
Cultura de Inteligencia: El conjunto de conocimientos, habilidades, valores y buenas prácticas, que permiten a una sociedad comprender la existencia de los Servicios de Inteligencia. Pretende la sensibilización de la población sobre el imprescindible papel, que ejercen estos organismos en la defensa de la libertad, la seguridad y los intereses de los ciudadanos, de manera que aprecien como propios los esfuerzos de la Inteligencia en aras de la seguridad ciudadana y la paz social.

PSICOLOGÍA DEL TRAIDOR
En inteligencia, las amenazas externas son visibles, identificables y, en cierta medida previsibles. Las internas, sin embargo, son silenciosas, progresivas y profundamente humanas. Normalmente el traidor no nace como tal, se construye.

LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA DURANTE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA (Parte II, Los expulsados)
Muchos de los espías encubiertos que, desde Occidente, regresaron a la URSS sin haber sido detectados, fueron detenidos y ejecutados por orden de Stalin en la Gran Purga a finales de la década de 1930, la motivación era…

SIGINT, OSINT, IMINT: DIFERENCIAS Y APLICACIONES REALES
Definición de estas tres disciplinas de inteligencia, diferencias aplicaciones reales…

LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA DURANTE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA (Parte I, La Contrainteligencia del CESID)
Los agentes ilegales en la Unión Soviética existieron desde antes de que triunfara la Revolución de Octubre, su experiencia por tanto estaba acreditada. Con el advenimiento de la Guerra Fría, reclutadores del KGB seleccionaban a jóvenes soviéticos para un examen preliminar; posteriormente serían sometidos a un duro programa de entrenamiento que podía prolongarse durante varios años si estos eran destinados a labores de espionaje en el extranjero como “agentes ilegales”.

SIN CULTURA DE DEFENSA NO HAY SEGURIDAD NACIONAL
España sigue manteniendo una llamativa paradoja: mientras el entorno internacional se vuelve cada vez más inestable y peligroso, la sociedad continúa mostrando un profundo desconocimiento sobre algo tan esencial como la Defensa. ¿Cuántos ciudadanos sabrían explicar hoy … LEER MÁS …

HUMINT, EL INSUSTITUIBLE VALOR DE LA FUENTE HUMANA.En el presente entorno estratégico, aparentemente subyugado a la tecnología, los satélites, el big data y la inteligencia artificial, podría dar pie a pensar que la obtención de información a través de relaciones y fuentes humanas, ha perdido relevancia en el mundo de la inteligencia. Nada más alejado de la realidad… LEER MÁS ...

JOHN LE CARRÉ John le Carré ,seudónimo de David Cornwell), (1931- 2020), trabajó desde 1950 hasta 1964 para el MI5 y posteriormente para el MI6 (Contrainteligencia y Servicio exterior británico respectivamente), estuvo destinado en Bonn y Hamburgo durante la Guerra Fría, hecho que sin duda influyó notoriamente en sus novelas. SEGUIR LEYENDO …

«EL CENTRO”. La Inteligencia Exterior en la URSS. Han sido muchos los especialistas en inteligencia que han tratado en sus estudios sobre el “Centro” o el “Centro de Moscú”, para referirse al KGB sin definir claramente su significado. SEGUIR LEYENDO ...

LA VITAL IMPORTANCIA DEL PAPEL DE LA INTELIGENCIA EN LA GEOPOLÍTICA ACTUAL En el siglo XXI, la geopolítica no se decide únicamente en los campos de batalla o a través de tratados diplomáticos. Muchas de las decisiones estratégicas que los Estados toman, se sustentan LEER MÁS ...

El USO INCORRECTO DEL TERMINO «AGENTE» EN EL LENGUAJE COLOQUIAL SOBRE INTELIGENCIA. Muy frecuentemente, por desgracia, el término “agente” al referirse a los servicios de inteligencia, es empleado de forma incorrecta tanto a nivel coloquial como por distintos medios LEER MÁS ...

HUMINT, EL INSUSTITUIBLE VALOR DE LA FUENTE HUMANA
En el presente entorno estratégico, aparentemente subyugado a la tecnología, los satélites, el big data y la inteligencia artificial, podría dar pie a pensar que la obtención de información a través de relaciones y fuentes humanas, ha perdido relevancia en el mundo de la inteligencia. Nada más alejado de la realidad.
La fuente humana sigue siendo, un elemento decisivo, flexible y delicado para la obtención de inteligencia. Donde la técnica no alcanza, donde los algoritmos carecen de la capacidad de interpretación y donde la señal no es visible, la fuente humana pervive como la única vía hacia la información profunda. La inteligencia moderna no solo no ha podido sustituir al Humint, muy al contrario, lo ha revalorizado.
El HUMINT (Human Intelligence) se define básicamente como la obtención de información a través de personas. Pero con esta simplicidad en su definición, no se hace justicia, no puede definir la complejidad de una disciplina tan completa e imprescindible, exigente y tan profundamente humana. No se trata de una disciplina más, como pieza complementaria en el ciclo de Inteligencia, se reputa más como un arte que una ciencia. Humint, se sustenta en la habilidad de la gestión de relaciones, en la aplicación de la psicología utilizando técnicas que permitan comprender las motivaciones del sujeto, detectar falsedades y engaños, gestionar la influencia y cimentar relaciones de confianza, tras la adecuada evaluación de la fiabilidad de las fuentes.
HUMINT, es un compendio de relaciones, influencias, confianza, aplicación de la psicología, interpretación contextual e interpretación del riesgo. No es tarea única la obtención de información, se trata de comprender intenciones, motivaciones, tener las percepciones adecuadas y sobre todo descubrir las vulnerabilidades.
En el corazón del HUMINT se encuentra la fuente. La fuente humana es “el eje del sistema”. No se puede tratar a la misma como un simple suministrador de información, de datos. Se convierte en un sujeto tan importante como estratégico.
La adecuada gestión de una fuente puede proporcionar la inteligencia predictiva (información anticipativa). Puede convertirse en un valiosísimo medio para validar otras disciplinas como SIGINT, OSINT o IMINT. En base a la correcta gestión llevará en la mayoría de las ocasiones a una interpretación cualitativa de los hechos y datos proporcionados.
Por el contrario, una gestión mal efectuada sobre la fuente podría cosechar desinformación, analíticas contaminadas, llevando por desgracia a poner en compromiso estructuras y a correr riesgos operativos graves. El mayor valor del HUMINT no reside en captar fuentes sin más, reside en evaluarlas, potenciarlas y protegerlas adecuadamente.
Es inevitable y necesario, efectuar una comparativa adecuada entre HUMINT y la tecnología. Vivimos en la era de la inteligencia técnica: SIGINT (interceptación de comunicaciones), IMINT (imágenes satelitales), OSINT (fuentes abiertas), MASINT (medición y firmas) … Todas las anteriores presentan un denominador común “Su interpretación no dispone de la certeza total”. A nuestras dudas y demandas, la tecnología responde siempre al qué. Las fuentes humanas responden al por qué.
Las grandes ventajas de HUMINT, responden a las posibilidades de la adaptación, posibilidades de acceso de forma profunda, la flexibilidad operativa que esta rama proporciona y por último y no menos importante, la capacidad para una correcta interpretación de la información y los datos obtenidos.
Por el contrario, como aspectos negativos destacan la subjetividad en que el manipulador pueda incurrir, la dependencia emocional, la manipulación no adecuada y la existencia de un posible doble juego por parte de la fuente.
Por todo ello, el profesional debe dominar no solamente las técnicas operativas, debe estar perfectamente entrenado y versado en las comunicaciones entre personas, en evaluación de la credibilidad de su fuente, en el arte de las relaciones y en la Contrainteligencia. Uno de los errores de concepto más comunes, consiste en pensar que el HUMINT basa su trabajo en captar fuentes, pero la captación es solo el comienzo. A partir de aquí arranca el verdadero trabajo, generar confianza, consolidar la relación, controlar los riesgos y no dejar jamás de evaluar a la fuente, porque la fuente no es un recurso estático, inmóvil, se trata de un recurso dinámico y variable. Con estos condicionantes la fuente puede cambiar, evolucionar, dudar y puede también errar.

