el Sahara español y parte de Mauritania y Argelia.
La Marcha Verde, fue la siguiente e inesperada gran acción híbrida con la activación masiva de civiles, también militares de paisano, apoyados por las autoridades marroquíes que marcharon, bandera en mano, hacia un ejército incapaz de disparar contra personas desarmadas; esto causó la retirada de España del Sahara. En 2002 gendarmes marroquíes relevados posteriormente por infantes de marina ocuparon el islote de Perejil de soberanía española, lo que obligó al gobierno español a ejecutar una operación con fuerzas militares para volver al “statu quo” anterior, al no haber fructificado la vía diplomática.
En la década de los noventa las tensiones fronterizas con saltos a la valla desde Marruecos fueron constantes, un decenio después vendrían las avalanchas de cientos de personas al mismo tiempo atacando la doble valla, como consecuencia se produjeron tragedias en el Tarajal y otros lugares, con pérdida de numerosas vidas humanas.
A esta marea humana hay que sumarle como acciones híbridas el cierre de las aduanas de Ceuta y Melilla, indistintamente, por parte de Marruecos, un primer ensayo en 2018 con un cierre sin avisar a España, seguidos en 2020 y 2021, o los posteriores cierres unilaterales, creándose una inseguridad jurídica aduanera por parte marroquí, con incidencia muy negativa en las relaciones bilaterales y particularmente asfixia en la economía de las ciudades autónomas.
Otras acciones que pueden considerarse como híbridas, se enmarcan en la instalación de infraestructuras comerciales como la piscifactoría que en su día se montó en aguas de las islas Chafarinas de soberanía española; gestos poco afortunados nada indiferentes con los símbolos españoles como la bandera, a la que pusieron boca abajo (símbolo de rendición según la vexilología y el protocolo) en un encuentro entre el rey marroquí y el presidente del Gobierno español; o “lobbys” que operan en el entorno de la FIFA para que la final del mundial del año 2030 se desplace a Marruecos y no a España, son maniobras igualmente desestabilizadoras.
Si a ello se le sigue sumando la captación social propiciada por agentes marroquíes en apoyo al separatismo catalán, llevada a cabo por Noureddine Ziani del que el Director del CNI, general Sanz Roldán, mantenía que “es uno de los principales coordinadores de la estrategia de ese Estado diseñada para disponer de una herramienta que le proporcione, cuando lo estime conveniente, una importante capacidad de influencia y de presión” sobre España; se está sobre una evidente hibridez en “zona gris”. No cabe duda de que en las relaciones España-Marruecos, las épocas de tensión superan a las de buen entendimiento entre vecinos, si las comparamos con las relaciones de vecindad con Portugal o Francia.
La última presión hacia Ceuta, comenzada el 29 de julio de 2026, con un asalto masivo, (sólo el día 30 entraron más de 60.000 mil jóvenes) que colapsó la vida diaria de los ceutíes, supuso una invasión territorial propiciada por Marruecos, aunque oficialmente no lo reconozca, que atenta contra el orden público y la paz social, y ha dejado más que patente que se trata de una presión muy definida y una acción en “zona gris” demostrando que pueden alcanzarse objetivos similares sin escalar, por el momento, a conflicto armado.
A todo ello habría que sumar como acción en “zona gris”, el ataque al Estado de derecho español arremetiendo contra una vulnerabilidad jurídica: todo aquél que esté interesado conoce de la reciente doctrina del Tribunal Supremo que establece la imposibilidad de aplicar la devolución en caliente para aquellos que entren nadando a territorio español, limitando esta medida para aquellos que superen elementos de contención en frontera. Es por ello que desde Marruecos se inició, a través del mar, a nado y andando por un espigón o por la playa, una invasión planificada sobre Ceuta. También conocían los impulsores marroquíes, que levantarse tumultuariamente para impedir por la fuerza o fuera de las vías legales la aplicación de las leyes, en España ya no está tipificado tras la derogación del delito de sedición, por lo que hacer frente a una invasión pacífica y sin armas resulta imposible por impune, hecho que facilita la acción híbrida.
La operativa de esta última acción híbrida, según estudios de inteligencia, surgió de la creación de un ecosistema digital formado por diversas plataformas con nodos de actividad, que interactuaron en misiones de movilización de los individuos. A través de ellas crearon una narrativa, sobredimensionaron el mensaje, armonizaron la ejecución y dirigieron el flujo de personas. WhatsApp, Tiktok, Instagram, Discord y X desempeñaron su función en el ciberespacio. En el espacio físico se precisó una logística de transporte tolerada, que dinamizó y sustentó la marcha terrestre hasta las inmediaciones del espigón de El Tarajal. Los fallecidos en el asalto a la frontera, por ahogamiento u otras causas entre estos jóvenes, podrían superar el centenar.