Otra confusión conceptual sobre el HUMINT, consiste en asociar esta disciplina, como algo exclusivo de servicios de inteligencia o Cuerpos policiales. Como ejemplo por no extender demasiado el artículo, en el ámbito empresarial, cada vez aparece HUMINT como relevante y necesario. En muchas empresas, son ansiadas y empleadas las prácticas de inteligencias competitivas, el estudio y evaluación de los mercados, la pronta detección de riesgos de credibilidad e imagen de su empresa respecto a sus clientes y la prevención del fraude cometido desde las entrañas de la propia empresa. En el contexto empresarial, las fuentes, se localizan en otras empresas o sectores competidores o estratégicos, podrían tratarse de empleados clave, contactos sectoriales, expertos o técnicos con accesos privilegiados o incluso intermediarios.
HUMINT es irreemplazable, en un mundo donde la automatización cada vez es mayor, HUMINT representa lo que ningún equipo, computadora o medio técnico, puede ofrecer: “La comprensión humana de lo real”. La fuente además de información transmite intención, conciencia y sobre todo significado de las cosas.
Quien descuida el HUMINT, por sofisticada y potente que sea su tecnología, trabaja a ciegas en el irreemplazable y más crítico terreno, “las decisiones humanas” porque la tecnología complementa a HUMINT, pero no lo sustituye.
Marzo 2026 – JLIF

LECCIONES OPERATIVAS DE JOHN LE CARRÉ
John le Carré ,seudónimo de David Cornwell), (1931- 2020), trabajó desde 1950 hasta 1964 para el MI5 y posteriormente para el MI6 (Contrainteligencia y Servicio exterior británico respectivamente), estuvo destinado en Bonn y Hamburgo durante la Guerra Fría, hecho que sin duda influyó notoriamente en sus novelas.
Escribió multitud de novelas, muchas de ellas llevadas a la gran pantalla. Por citar alguna de ellas: El espía que surgió del frío, La gente de Smiley, El jardinero fiel, pero por encima de todas El Topo, novela que ha sido destacada por muchos profesionales y críticos como una de las recreaciones más realistas, didácticas e ilustrativas de lo que supuso la Contrainteligencia en la Guerra Fría.
En un mundo donde el espionaje ha sido tradicionalmente rodeado de un heroísmo y trepidante acción cinematográfica y novelísitica, Le Carré desmontó ese tradicional glamour. En sus obras no idealiza a los agentes, muy al contrario, los humaniza. No idealiza la inteligencia de forma genérica, en ocasiones la enfrenta a determinadas contradicciones.
Le Carré escribió en sus novelas sobre el poder, la lealtad, la traición y el coste personal de servir al Estado. La gran diferencia respecto a otros autores, es que Le Carré no imaginaba el espionaje, no escribía por referencias, lo entendía y dominaba porque había formado parte de él. Mientras James Bond era el espía ideal, invulnerable, elegante, eficaz y casi invulnerable, Le Carré describió a los espías de manera antagónica. Sus espías a menudo aparecen cansados, las operaciones en ocasiones parecen ambiguas y una difusa fina línea separa el bien del mal. El personaje por antonomasia de Le Carré en varias de sus novelas, fue George Smiley, un hombre muy discreto, introvertido, sistemático y ordenado y por encima de todo profundamente humanizado.
Para el novelista, la inteligencia no es blanco ni negro, se mueve en un gris casi permanente. El enemigo en ocasiones no siempre es el peor, los aliados a veces no son fiables y la victoria muchas veces no es del todo completa.
Para el concepto de Cultura de Inteligencia, las novelas de Le Carré, no son solamente literatura, son en ocasiones manuales de formación:
A veces, la información no es total, solo una aproximación a la realidad. Servir a Estado en ocasiones implica tomar decisiones “incómodas”. El enemigo piensa, es un actor racional. El mayor riesgo en un Servicio de Inteligencia no es el externo, el mayor daño se produce desde dentro a base de traiciones, infiltraciones y mentiras. El agente no solo interpreta un papel en sus misiones, acaba adentrándose y viviendo dentro de él. El espionaje no se traduce en acción de forma constante, es espera, presión psicológica, desgaste personal. Las grandes victorias en inteligencia son silenciosas… y muchas veces nunca se conocen públicamente, el éxito es silencioso.
En el ámbito de la Cultura de inteligencia, comprender la obra de Le Carré es entender una parte fundamental del oficio en los Servicios de Inteligencia.
Marzo 2026 – JLIF


EL CENTRO”. La Inteligencia Exterior en la URSS.
Han sido muchos los especialistas en inteligencia que han tratado en sus estudios sobre el “Centro” o el “Centro de Moscú”, para refehttp://EL CENTROrirse al KGB sin definir claramente su significado. Estas notas pretenden aportar datos que focalicen su equidistancia respecto a los diversos servicios de inteligencia y seguridad de la Unión Soviética y Rusia.
Muy a principios del siglo XX la Okhrana, policía secreta zarista, mantenía un control importante sobre los distintos grupos de la oposición mediante informadores, agentes de penetración y agentes provocadores. Vladimir Illyich Ulianov, Lenin, era el líder del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y se encontraba en 1902 exiliado en Londres desde donde controlaba a una pequeña facción del Partido, los bolcheviques. Como medidas de seguridad para su organización habían ideado y puesto en práctica una serie de estrategias de seguridad con el fin de que sus integrantes no fueran detectados por la Okhrana. Eran tácticas de detección, decepción y evasión a través de coberturas, utilización de alias y otras acciones e infraestructuras que las apoyaban.
Transcurrido el tiempo estas técnicas operativas de campo dieron lugar a la creación de una doctrina o código de conducta conocida entre ellos como konspiratsiya, que nada tenía que ver con conspiración y mucho con enmascaramiento, cobertura, artificio, astucia, engaño o evasión. Esta red de conducta y estilo de supervivencia, urdida en la vida de los agentes bolcheviques, desembocaba en una forma de ser y actuar camaleónicas adoptando tantas personalidades como fuera necesario; pseudónimos, apellidos supuestos que les daban ascendencia o alcurnia, presuntos nombres, alias, claves en las correspondencias y un soporte documental o pasaporte, en aquella época sencillo, que les hacía pasar desapercibidos o sortear los peligros, al tiempo que fortalecían la seguridad personal y por ende la de su organización.
Desde el exterior Lenin coordinaba contactos y encuentros entre bolcheviques, que operaban en Rusia, y los que como él se encontraban en el extranjero. Al grupo formado por Lenin, su esposa Nadezhda, Trosky y otros que componían la dirección del partido, residentes y exiliados fuera de la Madre Patria, se les denominaba “el Centro”, de allí era de donde emanaban las órdenes que se cumplían dentro de Rusia con la finalidad de derrocar al régimen zarista. Tras su regreso definitivo en 1917, el año de la Revolución de Octubre, Lenin diseñó la estrategia de actividades en dos categorías: el trabajo “legal” y el trabajo “ilegal” (nelegalnaya), para definir dos maneras distintas de operar: en abierto o de forma clandestina.
Los contactos ente estos dos ámbitos de trabajo se mantenían en muy contadas ocasiones, y dentro de los agentes ilegales su compartimentación era absoluta; mantenían únicamente comunicación con “el Centro”, es decir, con la dirección. Estos operativos clandestinos estaban dispersos por toda Rusia con misiones diversas, las más sobresalientes eran las de adquirir apoyos y obtener recursos económicos.
Transcurrido el tiempo, la Unión Soviética siguió manteniendo con sus agentes dos formas de trabajo en el exterior, destinaba a sus espías legales a las embajadas o delegaciones comerciales mediante cobertura diplomática, y a otros como “ilegales” sin apoyo diplomático y con una vida totalmente integrada en la sociedad donde penetraban, para lo cual recibían formación previa. Ambos tipos de agentes cuando se referían a su Dirección en Moscú, bien al hablar entre ellos o bien al mantener contactos con la central, la denominaban “El Centro”, es decir, la parte de la inteligencia exterior del KGB, en la actualidad el SVR.
Esta tradición de “El Centro” ha sido heredada de los bolcheviques de la Cheka y en concreto de su Sección Exterior, el INO, que a lo largo de la historia adoptaría distintos apelativos en sus direcciones (INU, KI, etc.,) legado que, desde el NKVD, perdura hasta nuestros días.
Numerosísimos agentes “ilegales” han sido detenidos, a lo largo de la Guerra Fría, en Occidente, también “legales”, que fueron intercambiados o expulsados de los diferentes países, todos ellos, tanto los agentes de campo como las rezidenturas nombraban “El Centro” no para referirse al servicio de inteligencia KGB en su conjunto, sino para referirse únicamente a la inteligencia exterior, conocida como Primera Dirección General.
El Centro les formaba, en el Instituto Bandera Roja o en el Instituto Yuri Vladimirovich Andropov o la Academia de Inteligencia Extranjera ya con el moderno SVR. El Centro era el que les definía su personalidad, les documentaba con nuevos nombres e incluso les otorgaba pareja con la que se implantaban en el extranjero. El Centro era el depositario de sus enseres y les guardaba sus recuerdos, durante años, cuando los lanzaba a Occidente. Era el Centro el que recibía la primera y única comunicación al llegar los ilegales a su destino de implantación. Era el Centro el que programaba el intercambio de mensajes codificados; les proveía de dinero para la subsistencia o les marcaba las personas u objetivos a abordar. El Centro tomaba las grandes decisiones que los ilegales presentaban para su estudio en Moscú, ellos no podían operar sin su consentimiento. Intercambiaban información a través de buzones muertos, “los agujeros”. En definitiva El Centro era todo para ellos.
El primer agente ilegal fue Aleksei Frolovich Filippov que, a pocos días de crearse la Cheka, el 20 de diciembre de 1917, fue enviado directamente por Feliks Dzerzhinky como periodista a Finlandia, su misión principal era la recopilación de inteligencia en ámbitos bancarios, industriales y en círculos nacionalistas finlandeses. Aunque habría que esperar tres años, desde el nacimiento de la Cheka, para la creación, dentro de esta, del departamento exterior, INO (Inostrannyi Otdel), cuyo director dirigía todas las operaciones más allá de las fronteras soviéticas. Este sería el primer “Centro” dentro del primer servicio de inteligencia soviético.
Por todo lo antedicho, “El Centro de Moscú” nunca fue el KGB en su conjunto, sino la Primera Dirección General, en la actualidad el Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa (SVR). Tanto los agentes y antiguos miembros, como los actuales aun se identifican, como “Chequistas” (chekisty) y mantienen sus tradiciones. JLM
Nota: A lo largo de la historia de la URSS, el servicio de inteligencia ha adoptado diversos acrónimos que le han dado nombre, tales como Cheka, GPU, OGPU, GUGB, NKVD, NKGB, KGB, SVR tras la desaparición de la Unión Soviética.
Marzo 2026 – JLM