Tanto las “acciones híbridas” en el seno de un enfrenamiento, como las llevadas a cabo en “la zona gris” son riesgos que se desencadenan para atacar al Estado. Es por ello que el receptor de la tensión ha de estudiar las debilidades y vulnerabilidades del actor agresor, y en casos concretos como el presentado más arriba de Marruecos contra España, implementar soluciones diplomáticas, de disuasión reactiva y de anticipación política y gestión estratégica. Independientemente de que la contrainteligencia deberá, a través de sus diversas ramas y especialidades, detectar, estudiar y, llegado el caso, facilitar su neutralización, o desactivar ella misma los actos que sean de su competencia, bien sobre la propia acción o bien sobre hechos predeterminados con anterioridad como puedan ser la penetración de elementos pro híbridos en ámbitos políticos, económicos, sociales, militares, de infraestructuras o de comunicación, por parte de la inteligencia adversaria. Sin menospreciar las acciones únicas, porque parezcan insuficientes por sí mismas, dado que pueden adherirse otras posteriores para conseguir el fin último como parte de una sinergia.
La asimetría de la hibridez, en acciones o en guerras, se manifiesta de forma distinta dependiendo de si los actores pertenecen a democracias de corte occidental o si están enclavados en Estados autoritarios. Los primeros necesitarán el consenso parlamentario e incluso el refrendo de sus sociedades para aplicar sus tácticas, mientras los segundos carecerán de control democrático o legal. En estos casos la contrainteligencia, en democracia, actuará con el aval del gobierno o la judicatura, y la inteligencia autoritaria impulsada por el interés político o estratégico sin control legal. Surge, por tanto, la descompensación en el itinerario.
La política expansionista de Marruecos, basada en la teoría del “Gran Marruecos” que afirma que sus fronteras actuales no se corresponden con los límites históricos y religiosos de las antiguas dinastías marroquíes, almorávides o meriníes, es justificación suficiente para respaldar sus pretensiones de extender sus aguas territoriales en Canarias y anexionarse Ceuta y Melilla, aunque su narrativa de cobertura sea el pasado colonial del protectorado español, exposición que no se sostiene ni legitima sus acciones híbridas, en tanto que estas Ciudades Autónomas no formaron parte del protectorado muy al contrario se incorporaron a la Corona española en los siglos XV y XVII. A pesar de ello Marruecos no cejará en sus acciones híbridas en “zona gris” que podrían escalar a otras fases o cristalizar en coyunturas críticas.
Raúl Melguizo.
EL «YUGO ESPAÑOL»: HISTORIA,TÓPICOS Y REALIDAD (10 junio 2026)

Las recientes declaraciones del presidente de Colombia Gustavo Petro, en las que aludía a la necesidad de liberarse del «yugo español», han vuelto a poner sobre la mesa un debate que aparece periódicamente en algunos países iberoamericanos. Se trata de una cuestión que, más de dos siglos después de las independencias, continúa siendo utilizada en ocasiones como argumento político, ideológico o identitario.
Resulta llamativo que, mientras otras potencias coloniales apenas son objeto de revisión crítica en el debate público de sus antiguas posesiones, España siga ocupando un lugar central en determinadas narrativas históricas. Como si todos los problemas presentes tuvieran su origen en acontecimientos ocurridos hace trescientos o cuatrocientos años.
Nadie discute que la conquista y colonización de América constituyeron procesos complejos, con luces y sombras, como todos los grandes acontecimientos históricos. Hubo conflictos, abusos e injusticias. Negarlo sería tan absurdo como pretender que la expansión de cualquier otro imperio estuvo exenta de ellos. Sin embargo, reducir tres siglos de presencia española a una simple relación de opresión constituye una simplificación incompatible con el rigor histórico.
España llevó a América instituciones, universidades, hospitales, ciudades, infraestructuras y un marco jurídico que, con todas sus limitaciones, reconocía a los habitantes de los territorios americanos como súbditos de la Corona y no como simples poblaciones sometidas. El mestizaje, que hoy constituye una de las señas de identidad de gran parte de Hispanoamérica, difícilmente puede explicarse desde una visión exclusivamente colonialista y segregadora.
Las independencias americanas del siglo XIX respondieron a múltiples factores políticos, económicos y sociales. Fueron protagonizadas, en gran medida, por criollos descendientes de españoles que aspiraban a gobernar sus propios territorios. Presentarlas únicamente como una liberación nacional frente a una potencia extranjera es ignorar una realidad mucho más compleja.
Más preocupante aún es la tendencia a utilizar la historia como instrumento de confrontación política contemporánea. Cuando los dirigentes recurren a agravios del pasado para justificar errores del presente, suelen estar desviando la atención de problemas mucho más inmediatos: corrupción, inseguridad, desigualdad, crisis institucional o dificultades económicas.
La historia debe estudiarse para comprenderla, no para manipularla. Los pueblos que comparten una lengua, una cultura y una herencia común tienen más que ganar fortaleciendo sus vínculos que reabriendo viejas heridas. España y las naciones hispanoamericanas forman parte de una comunidad histórica de más de quinientos años, unida por millones de lazos familiares, culturales y humanos que ningún eslogan político debería erosionar.
Hablar del «yugo español» puede resultar eficaz como consigna ideológica. Sin embargo, la realidad histórica es bastante más rica, más compleja y, sobre todo, mucho más interesante que los tópicos que periódicamente reaparecen en el debate público.
Porque la historia no debe servir para dividir a quienes comparten un pasado común, sino para entender mejor el camino recorrido y afrontar juntos los desafíos del futuro.
JJPP
LA VISITA DE LEÓN XIV A ESPAÑA: LOS MENSAJES GEOPOLÍTICOS DEL VATICANO (12 junio 2026)

La reciente visita del papa León XIV a España » ha sido presentada oficialmente como un viaje pastoral con la principal finalidad del fortalecimiento de la fe, encontrarse con los fieles y transmitir un mensaje de esperanza. Sin embargo, desde una perspectiva geopolítica, el viaje adquiere una dimensión más profunda.
La Santa Sede puede observarse una institución religiosa, pero va más allá, se consolida como un singular actor internacional, posee representación diplomática en más de 180 países, detenta presencia permanente en organismos internacionales y una capacidad de influjo moral y política que supera ampliamente su dimensión territorial. Por ello, los viajes papales rara vez son neutrales: suelen transmitir mensajes cuidadosamente seleccionados dirigidos tanto a los gobiernos como a la comunidad internacional.
La elección de España como destino del primer gran viaje europeo de León XIV no parece casual. España ocupa una posición geopolítica privilegiada. Es una de las principales potencias de la Unión Europea, se constituye como una de las principales puertas que comunican el sur de Europa frente a África, mantiene vínculos históricos y culturales con Iberoamérica y controla espacios tan valiosos y estratégicos como el Estrecho de Gibraltar.
España es uno de los países más afectados por los flujos migratorios procedentes del Sahel y África Occidental. La visita ha permitido al Vaticano proyectar mensajes que trascienden manifiestamente el ámbito religioso. Uno de los principales mensajes, por no decir el primordial ha sido “La cuestión migratoria”. Si hubiera que señalar un eje geopolítico dominante en toda la visita, probablemente sería la inmigración. No es casualidad que León XIV haya reservado parte de su agenda más significativa para las Islas Canarias, uno de los principales puntos de entrada de inmigrantes africanos hacia Europa. Allí visitó centros de acogida y lanzó mensajes muy contundentes sobre la necesidad de una respuesta humanitaria frente al fenómeno migratorio. El anterior Papa Francisco manifestó en varias ocasiones un deseo que no pudo cumplir, visitar las islas Canarias dada la situación que viven las islas por la llegada de miles de migrantes a través de la ruta atlántica.
Desde esta perspectiva geopolítica, el Vaticano parece enviar varios mensajes: A Europa, para que no convierta la inmigración únicamente en un problema de seguridad. A los gobiernos africanos, reclamando mayor responsabilidad en la gestión de sus poblaciones. A las organizaciones internacionales, para que afronten las causas profundas de las migraciones. A los movimientos políticos identitarios europeos, cada vez más influyentes, frente a los que la Iglesia mantiene una posición crítica. Con especial énfasis el Papa pidió el cese de las redes criminales que organizan rutas migratorias calificándolas como «rutas de muerte», reclamando al mundo una solución sobre estas prácticas.
La elección de Canarias como escenario principal de este mensaje tiene un significado muy simbólico, realizando llamadas a la cohesión europea. Otro de los aspectos más interesantes ha sido la insistencia del Papa en conceptos como unidad, reconciliación y convivencia. Durante distintas intervenciones apeló a una sociedad menos polarizada y más cohesionada. Este mensaje puede interpretarse en clave española, pero también europea. Europa atraviesa una etapa caracterizada por: Polarización política, el crecimiento de movimientos populistas, una creciente fragmentación social, fuertes tensiones derivadas de la inmigración y un acusado debilitamiento de consensos que otrora eran tradicionales.
La Santa Sede parece observar con preocupación esta evolución y utiliza España como plataforma para lanzar un mensaje dirigido al conjunto del continente.
La visita a Barcelona posee igualmente una lectura política interesante. La presencia del Papa en Cataluña, junto a autoridades estatales y autonómicas, proyecta un deseo de normalización institucional tras los años más tensos del desafío independentista. La Iglesia siempre ha mostrado preferencia por soluciones basadas en la convivencia y la integración frente a las dinámicas de confrontación territorial, sin realizar pronunciamientos políticos explícitos. La imagen del Pontífice en Barcelona constituye un símbolo de encuentro entre diferentes sensibilidades dentro de un mismo marco institucional.
Desde la perspectiva española, la visita también supone una oportunidad diplomática. Durante una semana, España ha ocupado un espacio relevante en la agenda internacional gracias a la presencia del Papa, la cobertura mediática global propiciada por la visita, la participación de autoridades nacionales y autonómicas y la proyección de ciudades como Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
Otro aspecto destacable de esta visita, es que permite conocer mejor las prioridades del nuevo Papa. León XIV ha insistido especialmente en: La dignidad humana, la lucha contra la exclusión, atención a los migrantes, atajar la progresiva indiferencia social, la gran preocupación por los conflictos armados y la necesidad de evitar la cultura de la confrontación. Todo ello apunta a una línea de continuidad con la diplomacia humanitaria impulsada por la Santa Sede durante los últimos años.