LA VITAL IMPORTANCIA DEL PAPEL DE LA INTELIGENCIA EN LA GEOPOLÍTICA ACTUAL
En el siglo XXI, la geopolítica no se decide únicamente en los campos de batalla o a través de tratados diplomáticos. Muchas de las decisiones estratégicas que los Estados toman, se sustentan en gran medida, por el conocimiento adquirido mediante la obtención de información, su análisis y posterior evaluación. Prácticamente la totalidad de las materias consideradas como relevantes para los Estados están influenciadas por el uso de la Inteligencia.
A lo largo de la historia la gran competencia entre las potencias fue denominador común, pero en la actualidad si algo caracteriza a las estrategias globales, es el encarnizado desafío por conseguir colocarse a la cabeza del potencial económico, el desarrollo tecnológico, adelantarse a la incertidumbre estratégica y la guerra híbrida. Los distintos gobiernos son perfectos conocedores que la Inteligencia es uno de los medios más decisivos en el desenlace final de estos retos.
Todos los gobiernos convienen la exigencia de conocer, no solo de lo que subyace dentro de sus países, sino lo que ocurre fuera de sus fronteras. Es absolutamente vital obtener información relevante, para poder anticiparse a los acontecimientos, defendiendo y favoreciendo sus intereses nacionales. Con una buena información, se pueden adoptar las medidas más convenientes y acertadas en cada situación.
Hoy más que nunca, en la geopolítica actual, la Inteligencia no constituye solamente un importante bastión para salvaguardar la seguridad interna, defensa y políticas internas y externas de las naciones, se ha convertido en un elemento básico y diferencial del poder estratégico de los Estados. Cuanto mayor sea el poderío y capacidades de los servicios de Inteligencia, mayores serán sus posibilidades de obtener un posicionamiento privilegiado.
Una de los propósitos más relevantes en el mundo de la Inteligencia, es adquirir los conocimientos e información suficiente que faculten las mejores opciones para tomar las decisiones geoestratégicas más adecuadas en cada momento. Los gobiernos no pueden actuar internacionalmente con criterios acertados, sino poseen un preciso conocimiento de las dinámicas políticas de otras naciones y sus intenciones o no, de alterar equilibrios en determinadas zonas, sus capacidades económicas, tecnológicas y militares y finalmente las verdaderas intenciones de esos Estados.
Aquí, es donde entran a jugar un papel relevante y decisivo los servicios de inteligencia. Estos, proporcionan esos conocimientos tan necesarios a través de información obtenida por distintos medios o sistemas, Humint, Sigint, Osint, Imint, etc. pero no solamente obtienen la información demandada por sus gobiernos, en base a la información adquirida , realizarán un análisis y evaluarán los datos que se han obtenido para finalmente elaborar inteligencia que será de gran utilidad, de manera que los responsables políticos estén en perfectas condiciones de adoptar las medidas estratégicas más adecuadas y favorables a su país.
Esta inteligencia elaborada por los servicios, no solamente permite adoptar medidas ante complejas situaciones internacionales, sino y lo que a veces es más importante, prevenir futuros conflictos anticipando riesgos. Este escenario provoca que la competencia a nivel estratégico entre las grandes potencias, desarrolla en el “subsuelo” una feroz batalla entre distintos servicios de inteligencia.
Tradicionalmente las rivalidades estratégicas se ocupaban fundamentalmente el ámbito militar, tecnológico y económico. Actualmente se amplia de manera notoria a la energía, infraestructuras críticas y las capacidades de influencia. Sin embargo, ha aparecido un nuevo y preocupante factor “la guerra híbrida”.
La guerra híbrida se basa en la combinación de métodos tradicionales con otros irregulares y no tan habituales. Su propósito, la desestabilización del adversario sin llegar a la guerra convencional. Estas armas combinan instrumentación de diversa y variada índole tales como: Campañas de tendencia desinformativa, medidas encaminadas a tensionar y presionar la economía, ciberataques, acciones de influencia o acciones encubiertas.
Para detectar y anular este tipo de amenazas, la Inteligencia necesita una mayor sofisticación para sus medios y capacidades para disponer de los recursos y procedimientos indispensables para ejecutar su misión. Detectar, analizar y entender este tipo de amenazas es fundamental, analizando fenómenos que en la mayoría de las ocasiones ni son palpables ni se manifiestan de forma abierta. De esta manera, los servicios de Inteligencia se convierten en una línea fundamental de la defensa de los Estados, o más correcto sería asegurar en la primera línea defensiva de los mismos.
La geopolítica actual se desarrolla en un contexto complicado, muy activo y extraordinariamente competitivo. En este escenario, se debe comprender que la inteligencia es se ha convertido en un instrumento indispensable y a día de hoy irreemplazable, para anticipar riesgos y amparar los intereses de los Estados. En este mundo, la información se transforma de manera inmediata en poder, aquellos países capaces de obtener información de calidad, tengan la habilidad de interpretarla y sepan utilizarla con efectividad, dispondrán de una ventaja concluyente en la escenografía internacional.
La potenciación de los servicios de inteligencia por parte de los Estados, proporcionando los medios económicos necesarios, no siempre posee el entendimiento ni la aprobación a nivel social, sin embargo, aquellos países que disponen de servicios muy potentes tienen la certeza, basada en resultados obtenidos, que finalmente estos esfuerzos económicos derivan en “inversiones muy rentables”.
Marzo 2026 – JLIF