Desde una óptica geopolítica, la visita de León XIV a España no puede interpretarse únicamente como un acontecimiento religioso. Ha sido una operación de diplomacia internacional cuidadosamente diseñada para proyectar tres grandes mensajes:
La necesidad de afrontar la inmigración como un fenómeno humano y estratégico, la defensa de la cohesión social frente a la polarización política y la reafirmación del papel de la Santa Sede como actor moral con capacidad de influir en los grandes debates globales.
En este contexto, España ha actuado como escenario privilegiado desde el que el Vaticano ha querido dirigirse simultáneamente a Europa, África y América, aprovechando la posición geográfica, histórica y cultural única que nuestro país ocupa entre los tres continentes.
En una época marcada por la competencia entre grandes potencias, los conflictos regionales y las crecientes tensiones migratorias, la Santa Sede continúa demostrando que el denominado «poder blando» sigue siendo una herramienta de enorme valor estratégico. La visita de León XIV a España constituye un ejemplo de cómo la diplomacia vaticana trata de influir en los grandes debates internacionales mediante la autoridad moral, el simbolismo y la capacidad de interlocución que caracterizan al papado.
Fernán Santibáñez
LA SALIDA DE MELIÁ, VISA Y MASTERCARD (05 JUNIO 2026)

Las noticias sobre Meliá, que abandona una parte importante de sus operaciones en Cuba, y sobre Visa y Mastercard, las mayores empresas de tarjetas de crédito del mundo, que dejan de operar en la isla, constituyen un acontecimiento económico de enorme relevancia. Más allá del impacto inmediato que, sin duda, van a provocar, estos hechos podrían interpretarse como el síntoma de un aislamiento económico creciente y persistente que podría desembocar en un cambio de escenario geopolítico con importantes consecuencias para el régimen cubano.
La reciente decisión de la cadena hotelera española Meliá de abandonar la gestión de quince hoteles en Cuba pertenecientes a GAESA, junto con la suspensión de las operaciones de Visa y Mastercard en la isla, representa uno de los golpes más duros sufridos por la economía cubana desde la desaparición de la Unión Soviética. Oficialmente, se trata de decisiones empresariales derivadas de las nuevas sanciones estadounidenses, pero su significado podría ir mucho más allá. Son señales evidentes de que el modelo económico cubano atraviesa una fase crítica de deterioro y de que los inversores internacionales perciben un riesgo creciente en mantener su presencia en la isla.
La salida de Visa y Mastercard genera, además, una enorme incertidumbre para el sector turístico. Sus efectos, no damnifican únicamente a las empresas vinculadas al turismo, también a viajeros y residentes, que se ven obligados a buscar alternativas para gestionar sus recursos económicos en un entorno cada vez más complejo e incierto.
Durante más de treinta años, el turismo constituyó la principal fuente de divisas para Cuba. Tras la caída del bloque soviético, el régimen apostó por el desarrollo de infraestructuras hoteleras y la captación de visitantes extranjeros como mecanismo de supervivencia económica. Empresas españolas, especialmente Meliá e Iberostar, desempeñaron un papel fundamental en esa estrategia. Sin embargo, la combinación de diversos factores ha alterado profundamente ese escenario. El desplome del turismo internacional, los continuos apagones energéticos, la escasez de combustible, la falta de inversión extranjera, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la creciente inseguridad jurídica a la que se enfrentan las empresas extranjeras, son por si solas razones más que suficientes para que muchos inversores muy posiblemente se estén cuestionando la continuidad de sus proyectos en Cuba.
La retirada de Meliá afecta exclusivamente a los establecimientos vinculados a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas y considerado por Estados Unidos como uno de los principales pilares económicos del régimen. Las nuevas medidas estadounidenses amenazan con duras sanciones a las compañías extranjeras que mantengan relaciones comerciales con dicho conglomerado.
Sin embargo, el impacto potencialmente más profundo proviene de la desaparición de los dos principales sistemas internacionales de pago. Para cualquier economía moderna, quedar excluida de los grandes circuitos financieros mundiales, implica necesariamente un aislamiento económico de gran alcance. El cese de las operaciones de Visa y Mastercard repercute directamente sobre Fincimex S.A., la entidad cubana encargada de gestionar numerosas operaciones financieras en la isla, incluyendo pagos de visitantes, actividades comerciales de inversores extranjeros y remesas enviadas desde el exterior, especialmente desde Estados Unidos.
Desde una perspectiva estratégica, estas decisiones podrían interpretarse, más allá de las sanciones estadounidenses, como el inicio de una retirada progresiva del capital occidental de Cuba. Las empresas internacionales evalúan constantemente la relación entre beneficios y riesgos. Cuando compañías del tamaño de Meliá, Visa o Mastercard consideran que permanecer en un mercado ya no compensa los riesgos políticos, jurídicos o financieros, muy al contrario, suelen convertirse en indicadores precoces de tendencias más amplias.
La pregunta es inevitable: ¿Nos encontramos ante una crisis coyuntural o ante una transformación estructural de la economía cubana? Los defensores del régimen sostienen que Cuba ya ha superado situaciones más difíciles y que terminará encontrando nuevos socios estratégicos en países como Rusia, China o Irán. Sin embargo, los críticos señalan que la situación actual presenta diferencias sustanciales: la isla carece hoy de un patrocinador económico comparable a la antigua Unión Soviética y afronta simultáneamente una emigración masiva, una profunda crisis demográfica y un deterioro económico acumulado durante décadas.
La retirada de Meliá y la salida de Visa y Mastercard no provocarán por sí solas un cambio político inmediato. Sin embargo, envían un mensaje inequívoco a los mercados internacionales: Cuba es percibida cada vez más como un entorno de alto riesgo para la inversión y las operaciones comerciales. Quizá dentro de unos años los historiadores interpreten estos acontecimientos como simples episodios empresariales. O quizá los recuerden como las primeras señales visibles de una transformación mucho más profunda del sistema económico cubano. Será el tiempo quien determine cuál de estas interpretaciones resulta finalmente acertada.
«Las grandes transformaciones históricas suelen anunciarse mediante gestos aparentemente económicos. La salida de Meliá y la desaparición de Visa y Mastercard de Cuba podrían ser uno de esos momentos que, contemplados con perspectiva, marcan el inicio de una nueva etapa para la isla.»
Fernán Santibáñez
OCCIDENTE DESCONOCE EL PAPEL DE LAS TRIBUS EN ORIENTE PRÓXIMO Y NORTE DE ÁFRICA. 20 mayo 2026

La mentalidad de Occidente aún se encuentra alejada del concepto tribu; no se puede obviar que la religión se constituye como un pilar fundamental para entender la manera de pensar y vivir de diversas culturas. En Oriente Próximo, el concepto de nación no está fundamentada sobre un concepto laico, sino religioso, la Umma, desde mediados del siglo VII. El árabe clasifica la geografía por religiones y facciones religiosas, Occidente en cambio por naciones. En el mundo árabe existe la religión dividida por etnias y tribus. Esta diferencia plantea un problema a los occidentales al cuando pretenden interpretar los sucesos en una región de esta índole, el occidental antepone el individuo, mientras que en el mundo árabe es determinante la tribu o clan. Los conflictos en esta parte del mundo se remontan hacia el año 570, cuando nace Muhamad Ibn Abd Abdallah ( Mahoma).
Estando Mahoma meditando en una cueva del monte Hira, cerca de la Meca, se le apareció el arcángel Gabriel (conocido en árabe como Yibril o Yibrail), tras mostrarle un texto del Corán le ordenó: «¡Lee en el nombre de tu Señor!», Mahoma que era analfabeto le dijo que no sabía leer, el arcángel lo estrechó entre sus brazos hasta en tres ocasiones, revelándole las primeras palabras del Corán. Gabriel ordenó a Mahoma predicar “En el nombre del Dios único, clemente y misericordioso“. Mahoma descendió de la montaña atemorizado y confuso. Tenía unos 40 años y era un hombre recto y piadoso, pero totalmente iletrado. ¿Como podría enseñar él?¿Quién le creería? ¿Le tomarían por un loco?
Cuando murió, apenas veinte después del comienzo de su predicación, el Islam , sólidamente implantado ya en Aras, actuó como el gran polo de atracción alrededor del cual se unificaron todas las tribus árabes que olvidaron sus lealtades tribales a favor de los nuevos vínculos creados por la misma religión. El concepto de tribu en la época de Mahoma y en el Corán se consolidó sobre la base de una estructura religiosa, política y social en la Arabia del siglo VII. Hasta entonces su sistema se había fundamentado el linaje de la sangre y los códigos de lealtades de las tribus. A partir de la consolidación de la religión, se convirtió en una hermandad universal “la Umma”, donde la fe sustituyó al linaje
El mensaje de Mahoma , unido a intereses económicos y el afán de considerar y ensanchar lo ganado , fue introducido en Oriente y Occidente, formando uno de los mayores imperios hasta entonces conocidos.
ALZINAR
EUROPA INMIGRACIÓN MUSULMANA Y EL DESAFÍO DE LA INTEGRACIÓN. Mayo 2026.

Europa atraviesa uno de los debates más delicados de las últimas décadas: cómo gestionar la inmigración y, especialmente, la integración de importantes comunidades musulmanas dentro de sociedades democráticas, laicas y culturalmente diversas. Es un asunto complejo, cargado de emociones, donde con demasiada frecuencia predominan los extremos: o el alarmismo identitario o el buenismo ingenuo.
Ni una cosa ni la otra ayudan a comprender la realidad.
La presencia musulmana en Europa no es un fenómeno reciente. Francia, Reino Unido, Bélgica u Holanda mantienen vínculos históricos con antiguas colonias del norte de África, Oriente Medio y Asia. Tras la Segunda Guerra Mundial, millones de trabajadores llegaron para contribuir a la reconstrucción económica europea. Muchos terminaron estableciéndose de forma permanente con sus familias, formando parte ya de varias generaciones nacidas en suelo europeo.