DIFERENCIACIÓN DOCTRINAL ENTRE AGENTE, COLABORADOR, FUENTE Y CONFIDENTE.
El estudio de los servicios de inteligencia, obliga a comprender con un criterio riguroso la estructura del personal que los componen. En el debate público y mediático, términos como agente, colaborador, fuente o confidente suelen utilizarse de forma indistinta, en ocasiones sin diferenciar. Este error conceptual acaba derivando en una confusión sobre los conceptos y lo que es peor, un análisis posterior distorsionado.
En el ámbito doctrinal de los servicios, estas figuras responden a categorías claramente diferenciadas en función del grado de vinculación, control operativo y conciencia de colaboración.
Este artículo tiene como principal objetivo, establecer la delimitación exacta, aunque simple, definiendo con precisión las distintas figuras, desde una perspectiva histórica y operativa.
El AGENTE
En la doctrina clásica de inteligencia, el agente es aquel individuo que actúa bajo la dirección, planificación y control de un servicio de inteligencia.
Características:
Relación operativa estructurada.
Las instrucciones que recibe no pueden ser en absoluto ambiguas, deben ser concretas y las misiones asignadas perfectamente definidas.
Siempre está sometido a un estricto control y debe ser evaluado de forma constante.
El individuo, es totalmente consciente de su vinculación con el Servicio en cuestión.
El agente puede trabajar por motivación económica, por cuestiones ideológicas, o de manera coercitiva.
Puede ser reclutado o infiltrado
Puede operar a largo plazo
En ocasiones asume riesgos operativos elevados
EL COLABORADOR: Apoya funcionalmente sin integración plena
Individuo que presta apoyo a una actividad de inteligencia sin asumir el rol de agente
Rasgos característicos:
Es consciente que presta apoyo a un servicio.
No necesariamente recibe una misión estructurada Su participación puede ser puntual o sectorial
No forma parte del núcleo operativo.
No suele asumir riesgos
Históricamente en los servicios de inteligencia, los colaboradores han desempeñado funciones esenciales de acceso: facilitación de contactos, provisión de infraestructura, asesoramiento técnico o cobertura indirecta. A diferencia del agente, el colaborador no ejecuta operaciones, sino que contribuye a la viabilidad de las mismas.
LA FUENTE: Origen de la información
La fuente constituye el elemento esencial de la inteligencia humana (HUMINT). A veces es el origen primario de la información.
Tipos de fuentes: Fuente voluntaria Fuente reclutada. Fuente ocasional. Fuente técnica (documental o digital). Fuente a sabiendas. Fuente inconsciente En la tradición doctrinal la distinción entre agente y fuente es clara: el agente actúa bajo una misión; la fuente proporciona información desde su posición natural de acceso. En la actualidad, la evolución tecnológica ha originado que se amplíe el concepto, incorporando entornos digitales donde la fuente puede no tener contacto directo con el servicio.
Fuente “a consciente” e “inconsciente”:
Fuente consciente: Conoce que informa a un servicio. Puede recibir compensación. Existe contacto directo o canal establecido.
Fuente inconsciente: Desconoce que su información está siendo utilizada y explotada. La información se obtiene por observación, análisis o acceso indirecto. No existe ningún vínculo formal y su comunicación en inconsciente. En la era digital, esta categoría adquiere especial relevancia. Publicaciones especializadas, foros cerrados, redes académicas o profesionales pueden convertirse en fuentes explotables sin que sus autores tengan conciencia de ello. Desde el punto de vista doctrinal, esta explotación debe realizarse siempre dentro del marco legal vigente y bajo control jurisdiccional cuando proceda.
EL CONFIDENTE: Figura predominantemente policial El término confidente pertenece más al ámbito de la investigación policial que al de la inteligencia estratégica. Características principales Relación formalizada en marco de investigación Proporciona información generalmente sobre actividad delictiva. Suele existir contraprestación (económica o judicial). Puede actuar dentro de procedimientos judicializables. En España, esta figura ha estado tradicionalmente vinculada a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no al CESID ni al CNI, cuya misión es estratégica y no procesal.
CONCLUSIONES:
La precisión de los términos no es una cuestión simplemente semántica, sino estructural. Confundir agente con fuente, o colaborador con confidente es desconocer la arquitectura y funcionamiento de los servicios de inteligencia. En términos doctrinales: El agente ejecuta operaciones bajo dirección. El colaborador facilita condiciones. La fuente aporta información desde su posición de acceso. La fuente no consciente es explotada analíticamente sin vínculo directo. El confidente coopera en marco policial. Comprender estas diferencias es esencial para realizar un análisis serio del mundo de la inteligencia y evitar simplificaciones que son más bien propias del discurso mediático.
Abril 2026 – JLIF

El USO INCORRECTO DEL TERMINO «AGENTE» EN EL LENGUAJE COLOQUIAL SOBRE INTELIGENCIA.
Muy frecuentemente, por desgracia, el término “agente” al referirse a los servicios de inteligencia, es empleado de forma incorrecta tanto a nivel coloquial como por distintos medios de comunicación social. El término agente, es uno de los conceptos peor utilizados en artículos, noticias o debates.
En el mundo de la Inteligencia, existe un lenguaje técnico y conciso. Es preciso aclarar estos términos porque se comprenderá mucho mejor el funcionamiento de los servicios secretos.
La confusión semántica del uso del término “agente”, difundida por el cine, la literatura y los medios de comunicación, ha terminado por distorsionar un concepto muy básico en inteligencia.
Como resultado de los desaciertos en el empleo del concepto, muchas personas dan por hecho, que un agente es un funcionario que pertenece al servicio de inteligencia como personal componente del mismo. Ejemplos como: “Un agente del CNI, destinado en la embajada de tal país…” “Agentes del MOSAD participaron directamente en una misión en…”, hacen que se haya asumido a nivel popular esa falsa definición de lo que realmente significa ese concepto en la doctrina de los servicios secretos.
En el léxico de los servicios de inteligencia, al menos en la mayoría de ellos, el agente se define como una persona que no forma parte, orgánicamente hablando, de un servicio de inteligencia. De forma totalmente consciente, coopera o trabaja para ese servicio, estará siempre dirigido por un oficial o miembro del mismo, para ejecutar alguna operación, obtener información o cualquier otra misión que se le asigne.
El servicio británico MI6 utiliza el concepto Agent, como individuo reclutado para obtener información del entorno objetivo. La KGB distinguía al Agent, como colaborador clandestino reclutado. La CIA define al Agent / Asset, como persona que tras ser reclutada proporciona información.
El origen de la confusión pudiera ser debido a varios motivos. La influencia del cine, televisión y la cultura popular, donde la figura del agente secreto encarnaba a personajes pertenecientes a servicios de inteligencia. Podrían haber contribuido de alguna forma, las traducciones inexactas del inglés. En este idioma se suele utilizar en algunos contextos oficiales como “special agent” a personal del FBI, ello puede haber contribuido a usar ese término de manera confusa e inexacta. Los medios de comunicación también tienden a sintetizar la terminología para favorecer la comprensión del público. El término agente resulta, evidentemente mucho más reconocible y familiar que, funcionario del servicio, oficial de inteligencia, etc.
La utilización errónea de este término, no es un problema menor, aunque pudiera parecer un detalle semántico sin mayor trascendencia, la confusión acarrea efectos relevantes porque distorsiona la diferencia entre quienes dirigen las operaciones y los que colaboran en ellas. Puede llevar a error a nivel popular, para comprender y entender el perfecto funcionamiento de los servicios, y por último, no favorece precisamente la correcta divulgación de la cultura de inteligencia. En el ámbito de la inteligencia, la precisión en la utilización de los conceptos es básico, las palabras y su definición forman parte de la doctrina.
Conviene aclarar de modo concluyente, que un agente no pertenece al servicio de inteligencia para el que trabaja. Suele actuar de forma clandestina y por lo general fue reclutado por algún miembro del servicio. El agente suele tener conocimiento del objetivo de inteligencia perseguido.
La utilización de agentes en determinadas misiones, en lugar de miembros del servicio, puede ser consecuencia de que solo determinadas personas (que no pertenecen al servicio) pueden realizar una misión determinada. Tampoco es menos cierto que el hecho de la no pertenencia al mismo, ofrece ventajas en caso de ser descubierto o capturado, facilitando una negación plausible de la relación del agente con el servicio.
Recuperar el significado preciso de los conceptos, se antoja totalmente necesario si deseamos fortalecer la cultura de inteligencia y que su divulgación sea rigurosa.
Abril 2026 – JLIF