España vivió este fenómeno más tarde, especialmente desde los años noventa, con una inmigración procedente principalmente del Magreb. Canarias, por su posición geográfica, conoce además de manera directa la presión migratoria procedente del Sahel y del África occidental, convertida hoy en una de las grandes fronteras sensibles de Europa.
Sin embargo, conviene separar realidad y propaganda. Con frecuencia se escucha que Europa está siendo “islamizada” y que los musulmanes terminarán siendo mayoría demográfica en pocas décadas. Los propios estudios demográficos europeos desmienten estas afirmaciones. Incluso en escenarios de inmigración elevada, la población musulmana seguiría siendo claramente minoritaria en el conjunto del continente.
Además, las segundas y terceras generaciones tienden a integrarse progresivamente en las dinámicas sociales europeas, adoptando identidades híbridas donde conviven tradición familiar y valores occidentales. El llamado “choque de civilizaciones” responde muchas veces más a una construcción ideológica que a una realidad inevitable.
Eso no significa ignorar los problemas existentes. Hay desafíos reales. Algunos sectores del islam político mantienen postulados incompatibles con principios esenciales de las democracias europeas, especialmente en cuestiones relacionadas con la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad religiosa o la separación entre religión y poder político. Tampoco puede olvidarse la amenaza del yihadismo radical, que ha golpeado duramente a Europa durante las últimas décadas.
Pero sería un grave error identificar islam con extremismo. La inmensa mayoría de los musulmanes europeos rechaza la violencia y desea vivir en paz dentro de las sociedades de acogida. De hecho, muchas comunidades musulmanas son las primeras víctimas del radicalismo y colaboran activamente en su prevención.
El verdadero problema de fondo no es únicamente religioso, sino social. En numerosos barrios europeos se concentran pobreza, desempleo, fracaso escolar y marginación. Allí prosperan tanto el radicalismo islamista como los discursos de odio identitario. La exclusión genera resentimiento; y el resentimiento, cuando encuentra fanatismo político o religioso, termina convirtiéndose en una amenaza para todos.
Europa necesita políticas serias de integración, no simples consignas ideológicas. Integrar no significa renunciar a la identidad europea ni aceptar prácticas contrarias a la ley. Significa garantizar igualdad de oportunidades, acceso a la educación, integración laboral y respeto a las normas comunes de convivencia. La democracia no puede mostrarse débil ante el fanatismo, pero tampoco debe caer en la estigmatización colectiva.
En paralelo, preocupa el crecimiento de movimientos populistas que utilizan el miedo a la inmigración como instrumento político. La historia europea demuestra los peligros de convertir a minorías enteras en chivos expiatorios de las frustraciones sociales y económicas.
Europa debe afrontar este desafío con realismo, firmeza y serenidad. Defender sus valores democráticos exige combatir tanto el extremismo religioso como el odio identitario. El equilibrio no es sencillo, pero constituye probablemente una de las grandes pruebas políticas y morales del siglo XXI.
Porque Europa no se juega únicamente su seguridad o su estabilidad social. Se juega también su capacidad para seguir siendo un espacio de libertad, convivencia y dignidad humana.
JJPP
SOMBRAS EN ALTA MAR: LA ANATOMÍA DE LOS BUQUES AGI

Los buques AGI (Auxiliary General Intelligence) representan uno de los instrumentos más sofisticados —y discretos— de la competencia geopolítica actual.
Bajo una apariencia inocua —buques oceanográficos, plataformas meteorológicas o unidades logísticas—, estos activos operan como auténticos nodos flotantes de inteligencia técnica. Su misión no es visible… pero sí decisiva.
Hoy, la superioridad naval ya no depende únicamente del poder de fuego, sino del dominio del espectro electromagnético en tiempo real. En este contexto, los AGI desempeñan un papel clave:
– Interceptación de señales (SIGINT)
– Captación de comunicaciones (COMINT)
– Análisis de emisiones electrónicas (ELINT)
Todo ello sin cruzar formalmente el umbral del conflicto armado. La paradoja es evidente: operan bajo el amparo del derecho internacional en aguas abiertas, pero su actividad genera tensiones directas con los Estados costeros. Es la nueva “zona gris” del poder naval.
Además, su evolución es clara. Estamos pasando de plataformas pasivas de escucha a sistemas capaces de interferir, manipular e incluso ejecutar ciberoperaciones en tiempo real desde el mar
En este escenario, los AGI no solo recogen información:
– Generan disuasión encubierta
– Condicionan operaciones militares
– Influyen en el equilibrio estratégico sin disparar un solo proyectil
La pregunta ya no es si están presentes… sino cuánto sabemos realmente de lo que están haciendo.
Pedro Sebastián CEO ESRM CONSULTING
EL REARME DE EUROPA

Europa ha despertado. Tarde, quizá, pero con una claridad que durante décadas parecía ausente. La Unión Europea, construida sobre la promesa de paz perpetua tras la Segunda Guerra Mundial, se enfrenta hoy a una realidad incómoda: la seguridad no está garantizada, y mucho menos en un mundo en creciente desorden.
La invasión rusa de Ucrania marcó un punto de inflexión. No solo por lo que supone en términos geopolíticos, sino porque ha obligado a los europeos a mirar de frente una verdad olvidada: la guerra convencional sigue siendo posible en el continente. A ello se suman la inestabilidad crónica en el Sahel, la presión migratoria, el terrorismo y las tensiones en el norte de África.
Durante años, Europa delegó su defensa en la OTAN y, en última instancia, en Estados Unidos. Pero ese modelo muestra signos de fatiga. Washington mira cada vez más hacia el Indo-Pacífico, y el compromiso automático con la seguridad europea ya no puede darse por sentado.
La reacción ha sido clara: aumento del gasto militar, modernización de capacidades y un renovado discurso sobre la llamada “autonomía estratégica”. Países como Alemania han dado un giro histórico, mientras otros tratan de recuperar el tiempo perdido. Europa quiere ser un actor, no un espectador.
Sin embargo, conviene no caer en el entusiasmo ingenuo. El rearme europeo es, por ahora, más nacional que comunitario. No existe una verdadera política de defensa común, ni una cadena de mando unificada, ni una voluntad política plenamente compartida. El llamado “ejército europeo” sigue siendo más una aspiración que una realidad.
Para España, este proceso tiene implicaciones directas. Nuestro país no solo debe cumplir con sus compromisos internacionales, sino también atender a su entorno estratégico inmediato. El flanco sur, el Sahel, el Magreb, la relación con Marruecos, presenta riesgos que no pueden ignorarse. En este contexto, Canarias adquiere un valor geopolítico creciente, como avanzada en el Atlántico y punto de proyección hacia África.
Europa se rearma, sí. Pero la cuestión no es solo cuánto se invierte, sino para qué, cómo y bajo qué liderazgo político. Sin una visión común, el riesgo es construir una suma de ejércitos nacionales más fuertes, pero no una verdadera capacidad europea.
Porque, en última instancia, la defensa no es solo cuestión de medios, sino de voluntad.
Domingo 3 de mayo de 2026. JJPP

ARGELIA HOY:
Evolución política, económica y social desde 2014 a 2026
Argelia, el país más extenso de África y uno de los actores estratégicos del Magreb, ha experimentado desde 2014 una transformación profunda marcada por la combinación de factores internos y externos. La caída de los precios del petróleo, los cambios políticos derivados de la crisis del régimen de Abdelaziz Bouteflika, la irrupción del movimiento popular del «Hirak» y las nuevas dinámicas geopolíticas han configurado una Argelia distinta, aún en proceso de redefinición.
1.- 2014: el inicio de una etapa de incertidumbre:
El año 2014 constituye un punto de inflexión. Abdelaziz Bouteflika, en el poder desde 1999, fue reelegido para un cuarto mandato en un contexto ya marcado por su delicado estado de salud tras el ictus sufrido en 2013. Su incapacidad para gobernar de forma efectiva dio lugar a un sistema político cada vez más opaco, donde el poder real se desplazó hacia círculos reducidos del aparato estatal, incluyendo sectores del ejército y de los servicios de seguridad.
A esta fragilidad política se sumó un factor determinante: el desplome de los precios del petróleo a partir de mediados de 2014. Dado que los hidrocarburos representaban entonces alrededor del 95% de las exportaciones y una parte sustancial de los ingresos del Estado, el impacto fue inmediato. El modelo económico argelino, basado en la redistribución de rentas energéticas, comenzó a mostrar signos de agotamiento.
2. Crisis económica y respuestas limitadas.
Entre 2014 y 2019, Argelia enfrentó una contracción de sus ingresos exteriores y una disminución progresiva de sus reservas de divisas. El gobierno trató de contener el impacto mediante políticas de gasto público, recurriendo incluso a la financiación no convencional (emisión monetaria) a partir de 2017.
Sin embargo, las reformas estructurales fueron limitadas. La diversificación económica, objetivo recurrente en los discursos oficiales, avanzó lentamente. Sectores como la agricultura, la industria ligera o el turismo no lograron compensar la dependencia del gas y el petróleo.
El desempleo juvenil, uno de los principales problemas sociales, se mantuvo elevado, mientras que la economía informal continuó desempeñando un papel relevante. La percepción de corrupción y clientelismo contribuyó a erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.
3. 2019: l Hirak y la caída del sistema político tradicional.
El año 2019 marcó un giro histórico. El anuncio de la candidatura de Bouteflika a un quinto mandato provocó una movilización masiva sin precedentes. El movimiento del Hirak —caracterizado por su carácter pacífico, transversal y sostenido— exigía no solo la retirada del presidente, sino una transformación profunda del sistema político.
Las manifestaciones semanales pusieron de manifiesto el rechazo popular a lo que muchos consideraban un régimen agotado y dominado por élites desconectadas de la realidad social. Bajo esta presión, el ejército, actor clave en la política argelina, retiró su apoyo a Bouteflika, quien dimitió en abril de 2019.
No obstante, la transición fue controlada. Las estructuras fundamentales del poder permanecieron intactas, y las elecciones presidenciales de diciembre de 2019 llevaron al poder a Abdelmadjid Tebboune, considerado una figura del sistema, aunque con voluntad reformista declarada.