SIN CULTURA DE DEFENSA NO HAY SEGURIDAD NACIONAL. Abril 2026
España sigue manteniendo una llamativa paradoja: mientras el entorno internacional se vuelve cada vez más inestable y peligroso, la sociedad continúa mostrando un profundo desconocimiento sobre algo tan esencial como la Defensa. ¿Cuántos ciudadanos sabrían explicar hoy cuáles son las misiones de nuestras Fuerzas Armadas o los riesgos reales que amenazan a nuestro país? Probablemente, muy pocos.
No se trata de una cuestión menor. La llamada “Cultura de Defensa” no es un concepto teórico ni un ejercicio académico, sino una auténtica necesidad de Estado. Sin una ciudadanía informada y consciente, la Defensa queda relegada a un ámbito técnico, distante y en ocasiones incomprendido.
Conviene recordar que la Defensa no es solo una cuestión militar. Es uno de los pilares fundamentales que garantizan la soberanía nacional, la integridad territorial y el marco de libertades del que disfrutan los ciudadanos. Sin embargo, difícilmente puede valorarse aquello que se desconoce. De ahí la importancia de fomentar una verdadera cultura que acerque estos conceptos a la sociedad.
El paso dado en 2009 con la primera Estrategia de Seguridad marcó un punto de inflexión al introducir en España un concepto más amplio: la Seguridad Nacional. Desde entonces, se ha configurado como una política pública que integra no solo la Defensa, sino también ámbitos tan diversos como el terrorismo, la ciberseguridad, la energía o la gestión de crisis.
La creación del Consejo de Seguridad Nacional respondió precisamente a esa necesidad de coordinación y visión integral. Hoy, la seguridad de un país no depende exclusivamente de sus ejércitos, sino de su capacidad para anticipar riesgos, gestionar crisis y movilizar todos sus recursos de forma eficaz.
Pero ninguna estrategia será suficiente sin el respaldo de la sociedad. Y aquí radica el verdadero problema: la desconexión entre las instituciones y el ciudadano en materia de seguridad. Mientras otros países han integrado estos conceptos en su cultura política y social, en España siguen siendo, en gran medida, una asignatura pendiente.
El debate adquiere una dimensión aún mayor en el ámbito europeo. La Unión Europea avanza con dificultad hacia una mayor autonomía estratégica mediante iniciativas como la denominada “Brújula Estratégica”. Sin embargo, persisten dudas sobre su viabilidad real, en un contexto marcado por intereses nacionales divergentes y una limitada capacidad de acción conjunta.
En este escenario, España no puede permitirse permanecer ajena ni, mucho menos, mantener a su ciudadanía al margen. La seguridad del siglo XXI exige no solo medios materiales, sino también conciencia colectiva.
Porque, en última instancia, sin cultura de defensa no hay seguridad nacional. Y sin seguridad, difícilmente pueden garantizarse la estabilidad, el bienestar y el futuro de una nación.
JJPP
LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA DURANTE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA (Parte I, La Contrainteligencia del CESID)

Los agentes ilegales en la Unión Soviética existieron desde antes de que triunfara la Revolución de Octubre, su experiencia por tanto estaba acreditada. Con el advenimiento de la Guerra Fría, reclutadores del KGB seleccionaban a jóvenes soviéticos para un examen preliminar; posteriormente serían sometidos a un duro programa de entrenamiento que podía prolongarse durante varios años si estos eran destinados a labores de espionaje en el extranjero como “agentes ilegales”.
Ninguna de las personas con las que estos ilegales trataban en Occidente, eran capaces de detectar sus verdaderas habilidades. Eran auténticos actores que no necesitaban reconocimiento de los demás, ni aplausos, ni público ni escenario. A España llegaron más tarde que a otros países, aunque ya en la Guerra Civil se habían prodigado como agentes saboteadores, fueron muy efectivos durante la Transición en la década de 1970 cuando se establecieron relaciones comerciales, posteriormente diplomáticas con la URSS. La misma eficacia mantuvieron en la década de 1980 cuando tanto los operativos soviéticos ilegales, imposible casi de detectar, como los legales destinados en su embajada permanecieron diligentes, casi agresivos.
La fusión del SECED y la Tercera Sección del Alto Estado Mayor alumbró el que sí puede considerarse como único y primer Servicio de Inteligencia de carácter Nacional, el CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Sus misiones fueron reguladas en 1977, llegando a depender del Ministerio de Defensa, funciones que se redefinirían en 1981 y posteriormente a lo largo de los años. El nuevo servicio llevó a cabo cometidos de inteligencia y contrainteligencia, estos últimos con objetivos estratégicos permanentes como eran los países que formaban parte del bloque soviético, Rusia, República Democrática de Alemania, Bulgaria, Yugoslavia, Cuba, etc.; además de otras amenazas como el terrorismo Internacional y los países que lo promovían, principalmente Libia e Irán. Desde su creación y para materializar sus misiones más arriesgadas, “El Centro” disponía de una unidad élite: la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME), que daba servicio a las distintas Divisiones de Inteligencia que integraban el Servicio.
La de Contrainteligencia se enfrentaba a las amenazas que constantemente se generaban en el “Telón de Acero” y alimentaban los frentes de la Guerra Fría. Se mantenía el control sobre individuos y sedes comerciales o diplomáticas, verdaderas impulsoras de espionaje mediante “agentes legales” u “operativos ilegales” apoyados por empresas y mercantiles pantalla, tales como Aeroflot o agencias de noticias relacionadas con los países del Este, también compañías hispano-soviéticas, auténticos amparos de espías radicados en ciudades portuarias como Barcelona, Tenerife, Las Palmas o Algeciras.
Por documentos desclasificados de la CIA, conocemos que los espías soviéticos actuaban en España con la finalidad de desestabilizar “de forma controlada” al Estado e impedir su entrada en la OTAN, esto provocaba preocupación en el presidente del gobierno Adolfo Suárez que expresaba sin ambages en algunas reuniones mantenidas con embajadores españoles. Pocos meses después sería expulsado de España el espía “ilegal” Oleg Shuranov.
Los Servicios de inteligencia soviéticos, el GRU y el KGB, eran muy activos y agresivos en la obtención de información, en estos años en España. No en vano, la División de Contrainteligencia del CESID, con el apoyo de la AOME, había identificado a unos 160 espías de las 800 personas que residían en el país; a estos habría que sumar otros muchos simpatizantes que colaboraban con los soviéticos. De los identificados, veintiséis formaban parte de la embajada soviética con estatus diplomático, y otros sesenta y nueve como funcionarios. El resto se integraban como empleados de agencias de noticias, sociedades participadas, corresponsales extranjeros, sociedades anónimas y la Organización Mundial del Turismo.
En las embajadas y consulados soviéticos establecidos en países occidentales, el treinta por ciento de los diplomáticos se estimaba que eran espías. En España se ponderaba por encima del sesenta por ciento de estos funcionarios los que formaban el entramado del espionaje soviético; esto era debido a la posición geoestratégica de nuestro país, algo similar ocurría en Alemania Occidental con un porcentaje muy similar. La mayoría de los agentes soviéticos pertenecían al KGB y en menor medida al GRU. En España, el jefe de ellos era el consejero Sergei Konstantinov, que había sucedido al coronel Yuri Isayev tras su expulsión en 1978.
La contrainteligencia española centró a sus objetivos operativos y pudo determinar que los espías más preeminentes solían vivir en un edificio de cierto lujo situado en la calle Caleruega de Madrid, los menos reputados se ubicaban en la calle Rosario Pino, y en la zona circundante a la calle Doctor Fleming. Sus actividades para conseguir los objetivos estratégicos se dirigían hacia el control del Mediterráneo, y al entorpecimiento de la entrada de España en la OTAN. Para ello, entre otras acciones, se hallaban las de aproximación a los movimientos separatistas en el País Vasco y Canarias, así como influencia en los grupos terroristas para crear una “tensión controlada” que sirviera de obstáculo a la incorporación de España en la Alianza Atlántica y al mismo tiempo generar inconvenientes a los Estados Unidos.
Desplegaron una red de agentes soviéticos formada por técnicos que se habían introducido en fábricas vascas, como una de producción de baterías, y empresas en Canarias que daban soporte al extenso fluir de buques de bandera soviética, acrecentado por el cierre de la base en Lua (Guinea Ecuatorial) tras la caída del presidente Macías, que con la falsa apariencia de pesqueros ocultaban misiones de inteligencia, escucha y control de submarinos estadounidenses en el Atlántico y seguimiento orbital de satélites, dotados para ello de antenas y aparatos electrónicos muy sofisticados para la época. También llevaban a cabo misiones de aprovisionamiento y apoyo a las tropas cubanas que se dirigían a las guerras de África, principalmente hacia Angola y Etiopía.
Otros agentes se distribuían a lo largo del territorio nacional situándose próximos a bases americanas o a lugares de ubicación de complejos de antenas de seguimiento de satélites, como Santorcaz o Robledo de Chavela. Muchos de estos espías soviéticos, que hablaban perfectamente español, suplantaron la identidad de algunos de los “niños de la guerra” que habían fallecido en Rusia, víctimas del tifus, la tuberculosis o el frio y el hambre, lo que les facilitó su ambientación entre la sociedad española sin levantar sospechas.
Varias fueron las empresas infiltradas por el espionaje soviético, como Cegasa, Prodag, Ciex o Waimar. Dentro de este contexto, el contraespionaje del CESID mantenía también vigilancia sobre falsos exiliados anticastristas y las embajadas de Cuba, donde su servicio de inteligencia G-2 era muy activo, así como las de Bulgaria, Alemania Oriental o Polonia, entre cuyos agregados culturales y comerciales se encontraban los espías apéndices del KGB y mandatarios de este Servicio en los contactos con grupos terroristas como GRAPO o ETA.
De los funcionarios, diplomáticos soviéticos identificados como espías los más destacados fueron Sergey Konstantinov, secretario de la embajada soviética que llegó a España en 1977 y sustituiría un año después a Isayev y Boris Karpov, que ostentaba el cargo de jefe de la delegación comercial de la embajada. Vladimir Volosatov, primer secretario de la embajada y que anteriormente había prestado sus servicios en Líbano, Argelia y Francia. Boris Remniev, primer secretario que sustituiría a Sveshnikov cuando fue expulsado. Evgeny Astakhov, primer secretario de la embajada. Vladimir Aksenov, agregado de la embajada, que reemplazaría a Popov tras su expulsión. Vladimir Bogachev, segundo jefe de la delegación comercial de la embajada. Yuriy Nikulin, subdirector de la delegación comercial, y Yuriy Golovyatenko, periodista y representante de la agencia APN en Madrid.
Abril 2026 – JLM
LA INTELIGENCIA SOVIÉTICA DURANTE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA (Parte II, Los expulsados)

Muchos de los espías encubiertos que, desde Occidente, regresaron a la URSS sin haber sido detectados, fueron detenidos y ejecutados por orden de Stalin en la Gran Purga a finales de la década de 1930, la motivación era la desconfianza generada por el simple hecho de haber estado en contacto con la sociedad capitalista y la posibilidad de que hubieran sido doblados. En años posteriores se les trataría con mayor esmero y reconocimiento adjudicándoles apartamentos más amplios, o ascensos personales.
Por otro lado, los servicios de contrainteligencia occidentales vigilaban permanentemente a los que bajo cobertura diplomática podrían ser miembros del KGB, que eran una mayoría. Ante esta presión su “Directorio S” se vio obligado a poner en marcha planes muy ambiciosos, mediante los cuales ciudadanos soviéticos comunes se convertirían, con mucho tiempo de formación, en ciudadanos de países occidentales entre ellos de España. Eran los conocidos como “ilegales”, células durmientes implantadas tras las líneas enemigas, que pacientemente esperaban a ser activadas por el KGB. Transcurrido el tiempo, el entusiasmo revolucionario en la década de 1980 no era el mismo.
La tarea encomendada de obtener información específica, a la que era imposible llegar por otros canales, recaía sobre colabores y diplomáticos. Una parte importante la llevaban a cabo operativos encubiertos, generalmente bajo apariencia diplomática que les permitía invocar la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, y acogerse a la protección brindada por la inmunidad, tanto para ellos como para sus familias, en caso de ser detectados o detenidos por sus actividades, tras lo cual eran declarados persona non grata y forzados a salir en vuelo de Aeroflot hacia Moscú, o de otras compañías hacia Suiza.
La profusión de funcionarios y diplomáticos soviéticos, así como de personas simpatizantes y colaboradoras, y empresas empleadas como cobertura a la actividad informativa; unido a la gran preparación técnica y operativa de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) y de los analistas de la División de Contrainteligencia del CESID, hizo que la detección y a veces detención y expulsión de los espías fuera llamativa, teniendo en cuenta que las relaciones diplomáticas entre ambos países habían comenzado en 1977 y hasta 1985 habían sido detenidos y expulsados, o invitados a abandonar España, en torno a veinticinco espías del KGB, en mayor medida, y algunos del GRU.
Entre los expulsados Yuri Isaiev, tuvo que abandonar la legación el veintidós de abril de 1978. Funcionario de la delegación comercial de la embajada soviética en Madrid y jefe de la estación del GRU, acusado de espionaje político y militar, se le propuso convertirse en “agente doble”, pero se excusó diciendo que la propuesta llegaba tarde, su mujer y su hija habían abandonado España días antes. Hasta ese momento era considerado como el espía más importante que actuaba en España y había sido destinado con la misión de reestructurar los Servicios de inteligencia de su país; de regreso a la URSS fue ascendido al empleo de general. También su sustituto Sergey Konstantinov, que ejercía como secretario de embajada desde agosto de 1977, sería expulsado.
Otro de los detectados por el contraespionaje fue Yuriy Paulovich Popov, de 32 años de edad, casado con Svetlana Popova, ingeniero, militar y miembro del GRU, que trabajaba para la empresa Waimar S.L., en realidad un holding de empresas con sedes en diversas ciudades de España, Nueva York y Moscú; fue expulsado el 18 de mayo de 1978. Pertenecía a la delegación comercial de la URSS y llevaba a cabo misiones de espionaje industrial. En el consejo de administración de la empresa figuraban personalidades del mundo social, político y militar, portadores de informaciones trascendentes que sin duda eran recogidas por Popov. Fue reemplazado por Vladimir Aksenov que llegó un mes después y sería también objetivo de la contrainteligencia española.
El Área del Pacto de Varsovia del CESID, en su función de contraespionaje había logrado reunir pruebas suficientes para expulsar a diversos espías cuya cobertura provenía de otras tantas empresas. En mayo de 1978, había sido invitado a salir Victor Vasilievich Voroviev destinado como funcionario en la agencia marítima Mar Negro. El 1 de noviembre de 1979 abandonaría España Yuri Makarov, de 47 años, corpulento, cabello rubio y ojos azules, director de la empresa Sovhispán y miembro del KGB; por actividades de espionaje. Su función principal en este campo era la de desestabilizar Canarias con el fin de que los Estados Unidos no estableciera una base militar en el archipiélago. El ministro de pesquerías ruso, con la finalidad de desinformar, manifestó que, durante el vuelo de regreso a Moscú, Makarov fue presionado por la CIA para que pidiera asilo político en España. Afirmación que era totalmente falsa.
Vitaly Ivanovich Suchkov, que llegó a España en 1977, tuvo que abandonar su destino el 13 de mayo de 1981. Agente del GRU e ingeniero naval, era funcionario de la agencia marítima Mar Negro. Su actividad se centraba en el campo de la electrónica, la alta tecnología y la ayuda a la navegación, en relación con la Armada española. Su expulsión se hizo en la más estricta confidencialidad. Estas actividades evidenciaron a la contrainteligencia que las empresas civiles participadas por los soviéticos, o aquellas en las que individuos de origen soviético prestaran sus servicios, eran objetivos poco desdeñables para el contraespionaje.
La Agrupación Operativa de Misiones Especiales del CESID hizo posible la detención, tras probar con imágenes, conversaciones y contactos, las actividades de espionaje del soviético Oleg Shuranov, de cuarenta y un años de edad, alto de aspecto eslavo, casado con Charita Shuranovna y padre de dos hijos del matrimonio. Era representante de la línea aérea Aeroflot en Madrid, que le servía de cobertura para sus actos de espionaje, sin estatus diplomático trabajaba como “ilegal”; uno de sus amigos fue el español Enrique López Alcántara, fallecido en circunstancias extrañas. Shuranov pertenecía al Servicio de inteligencia militar soviético (GRU) y anteriormente había estado destinado, con el mismo cometido, en Canadá. En Madrid se interesó por las frecuencias de radio en las que emitían las compañías aéreas españolas y por entrar en Estados Unidos a través de una visita a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz. Fue detenido entre las calles María de Molina y Pedro de Valdivia, en Madrid, el trece de febrero de 1980, y expulsado al día siguiente por llevar a cabo actividades de espionaje consistentes en adquirir equipos electrónicos de aviación. En el momento de su detención, había adquirido y portaba en una bolsa, un casco de piloto del caza F-16 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, sofisticado equipo tecnológico de uso restringido y protegido. Su contacto era un colaborador de la contrainteligencia del CESID que, como vendedor, se había hecho pasar por ejecutivo de una empresa española. A las pocas horas de su detención, miembros del Servicio lo pusieron en la escalerilla de un avión Polish Airways Tupolev con destino a Moscú; en su actividad de espionaje Shuranov había mantenido contactos con miembros de ETA y otros grupos terroristas de ultraizquierda.