4. Reformas políticas: entre continuidad y cambio
Desde su llegada al poder, Tebboune ha impulsado una serie de reformas orientadas a responder a las demandas del Hirak, aunque con resultados dispares. En 2020 se aprobó una nueva Constitución mediante referéndum, que introducía cambios como la limitación de mandatos presidenciales y un mayor reconocimiento formal de derechos.
Sin embargo, la participación electoral fue baja, reflejo de la persistente desconfianza ciudadana. El Hirak, aunque debilitado por la pandemia de COVID-19 y por restricciones políticas, dejó un legado duradero: una sociedad más consciente de su capacidad de movilización y más exigente con sus gobernantes.
El papel del ejército sigue siendo central. Aunque menos visible, continúa siendo el garante último del sistema, lo que plantea interrogantes sobre la profundidad real de la transición política.
5. Recuperación económica y nuevo contexto energético
A partir de 2021, la subida de los precios del gas y del petróleo —acentuada por la guerra en Ucrania— proporcionó a Argelia un alivio económico significativo. El país, uno de los principales proveedores de gas a Europa, adquirió una renovada importancia estratégica, especialmente para países como España e Italia.
Los ingresos energéticos permitieron reforzar las reservas de divisas, aumentar el gasto público y financiar programas sociales. Asimismo, se reactivaron proyectos de inversión en infraestructuras y se impulsaron iniciativas para atraer capital extranjero, especialmente en el sector energético.
No obstante, la dependencia estructural de los hidrocarburos sigue siendo un desafío. La transición energética global plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo argelino.
6. Política exterior: afirmación regional y tensiones
En el plano internacional, Argelia ha reforzado su papel como actor regional. Su política exterior se caracteriza por una combinación de no injerencia y defensa de sus intereses estratégicos.
Las relaciones con Marruecos han alcanzado uno de sus puntos más bajos en décadas, con la ruptura de relaciones diplomáticas en 2021. El conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo un elemento central de esta rivalidad, con Argelia apoyando al Frente Polisario.
En el Sahel, Argelia desempeña un papel relevante en la lucha contra el terrorismo y en la mediación de conflictos, especialmente en Mali. Su experiencia en la lucha contra el islamismo armado durante los años noventa le otorga una posición singular en la región.
Al mismo tiempo, Argelia ha diversificado sus alianzas, manteniendo relaciones estrechas con Rusia —especialmente en el ámbito militar— y fortaleciendo vínculos con China en el marco de proyectos de infraestructuras.
7. Sociedad: juventud, identidad y desafíos
La sociedad argelina es joven: una gran parte de la población tiene menos de 30 años. Este factor demográfico constituye tanto una oportunidad como un desafío. Las aspiraciones de esta generación —empleo, participación política, libertades— son un motor de cambio, pero también una fuente potencial de tensión.
El sistema educativo ha mejorado en términos de acceso, pero enfrenta problemas de calidad y adecuación al mercado laboral. La emigración, especialmente de jóvenes cualificados, refleja las dificultades para ofrecer perspectivas atractivas dentro del país.
En el ámbito cultural, se observa una creciente afirmación de identidades diversas, incluyendo la amazigh, reconocida oficialmente en la Constitución. La lengua y la cultura bereber han ganado visibilidad, contribuyendo a una mayor pluralidad social.
8. El impacto de la pandemia
La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en Argelia, tanto en el ámbito sanitario como económico. Las restricciones afectaron a la actividad económica y limitaron las movilizaciones del Hirak.
El sistema de salud, aunque con carencias, logró evitar un colapso total. La experiencia de la pandemia reforzó la percepción de la necesidad de reformas estructurales, especialmente en servicios públicos.
9. Perspectivas de futuro
Argelia se encuentra en una encrucijada. Por un lado, dispone de recursos naturales, una posición geoestratégica privilegiada y una sociedad dinámica. Por otro, enfrenta desafíos estructurales que requieren respuestas profundas.
La diversificación económica sigue siendo una prioridad ineludible. El desarrollo de sectores como las energías renovables, la industria y la economía digital podría ofrecer nuevas oportunidades.
En el ámbito político, la consolidación de instituciones más transparentes y representativas será clave para recuperar la confianza ciudadana. La relación entre poder civil y militar continuará siendo un factor determinante.
Finalmente, la estabilidad regional —en un entorno marcado por conflictos y tensiones— condicionará en gran medida la evolución del país.
Conclusión
Desde 2014, Argelia ha atravesado una etapa de cambios significativos, marcada por crisis, movilización social y ajustes económicos. Aunque ha logrado evitar un colapso y mantener una relativa estabilidad, las transformaciones emprendidas aún no han resuelto las tensiones de fondo.
El país avanza entre continuidad y cambio, en busca de un nuevo equilibrio que permita responder a las expectativas de su población y a los desafíos de un entorno internacional en constante evolución. Su futuro dependerá, en gran medida, de su capacidad para transformar su modelo económico, fortalecer sus instituciones y canalizar las energías de una sociedad que ha demostrado, en repetidas ocasiones, su voluntad de ser protagonista de su propio destino.
Abril 2026 – JJPP
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