Dos días después, el 16 de febrero de 1980, también fue expulsado el primer secretario de la embajada de la URSS en España Anatoliy Krasilnikov, agente del GRU, por actividades de espionaje, y concretamente por “preocupación excesiva con aspectos específicos de la política nacional española y la seguridad”, según hizo público un comunicado del gobierno. Habría mantenido contactos con el Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC). En el momento de su detención estaba relacionándose con un militante de este grupo separatista, que en realidad era un agente del servicio de inteligencia español que se había infiltrado en el MPAIAC. En la conversación le daba instrucciones a su interlocutor de cómo tendrían que ejecutar acciones de lucha de guerrillas. La conversación fue grabada mediante micrófonos direccionales. También habría mantenido contactos con otras organizaciones ilegales paramilitares.
En marzo de 1980 Yurii Vladimirovich Timofeev, nacido en Tbilisi (Georgia) en 1937, fue expulsado de España por actividades de espionaje. Había sido funcionario de Sovrybflot y entre 1972 y 1980 ejerció el cargo de consejero de Sovhispan y director de su oficina en Tenerife. A su regreso a la URSS fue imputado por malversación de fondos con destino a accionistas españoles; finalmente fue exonerado de culpa.
Un año después, el 27 de marzo de 1981 fue expulsado Yuri Ivanovich Bytchkov que era el director de Sovhispan en Tenerife, acusado de participación en asuntos políticos internos y espionaje. Bytchkov como agente del KGB había operado en España con anterioridad de forma intermitente: en 1967 como capitán de barco fue detectado en Vigo; en 1971 fue controlado en Canarias donde se registró como marino mercante, posteriormente en 1972 comenzó a trabajar en Sovhispan; en 1976 trabajaba en la empresa Pesconsa desde donde pasó a dirigir Sovhispan, plataforma para llevar a cabo actividades ajenas a la mercantil. Tres años antes Evgeni Verinchuk, agente del KGB, director de Sovhispan en Las Palmas, había sido invitado a salir de España por actividades similares.
El 6 de marzo de 1981 era expulsado Vladimir Illich Yefremenkov, agente del KGB, con el estatus de segundo secretario de embajada. Su interés se centraba en obtener información sobre el CESID y sobre el independentismo canario a través de contactos con el MPAIAC. Uno de sus colaboradores fue el periodista de la agencia Novosti Yuriy Goloviatenko, que también abandonó España precipitadamente cuando supo que había sido descubierto.
Otros espías fueron detectados por la Contrainteligencia del CESID y, o bien fueron expulsados, o no se les renovó el visado para forzar su salida de España, como fueron Fedorin Nikolaevich y Vladimir Lukin Turtishnikov, ambos miembros del GRU que se hacían pasar por ingenieros de Aeroflot su expulsión se llevó a cabo el 27 de abril de 1982, en un vuelo de la compañía Swissair, rumbo a Zurich. Sergei Nikolaievich Oslikovski, miembro del KGB, destinado en la delegación comercial de la URSS, recogía información sobre el impacto de la industria militar española en la OTAN, fue expulsado el 29 de febrero de 1983. Victor Sokolov, V. Strutinskaya, y T. Iakovlev que actuaba como mecanógrafa de la oficina comercial soviética en Madrid, los tres espías en julio de 1984, fecha límite de su visado que no fue renovado por el gobierno español. También Yuri Koleshnikov que salió de España el 16 de enero de 1985. No serían los últimos. Otros agentes de inteligencia de países del bloque soviético como búlgaros, rumanos o polacos fueron detectados y alguno de ellos expulsado, como es el caso de Friedel Kemter espía perteneciente al HVA, vulgarmente conocido como “Stasi”, de la República Democrática Alemana que llevó a cabo misiones de obtención de información sobre las bases hispano-norteamericanas, o contactos con grupos terroristas españoles. Aunque los agentes de los servicios satélites, como el StB checo, letones o polacos no eran fiables para el KGB.
Abril 2026 – JLM
SIGINT, OSINT, IMINT: DIFERENCIAS Y APLICACIONES REALES

En el ámbito de la inteligencia moderna, la obtención de información se apoya en múltiples y variadas disciplinas que son complementarias. Entre ellas, tres destacan por su relevancia operativa y su alto impacto estratégico:
SIGINT, OSINT e IMINT
Comprender sus diferencias no es solo una cuestión de términos, se convierte en una necesidad esencial para interpretar cómo los Estados obtienen, procesan y explotan la información en contextos de seguridad y defensa.
SIGINT:INTELIGENCIA DE SEÑALES
SIGINT (Signals Intelligence) Es la obtención de información a partir de señales electrónicas.
Incluye la interceptación de comunicaciones (teléfono, radio, satélite), el tráfico digital (emails, metadatos, etc.), señales electrónicas no comunicativas (radares, emisiones, etc). Cuales son las aplicaciones reales: El seguimiento de redes terroristas, vigilancia de comunicaciones militares y detección de actividad hostil en tiempo real.
Sin embargo, tiene ciertas limitaciones: Necesidad de poseer alta capacidad tecnológica, pueden existir problemas legales en cuanto a su interceptación como la jurisdicción o la privacidad y existe cierto riesgo de una saturación de datos.
OSINT: INTELIGENCIA DE FUENTES ABIERTAS
OSINT (Open Source Intelligence). Se basa en el seguimiento, recopilación y posterior análisis de información con disponibilidad pública (fuentes abiertas).
Incluye: Medios de comunicación, redes sociales, publicaciones académicas y bases de datos públicas.
Es de aplicación para Análisis de conflictos internacionales, seguimiento de movimientos sociales, identificación de narrativas dirigidas con determinados fines y desinformación, etc.
También tiene sus limitaciones, porque la información no siempre puede estar verificada, manipulación deliberada (fake news), exceso de volumen
IMINT: INTELIGENCIA DE IMÁGENES
IMINT (Imagery Intelligence) se basa en el análisis de imágenes obtenidas mediante sensores.
Incluye: Imágenes satelitales, fotografías aéreas, drones, sensores térmicos.
Se puede aplicar para el seguimiento de movimientos militares, identificación de infraestructuras críticas o control de fronteras entre otras.
También posee limitaciones, como dependencia de condiciones meteorológicas, la interpretación puede ser compleja y el coste es elevado.

La integración operativa es la clave real. Ninguna de estas disciplinas funciona de manera aislada. La inteligencia moderna se basa en la fusión de fuentes:
SIGINT detecta una comunicación sospechosa / IMINT confirma actividad en una localización / OSINT aporta contexto político o social. La ventaja no reside en una disciplina concreta, sino en su correcta integración.
Enseñanzas de inteligencia : No existe inteligencia perfecta / Toda fuente tiene limitaciones / La tecnología no sustituye al análisis / Sin interpretación, no hay inteligencia / La sobreinformación es un riesgo real /Más datos no significa mejor conocimiento / La combinación de disciplinas es decisiva /La inteligencia eficaz es multidimensional
Conclusión: SIGINT, OSINT e IMINT representan tres pilares fundamentales en la arquitectura de la inteligencia contemporánea. Cada disciplina aporta una perspectiva distinta, su integración es la que permite construir una visión completa y operativa de la realidad. En un entorno cada vez más complejo, comprender estas disciplinas, significa la correcta interpretación de cómo se construye el poder informativo de los Estados.
Abril 2026 – JLIF
PSICOLOGÍA DEL TRAIDOR

En inteligencia, las amenazas externas son visibles, identificables y, en cierta medida previsibles. Las internas, sin embargo, son silenciosas, progresivas y profundamente humanas.
Normalmente el traidor no nace como tal, se construye. Aprender la psicología del traidor no es un ejercicio teórico, debe considerarse una necesidad operativa, una obligación imperativa. Los mayores fracasos de inteligencia a lo largo de la historia han tenido su origen en individuos que, desde dentro, decidieron cruzar la línea.
El traidor desde la perspectiva de inteligencia, es un individuo con acceso a información sensible, que decide, por diversas motivaciones, transferirla a un actor hostil. No todos los traidores responden al mismo patrón, aunque habitualmente comparten tres elementos: Acceso (por su posición dentro del sistema), motivación (una “razón” para la traición) y Oportunidad (capacidad para actuar sin ser detectado)
Existen básicamente cuatro motivaciones en el traidor
El Dinero, por problemas económicas sobrevenidos, por llevar un estilo de vida no sostenible o por desmedida ambición personal.
Ideología, bien por convicciones propias, por desencanto con el sistema al que pertenece o por identificación con el adversario, esto último suele generar traidores muy comprometidos.
El Ego, por ausencia de reconocimiento, sentimiento de superioridad o por frustración profesional. Este perfil puede resultar el más peligroso porque no solo busca beneficio, busca también validación.
La Coacción, por amenazas de índole personal o familiar, o por vulnerabilidades propias, explotadas por el adversario. Esta motivación ocasiona que los traidores se conviertan en inestables y por lo tanto muy difíciles de controlar.

Proceso de transformación: de leal a traidor
– La traición rara vez es instantánea: se desarrolla en fases: Descontento inicial – Sensación de agravio – Frustración acumulada – Desconexión con la organización.
– Racionalización interna: “No es tan grave”, “Me lo merezco” . “El sistema es injusto”
– Primer contacto: Aproximación directa o indirecta y evaluación por parte del adversario
– Compromiso: Primera entrega de información – Punto de no retorno psicológico
– Escalada: Mayor volumen de información – Mayor dependencia del adversario
La traición es un proceso gradual, no un acto aislado.
Indicadores de conducta que deben originar alerta
Cambios bruscos de comportamiento – Interés no justificado por información sensible – Aislamiento progresivo – Variaciones financieras inexplicables – Contactos no declarados – Exceso de trabajo fuera de horario.
Ningún indicador es concluyente por sí solo, lo que importa es el patrón. El traidor se autoengaña y uno de los aspectos más relevantes es la disonancia cognitiva, al mantener creencias contradictorias entre si. Rara vez el individuo se percibe como un traidor y se justifica: “Estoy equilibrando las cosas”, “No estoy haciendo daño real”, “Esto es temporal”. A través del autoengaño mantiene su conducta sin que se produzca un colapso psicológico.
Casos paradigmáticos, la historia reciente ofrece ejemplos claros:
Aldrich Ames: motivación económica + ego
Robert Hanssen: ideología + resentimiento
Oleg Gordievsky: Ideología.
Cada caso es distinto pero los patrones se repiten, el mayor error que podemos cometer es pensar: “Eso no puede ocurrir aquí” porque la amenaza interna existe siempre, la diferencia radica en si se detecta… o no.
Conclusión
La psicología del traidor nos recuerda una realidad incómoda: Las organizaciones no son vulnerables por lo que desconocen del exterior, sino por lo que no ven en su interior, comprender al traidor no implica justificarlo, sino anticiparlo, detectarlo y neutralizarlo. En inteligencia, la pregunta no es: “¿Existe un traidor?” sino: “¿Cuándo aparecerá… seremos capaces de detectarlo a tiempo?”
Abril 2026 – JLIF
SERVICIO EJECUTIVO DE LA COMISIÓN DE PREVENCIÓN DEL BLANQUEO DE CAPITALES E INFRACCIONES MONETARIAS

1.- Definición
El Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) es la Unidad de Inteligencia Financiera de España, siendo único en todo el territorio nacional. El Sepblac es, asimismo, Autoridad Supervisora en materia de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.
Las nuevas formas de criminalidad económica y la creciente complejidad y sofisticación de los esquemas de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo motivaron la creación del Sepblac en 1993 como organismo estatal especializado en la generación, tratamiento y diseminación de inteligencia financiera que actúa con plena autonomía e independencia operativas.
2.- Funciones
Sin perjuicio de las competencias atribuidas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a otros servicios de la Administración, el Sepblac ejerce las siguientes funciones:
- Presta auxilio a los órganos judiciales, al Ministerio Fiscal, a la Policía Judicial y a los órganos administrativos competentes, elevándoles las actuaciones de las que se deriven indicios racionales de delito o, en su caso, infracción administrativa.
- Recibe de los sujetos obligados al cumplimiento de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, las comunicaciones por indicio y sistemáticas a las que se refieren los artículos 18 y 20 de la citada ley.
- Analiza la información recibida y le da el cauce que en cada caso proceda.
- Ejecuta las órdenes y sigue las orientaciones dictadas por la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (CPBCIM) o por su Comité Permanente, y le eleva los informes que solicite.
- Supervisa e inspecciona el cumplimiento de las obligaciones de los sujetos obligados al cumplimiento de la Ley 10/2010, de conformidad con lo previsto en su artículo 47.
- Efectúa recomendaciones a los sujetos obligados al cumplimento de la Ley 10/2010, orientadas a la mejora de las medidas de control interno.
- Propone al Comité Permanente de la CPBCIM la formulación de requerimientos a los sujetos obligados al cumplimiento de la Ley 10/2010l.
- Informa en los procedimientos de creación de entidades financieras sobre la adecuación de las medidas de control interno previstas en su programa de actividades.
3.- Marco normativo y régimen jurídico
El marco normativo del Sepblac está constituido por las siguientes disposiciones:
- Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.
- Real Decreto 304/2014, de 5 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
- Ley 12/2003, de 21 de mayo, de bloqueo de la financiación del terrorismo.
- Real Decreto 413/2015 de 29 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de la Comisión de Vigilancia de Actividades de Financiación del Terrorismo.
- El Sepblac es un órgano dependiente, orgánica y funcionalmente, de la CPBCIM. Al que corresponde dirigir e impulsar las actividades de prevención de la utilización del sistema financiero o de otros sectores de actividad económica para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo.
- Su director es nombrado por la CPBCIM, previa consulta con el Banco de España y su estructura organizativa es:

Las competencias relativas al régimen económico, presupuestario y de contratación del Sepblac son ejercidas por el Banco de España de acuerdo con su normativa específica.
El Sepblac es un órgano inter-agencia en el que, bajo una dirección única, desempeñan sus funciones profesionales procedentes de 5 instituciones del Estado (Ministerio de Economía, Banco de España, Agencia Estatal de Administración Tributaria, Policía Nacional y Guardia Civil).
4.- Unidad de Inteligencia Financiera
El Sepblac, una vez recibidas las comunicaciones por indicios de los sujetos obligados, analiza una multiplicidad de fuentes de información y produce informes de inteligencia financiera en los casos en que aprecia la existencia de indicios o certeza de blanqueo de capitales o financiación del terrorismo.
El Sepblac realiza, además, análisis estratégicos a fin de identificar patrones, tendencias y tipologías en materia de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.
Toda la información recibida, procesada, mantenida o difundida por el Sepblac se encuentra protegida para garantizar su seguridad y confidencialidad.
5.- Organismos internacionales especialmente relevantes para la prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo:
Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi) Organismo intergubernamental creado en 1989, del que España es miembro desde 1990, que tiene entre sus objetivos la implantación de estándares y la promoción efectiva de medidas legales, regulatorias y operativas para prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, para lo que ha desarrollado una serie de recomendaciones que constituyen la base para la elaboración de una respuesta coordinada a las actuales amenazas a la integridad del sistema financiero internacional.
Grupo Egmont En la página web del Grupo Egmont se incluyen enlaces a los sitios web de las unidades de inteligencia financiera de Estados y otros territorios miembros del Grupo Egmont. La presencia de Estados y otros territorios en este listado no supone ningún reconocimiento de soberanía.
Grupo de Acción Financiera del Caribe (Gafic) Organización constituida a principios de los años noventa, en la que España ostenta la condición de nación cooperadora y de apoyo, que integra a distintos Estados y territorios caribeños que han acordado implementar contramedidas comunes para prevenir el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva.
Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat) Organización intergubernamental creada en 2000, de la que España es miembro observador, que tiene por objeto la prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo a través de la mejora de las políticas nacionales y la profundización en los distintos mecanismos de cooperación entre los países miembros.
Grupo de Acción Financiera del Medio Oriente y África del Norte (Gafimoan) Organización independiente creada en 2004, de la que España es miembro observador, que incluye entre sus objetivos la adopción de las recomendaciones del Gafi; la implementación de los tratados, acuerdos y resoluciones de las Naciones Unidas y de su Consejo de Seguridad; y la cooperación regional entre los países del Medio Oriente y África del Norte en materia de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.
Abril 2026 – P
